Pinchazos al respirar, ¿a qué se deben?

Valeria Sabater · 29 diciembre, 2014
En la mayoría de los casos estos pinchazos se deben a tensiones musculares, así como a la ansiedad o estrés.

Muchas personas que tienen pinchazos al respirar describen esta situación como si sintieran que se les clavan agujas en el pecho y no pueden terminar de respirar.

Cuando esto ocurra, lo primero que se debe hacer sin duda es no perder la calma y tranquilizarse. Después, veremos como evoluciona ese dolor. Pero no debemos alarmarnos, ya que la mayoría de las veces este dolor aparece por estrés o ansiedad.

Presión arterial alta.

¿Qué son los pinchazos?

Como hemos  mencionado al principio, muchas personas los definen como pequeñas puñaladas directas al corazón que aparecen súbitamente y que no les permiten terminar de respirar.

Sin embargo, es un fenómeno común que la mayoría de las personas han sufrido en alguna ocasión. A pesar de ello, no por ser común hemos de pasarlo por alto. Los médicos nos indican que, cada vez que suframos estos pinchazos, sigamos una serie de pautas.

¿Cómo actuar si sentimos pinchazos al respirar?

Lo primero que nos recomiendan hacer es sentarte y tratar de tranquilizarse. Después, se debe tomar conciencia de que es algo pasajero y de que, desaparecerá en un corto periodo de tiempo.

Es importante respirar de un modo tranquilo y pausado, cogiendo aire por la boca lentamente. Además, intenta tomarte las pulsaciones. En el caso en el que notes que van de un modo acelerado y que esta sensación se acompaña de una respiración rápida y un dolor que asciende hasta el cuello o los brazos, debes pedir ayuda médica.

Pero reiteramos una vez más, es algo pasajero y que casi en un 70% de los casos se debe a momentos de estrés o ansiedad acumulada.

Causas

Hablaremos de dos causas principales que desencadenan esta situación: la ansiedad o el estrés y los problemas cardíacos.

 Ansiedad o estrés

los.ataques.de.ansiedad

Es la primera causa y no debemos pasarla por alto.  Sin embargo, los pinchazos no tienen por qué aparecer en el momento en el que estés bajo una situación estresante  o padezcas ansiedad. Es más, lo normal es que si has pasado por alguna situación estresante, los ”bloqueos” aparezcan al día siguiente.

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Los expertos nos dicen que el mayor índice de infartos o de problemas surgen en los periodos vacacionales o fines de semana. Son esos momentos en que intentamos relajarnos, y entonces, nuestro cuerpo es incapaz de hacerlo y aparecen, por ejemplo, esos pinchazos. Por lo tanto, la ansiedad puede desencadenar las siguientes situaciones que hacen que suframos los pinchazos:

  • Tensión muscular elevada: al ser tan elevada no somos capaces de respirar adecuadamente.
  • Hiperactividad vegetativa.

¿Qué podemos hacer para aliviarlos?

Lo que haremos es intentar relajarnos y tratar de realizar una respiración abdominal o diafragmática. Se trata básicamente conseguir que el aire entre en los pulmones, bajando hasta el diafragma. Si sigues estos pasos te será más fácil conseguirlo:

  1. Siéntate de forma cómoda.
  2. Coloca una mano sobre tu abdomen.
  3. Coge aire por la nariz, poco a poco, sin prisas. Debes notar como tu tripa se levanta y tu mano se mueve.
  4. Contén la respiración 2 segundos.
  5. Coloca los labios como si fueras a apagar una vela, y entonces, deja ir el aire poco a poco notando cómo  tu mano desciende.
  6. Vuelve a coger aire durante dos segundos.
  7. Espira durante 4 segundos.

Problema cardíaco

Corazon

Puede ser un problema importante por lo que debemos conocer las causas.  Además, hay factores de riesgo que favorecen la aparición de problemas cardíacos. Alguno de ellos son:

  • Edad: las personas mayores de 50 años tienen más posibilidades de sufrir algún problema cardíaco.
  • Hipertensión.
  •  Colesterol elevado.
  • Antecedentes familiares.

Si los pinchazos no cesan pasados cinco minutos y se vuelven más intensos deberemos acudir al médico. También acudiremos de modo urgente al médico si tu dolor se extiende al cuello, la mandíbula o los brazos.

Además, si notas que los pinchazos derivan en una opresión muy fuerte en el pecho, en la cual no podemos respirar con normalidad, también se recomienda pedir consejo médico.

En conclusión, lo esencial es controlar que esta molestia no se extienda demasiado en el tiempo y, sobre todo, que no derive en otros síntomas como los expuestos anteriormente.

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