Permanecer en silencio es algo más que no hablar

Aunque al principio nos pueda dar miedo, permanecer en silencio nos permite conectar con nuestro interior y darnos cuenta de que no estamos solos. Nos tenemos a nosotros mismos.

Permanecer en silencio no solo significa estar callado. Esta acción aparentemente pasiva, va mucho más allá. La ausencia de palabras no implica que estas desaparezcan. A veces, pensamos que dejamos de comunicar algo cuando callamos. Pero, en realidad, con la ausencia de palabras transmitimos mucho más de lo que creemos.

No somos conscientes del tiempo que perdemos hablando sobre cosas que no tienen sentido. Cabría preguntarse entonces cuál es la finalidad de semejante comunicación. He aquí una de las respuestas posibles: es una forma de conjurar ciertos miedos.

¿Permanecer en silencio nos hace sentir solos?

mujer-mar

 

Ciertamente, tenemos miedo a carecer de una familia que nos apoye, de personas que nos quieran, de amistades que deseen quedar con nosotros. Temer a la soledad es de humanos. Por otro lado, hablamos no solo para comunicar una idea o lo que vamos a hacer.

Al usar la palabra, transmitimos, además, sentimientos, afecto y estados de ánimo. De ahí que permanecer en silencio sea tan difícil. Nos hace sentir solos y como ausentes para los demás. De hecho, asociamos la vida al ruido y al estar rodeados de personas. Por eso, solemos pensar que el mutismo nos hace desaparecer.

No es de extrañar, entonces, que el silencio nos conduzca muchas veces, incluso, de manera inconsciente, a una espiral de miedo de la que intentamos salir a toda costa. La forma de hacerlo es hablar. Termina por imponerse la necesidad de hablar de cualquier cosa. Lo de menos es el tema o el contenido del mensaje. Lo prioritario para nosotros, en estos casos, es no permanecer callados.

El problema aparece cuando no medimos el alcance de nuestras palabras o las decimos en un contexto que no es apropiado. En las situaciones más desafortunadas, podrían ser proferidos hasta improperios verbales. Es en este tipo de situaciones que sería preferible que nos quedáramos callados.

Permanecer en silencio nos invita a la reflexión

Y es que, por otra parte, permanecer en silencio nos invita a la reflexión y a indagar en nuestro interior. Una vez más el temor podría invadirnos. Cierto es que estar a solas con nosotros mismos nos lleva a darnos de bruces con errores y equivocaciones que cometemos. Pero también, a encontrar soluciones a estos y otros problemas.

¿Te interesa leer más? Te recomendamos la lectura de Paciencia y silencio: virtudes de las personas sabias.

mujer-sola

Mostrar solo tu mejor imagen

Ese mismo miedo que nos acompaña siempre también provoca que, cuando estamos con otras personas, mostremos solo lo mejor de nosotros mismos. La palabra se pone al servicio de ese empeño. Intuimos que el silencio puede dar pie a que nuestros interlocutores piensen que no apreciamos su compañía o bien, que tenemos alguna limitación o reserva que nos impide comunicarnos con ellos.

Y, ¿por qué no cambiar el foco de la atención hacia nosotros mismos, hacia nuestro interior? ¿Por qué los demás tienen que inducir nuestro comportamiento? También necesitamos tiempo para nosotros mismos y esto es aplicable a todas las personas.

El hecho de no brindarnos ni un solo minuto para bucear en nuestro interior es una clara muestra de que hay algo que no nos gusta. ¿Te sientes feliz? ¿Quién eres en realidad? Estas preguntas tienen respuesta rápida y concisa.

Fingir

Si te interesan particularmente temas como este, no dejes de leer:  ¿Conoces el ritual de la felicidad?

 

Si no fuera tan evidente para ti, cabría que te preguntaras cuándo fue la última vez que realmente disfrutaste del momento que estabas viviendo. Ya ves que las palabras también sirven para enmascarar todo eso a lo que debemos enfrentarnos. El silencio podría ser de gran ayuda, entonces, para quitarnos la máscara, por mucho miedo que nos dé.

Disfruta de tu silencio

Quizás te hayas sorprendido en múltiples ocasiones hablando solo. Alguna vez que hayas estado en casa realizando alguna tarea y no estuviese nadie más contigo. Esta es una actitud que no controlamos y que está evitando ese terrible silencio que tan poco nos gusta.

Sin embargo, imagínate que estás en una habitación vacía, a oscuras y que no puedes salir de ella hasta que logres estar en silencio de verdad. Al principio, te costará. Empezarás a hablar solo, llorarás, gritarás. Pero, al final, te cansarás.

El silencio nos enriquece

Aprenderás a estar callado cuando se te agoten las palabras y no te quede otra alternativa que disfrutar de tu silencio. Es entonces cuando descubrirás que:

  • Serás consciente del miedo que te da estar solo, pero te darás cuenta también de que, en realidad, no lo estás. ¡Te tienes a ti!
  • Dejarás de culpabilizar a los demás por lo que te ocurre. Empezarás a hacerte responsable de todas esas cosas que no querías cargar en tu mochila de los errores.
  • Conocerás tu parte buena y tu parte mala, y las comprenderás.
  • Verás como algo estúpido querer gustarle a todo el mundo. Mostrarte, en definitiva, como alguien que no eres. Te darás cuenta de que la autenticidad es lo mejor de todo.
maneras-persona-pensando

No olvides la importancia de disfrutar del silencio a diario.

Permanecer en silencio nos ayuda a razonar antes de hablar. A analizar las situaciones y a nosotros mismos, a ser conscientes de cómo vamos a actuar. Muchas personas actúan sin pensar porque no están acostumbradas a la ausencia de palabras.

El silencio nos enriquece. ¿Le permites entrar en tu vida?

  • Kraft, K. (1992). Inner Peace, World Peace: Essays on Buddhism and Nonviolence. New York: SUNY Press.
  • Thibaut, S. K. (1996). Zen, la revolución interior. Buenos Aires: Troquel.
  • Suzuki, D. T. (2006). ¿Qué es el zen? Madrid: Losada.
  • Watts, A. (2003). El camino del zen. Barcelona: Edhasa.