Pericardiocentesis: ¿en qué consiste?

La pericardiocentesis se define como un procedimiento médico en el que se extrae líquido pericárdico, que recubre el corazón del paciente.

Por norma general, la pericardiocentesis se refiere a un procedimiento médico que afecta al pericardio. En él, se extrae líquido del saco pericárdico empleando para ello una aguja fina.

Asimismo, el pericardio es una especie de saco que rodea al corazón y se compone de dos envolturas o capas. Por tanto, se localiza en el interior del mediastino (medio), un compartimento reducido entre nuestros pulmones.

También recubre al inicio de diversos vasos sanguíneos principales que parten de este órgano. De esta manera, podemos diferenciar entre el pericardio fibroso y el seroso.

El tejido que compone el pericardio fibroso (compone la parte externa) es resistente y presenta una forma cónica. Además, esta capa se encuentra firmemente unida al diafragma a través del ligamento pericardiofrénico. De esta manera, el corazón mantiene su posición a pesar de que cambiemos de postura corporal. También se encarga de limitar la expansión o distensión del corazón.

El pericardio seroso (representa la zona interna) consta de dos envolturas: el pericardio parietal y el visceral. En este caso, la capa visceral se encuentra directamente sobre el miocardio (el músculo cardíaco). Sin embargo, la capa parietal se sitúa sobre la cara interna del pericardio fibroso.

Por otra parte, entre estas dos envolturas existe un espacio denominado cavidad pericárdica. En ella se encuentra un fluido que facilita el desplazamiento de las capas cardíacas. Gracias a este líquido lubricador, el corazón puede llevar a cabo sus movimientos de forma normal.

¿Cómo se lleva a cabo la pericardiocentesis?

En primer lugar, el equipo médico seleccionará el lugar donde se realizará la intervención quirúrgica. Por norma general, se realiza en la Unidad de Cuidados Intensivos o UCI. Existen ocasiones en las que se aplica incluso en la habitación del paciente.

A continuación, los especialistas colocará una vía intravenosa en un brazo del sujeto. De esta manera, pueden administrar al paciente líquidos o medicamentos si lo necesita. Normalmente se recomiendan si se desarrolla una arritmia (alteración del ritmo cardíaco sinusal). También pueden utilizarse en caso de disminución de la presión arterial durante el procedimiento.

Más tarde, se limpiará la región por debajo del esternón y se aplicará un anestésico local. Por tanto, al paciente no le molestará la entrada de la aguja.

Con ayuda de un ecocardiograma, los médicos guiarán la aguja hasta la posición adecuada gracias a los ultrasonidos. Una vez situada correctamente, se sustituye la aguja por una sonda o por un catéter. Se trata de un pequeño tubo a través del cual se drenará el líquido a un pequeño recipiente.

A menudo se deja el catéter en esta posición para que continúe sacando el fluido durante varias horas. Durante este método médico, se controlarán en todo momento los signos vitales del paciente y cómo responde a la operación.

Sin embargo, en caso de complicaciones es posible que el equipo médico decida realizar una pericardiocentesis quirúrgica. En este caso, la técnica es más invasiva y el paciente debe someterse a anestesia para llevarla a cabo. En ella se opta por drenar el líquido a la cavidad abdominal o pleural para retirarla con más facilidad.

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¿Se necesita preparación antes de realizar la pericardiocentesis?

Para qué se hace la ECG.

El médico le comunicará la serie de pautas que debe respetar antes de la intervención. Generalmente, los pacientes deben evitar comer o beber las horas previas a la cirugía. Además deberán firmar el consentimiento de la operación y la comprensión de los riesgos que conlleva.

¿Qué puede sentir el paciente?

Por norma general el sujeto sentirá presión a medida que se desplaza la aguja a través del tórax. Asimismo, existen pacientes que sienten un dolor torácico que se puede contrarrestar con el uso de analgésicos.

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¿En qué casos se recomienda?

Este examen médico del líquido pericárdico se puede llevar a cabo por distintas razones. Por ejemplo, podemos destacar los siguientes casos clínicos:

  • Derrame pericárdico. Se utiliza para identificar la causa de este trastorno ya sea recurrente o agudo. Consiste en la acumulación de líquido en la cavidad pericárdica. Esta situación genera presión sobre el corazón y altera su funcionamiento.
  • Taponamiento cardíaco. Los médicos eligen este método también a modo de tratamiento para este problema que puede llegar a ser mortal para el paciente.
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