Pie diabético: prevención y cuidados

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganeli el 14 enero, 2019
Para que no derive en consecuencias mayores, es fundamental que vigilemos las extremidades y controlemos cualquier pequeña herida, ya que la pérdida de sensibilidad y la falta de circulación pueden ser fatales

La diabetes hoy día afecta a muchas personas en el mundo. Una de las complicaciones más famosas a la que conlleva esta dolencia se denomina pie diabético.

Esto consiste en una infección de los tejidos profundos del pie, que está relacionado con alteraciones neurológicas o distintos grados de enfermedad vascular periférica (trastornos de la circulación). A continuación te contamos todo sobre el pie diabético.

Clasificación de Wagner del pie diabético

El Dr. Wagner y colaboradores realizaron una clasificación para esta complicación de acuerdo al grado de complejidad de la lesión que se presente.

  • Grado 0: ausencia de úlceras en un pie de alto riesgo.
  • Grado 1: úlcera superficial que compromete todo el espesor de la piel pero no tejidos subyacentes.
  • Grado 2: úlcera profunda, penetrando hasta ligamentos y músculos pero no compromete el hueso o la formación de abscesos.
  • Grado 3: úlcera profunda con celulitis o formación de abscesos, casi siempre con osteomielitis.
  • Grado 4: gangrena localizada.
  • Grado 5: gangrena extensa que compromete todo el pie.

La gangrena

La gangrena es la putrefacción de tejido muerto. En este estadio, la zona afectada despide un olor muy desagradable. Ten en cuenta que esta enfermedad es mortal si no es atendida inmediatamente.

En casos graves, donde la infección del pie se ha generalizado y con la intención de salvaguardar la vida, el médico decide la amputación del miembro afectado. Por ello, se requieren cuidados especiales en pacientes diabéticos para evitar esa situación.

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Por qué se produce el pie diabético

Una persona con diabetes, además de todos los problemas que le causa la enfermedad, suele tener problemas de circulación y pérdida de sensibilidad en los miembros. La secreción de sudor normal y lubricación natural de la piel también se ve afectada en el pie de un diabético.

Lo mencionado en el párrafo anterior dificulta percibir el momento en que se pueda producir una lesión, con la consecuente infección de la herida. La detección temprana de cualquier lastimadura es muy importante.

El pie diabético es una complicación de la enfermedad, pero no todas las personas diabéticas padecen de esa condición.

En caso de que la infección sea tratada a través de antibióticos, la mala circulación juega un papel trascendente ya que, al presentarse dificultades con el flujo sanguíneo, la medicación no puede llegar correctamente a la zona comprometida.

Su médico elegirá la manera adecuada de tratar una lesión ya existente intentando detener su evolución para impedir una amputación, con toda la carga emocional que implica. Pero en casos graves no queda otra opción.

Prevención

Diabetes

Una pequeña herida puede evolucionar en un gran problema. La perdida de sensibilidad en muchos casos impide que la persona perciba que se ha lastimado.

Por ello, se recomienda a los pacientes corroborar al menos 3 veces por semana que la zona de los pies y uñas no presenten ninguna lesión por más mínima que parezca. En caso de que el paciente sea de edad bastante avanzada, debe solicitar a algún familiar pueda que los inspeccione.

La humectación por supuesto es de vital importancia. Una piel seca tiene mayores posibilidades de agrietarse y convertirse en puerta de entrada de gérmenes que pueden ocasionar una infección. Utilizar cremas humectantes (evitando entre los dedos) y realizar masajes para aumentar el flujo de sangre en la zona es muy beneficioso.

Una correcta higiene del pie y las uñas también resulta oportuno, evitando la aparición de hongos. Los pies deben secarse con cuidado especialmente entre los dedos.

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En cuanto al uso de calzados

Se aconseja utilizar un calzado adecuado, ni muy justo ni muy amplio, además de no caminar descalzos. De ser posible, se deben utilizar calzados (de preferencia cerrados) distintos cada día. Por otra parte, los dedos no deben estar apretados y la zona del talón no debe producir lastimaduras.

Antes de colocárselos verificar por dentro que no exista nada que lo pueda lastimar, desde una costura gruesa hasta algún cuerpo extraño. Evite los zapatos muy altos o puntiagudos.

Las medias deben ser de un material absorbente para mantener los pies secos y libres de hongos. Tampoco deben ser apretadas en la zona de los dedos ni del tobillo, para prevenir lesiones y no agravar los problemas de circulación ya existentes.

En este caso, el mejor tratamiento es la prevención de lesiones en el pie. Lastimosamente la diabetes va deteriorando el organismo de quien la padece. Por lo tanto prevenir las complicaciones es la mejor elección. Una pequeña lesión en las uñas o el pie puede evolucionar en una grave infección. Y como ya hemos visto, esto puede terminar en una amputación.

Cuidar los pies, controlar el nivel de glucemia, visitar al médico de manera regular y seguir una alimentación especial es fundamental para que, quienes padecen de diabetes, puedan llevar una vida armónica y libre de complicaciones, como el pie diabético.

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