Pistas para descubrir si tengo diabetes - Mejor con Salud

Pistas para descubrir si tengo diabetes

Puesto que existen diferentes tipos de diabetes y algunas no dan la cara si no es mediante análisis de sangre, debemos prestar atención a los posibles síntomas del día a día

La diabetes es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. No obstante, lo más preocupante de todo es que casi la mitad de ellos… no lo saben.

Por ello en este artículo te damos algunas pistas para descubrir si eres diabético.

Diagnóstico temprano de diabetes para evitar complicaciones

El 90% de los pacientes tienen diabetes mellitus tipo 2, la cual se puede tratar con medicamentos o inyecciones y cambiando la dieta.

Es necesario tener en cuenta que el sobrepeso, la falta de ejercicio y la malnutrición pueden ser causantes de esta enfermedad cuya particularidad es que “no duele”.

Los síntomas de esta patología suelen pasar desapercibidos porque las personas o bien no los notan o no los conocen. Muchos descubren que son diabéticos cuando van al médico por otras cuestiones o se hacen un análisis de sangre completo.

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Signos que alertan de diabetes

Es preciso prestar atención a las señales que nos da el cuerpo para avisarnos de que tenemos diabetes.

Recuerda estas pistas, sobre todo, si en tu familia hay antecedentes de diabéticos, si eres obeso o sedentario y si no llevas una alimentación saludable:

1. Ganas de ir al baño a cada rato

Ganas de ir al baño a cada rato

Esa necesidad de orinar constantemente se llama poliuria. Aparece con más frecuencia cuando la sangre tiene mucha concentración de azúcar y el cuerpo busca la manera de eliminarlo. ¿Cómo? Con la ayuda de los riñones.

Por ello queremos ir al baño cada hora o menos.

Este síntoma es más visible por las noches y puede afectar el descanso. Al levantarse varias veces en la madrugada el insomnio o el cansancio se hacen presentes.

2. Pérdida incontrolada de peso

Resulta algo extraño que este tipo de enfermedad que está relacionada con la obesidad o una dieta inadecuada pueda causar pérdida de peso.

Sin embargo, hay una explicación para ello: si el azúcar está en niveles demasiado elevados o la insulina es insuficiente el cuerpo empieza a buscar en las reservas de grasa para obtener energía.

Así es como adelgazamos.

La insulina es producida por el páncreas y su trabajo es aprovechar todos los nutrientes que tiene disponibles para que el organismo “funcione”. Por lo tanto, la pérdida de peso es normal en diabéticos, sobre todo durante la infancia.

3. Sed y más sed

Sed y más sed

El organismo activa un mecanismo determinado para compensar la pérdida de líquidos cuando orinamos más de lo habitual. Cuando esto sucede, tenemos mucha sed.

El cuerpo trata el azúcar en sangre con agua y la elimina a través de la orina. Por ello cuántas más veces vayas al baño más sed tendrás.

Te recomendamos consumir agua, jugos naturales o infusiones de hierbas y evitar las bebidas azucaradas, los zumos industriales y el café.

Estos últimos añaden glucosa al torrente sanguíneo y provocan que el proceso de usar los líquidos corporales empiece otra vez.

4. Heridas que tardan en cicatrizar

Para comprender este signo hay que recordar que la diabetes es una enfermedad cardiovascular y que uno de sus problemas más graves se relaciona con la vascularización.

Por este motivo los riesgos de padecer infartos o ictus cerebrales son mayores, pero también es más difícil que las heridas o cortes pequeños sanen.

Si estás cocinando y te lastimas, o si te cortas con el borde de una hoja y, tras varios días, la herida sigue igual (no ha cerrado), puede que tengas algún problema en la sangre como, por ejemplo, la diabetes.

No hay que desestimar esto ya que puede ocasionar infecciones graves.

5. Necesidad de dormir

Qué ocurre cuando tenemos pesadillas

La fatiga y el cansancio son dos claras señales de que al cuerpo le falta algún nutriente o algo no está bien.

La falta de energía muchas veces no se puede explicar, sobre todo si la persona no realiza ejercicio, es sedentaria o tiene un trabajo que no le exige demasiado esfuerzo físico.

  • En primer lugar, es preciso recordar que el cuerpo pasa muchas horas deshidratado (por la cantidad de agua eliminada a través de la orina).
  • Metabolizar el exceso de azúcar es un gran trabajo para el organismo, ya que este debe gastar mucha energía para llevar a cabo el proceso, además de dejar en segundo término otras funciones básicas.
  • Por otra parte el exceso de glucosa trae como consecuencia unas células peor alimentadas y, como el azúcar es su principal “combustible”, no se sienten con todas las fuerzas para moverse y hacer su trabajo.
  • Todo ello entonces conlleva al cansancio por más de que durmamos horas y horas.

6. Visión borrosa

En los primeros momentos de la enfermedad nuestra vista puede jugarnos una mala pasada. Nos resulta difícil enfocar los ojos en lo que estamos leyendo o no vemos los carteles a lo lejos.

En estas etapas iniciales no se desarrolla la retinopatía diabética (que puede provocar ceguera), sino que el sistema visual se ve afectado por los altos niveles de azúcar en la sangre.

La inflamación del cristalino del ojo altera la capacidad de enfocar los objetos. Por ello vemos borroso. El exceso de glucosa tiene la particularidad de inflamar esta estructura.

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7. Picores y hormigueos

Picores y hormigueos

En realidad estos síntomas no están relacionados con los niveles de azúcar en el organismo, sino con las complicaciones derivadas de la vascularización deficiente.

Igualmente hay que tener en cuenta que los diabéticos sufren importantes problemas nerviosos a lo largo de su vida.

No obstante, en las etapas iniciales de la enfermedad los daños son leves y en los nervios periféricos. Esto se traduce en hormigueos, entumecimiento, picor o escozor en las extremidades.