¿Qué podemos aprender de las decepciones en la vida?

Francisco María García 14 febrero, 2018
Puesto que no podemos evitar las decepciones que nos deparan diferentes situaciones que escapan a nuestro control es importante saber ver el lado positivo de cada una de ellas

Todo cuanto ocurre a las personas en la vida deja un aprendizaje, tanto las vivencias positivas como las negativas. Por lo general, las experiencias negativas suelen dejar mayores aprendizajes. ¿Qué podemos aprender de las decepciones?

Existen personas que salen fortalecidas de grandes decepciones. Hay un nombre para esa condición, y es la resiliencia. El origen del término proviene de la física: se califica así a los materiales que vuelven a su estado normal después de ser doblados al extremo.

Ante la pregunta de por qué las personas se decepcionan en la vida, debe recordarse que la existencia es problema y conflicto. No existe un mundo de color de rosa, sino seres que, día a día, se implican en su vida para salir airosos de las situaciones negativas.

Lo importante de pasar por estos malos momentos consiste en evitar la actitud derrotista y obtener el saldo más positivo posible para el crecimiento personal.

En este artículo veremos algunas de las actitudes positivas que podemos aprender de las decepciones en la vida.

Vivencias que producen decepciones

Vivencias que producen decepciones

Son muchas las decepciones que podemos enfrentar a lo largo de la vida: rupturas amorosas, de amistad o laborales, traiciones y mentiras, falta de generosidad o de gratitud de seres queridos…

Son diferentes las circunstancias del entorno social, político, religioso, etc.

Entre las cuestiones que más profundamente nos afectan, están:

  • Muerte de parientes y amigos
  • Dificultades económicas
  • Despido
  • Emigración forzada
  • Situaciones de violencia

Te recomendamos leer: Cómo identificar los verdaderos amigos

Lo que podemos aprender de las decepciones en la vida

Lo que podemos aprender de las decepciones en la vida

En la vida no se puede controlar todo

Lamentablemente, este aprendizaje llega después de que se han sufrido grandes decepciones. Es importante saber de que lo único que es posible controlar son las propias actitudes, decisiones, sentimientos y actos.

Sin lugar a dudas, es una pérdida de energía y un comportamiento inútil enfocarse en lo que no se puede controlar.

Debemos tener paciencia

Aunque todos queremos evitar futuras decepciones, es preciso tener paciencia.

Ya hemos visto que no se puede controlar todo en la vida, sobre todo aquellos aspectos que son potestad de otras personas.

Cuestión de actitud

Lo que sí se puede controlar es la actitud que se tiene ante las cosas, para alejarse a tiempo de lo que es dañino.

Es preciso tomar distancia con respecto a lo que no hace bien, saber decir NO oportunamente, exigir respeto, claridad y sinceridad en nuestras relaciones, entre otras actitudes positivas.

Mirar los problemas con perspectiva

Es importante analizar todas las facetas de un problema. De esta forma podremos verlo desde una perspectiva diferente y tomar mejores decisiones en el futuro.

Aceptar

Debemos aprender a aceptar lo que ya pasó y lo que no se puede cambiar. Lo más conveniente ante una decepción ya ocurrida es retirarse con dignidad.

Insistir en cambiar una situación degeneraría en un conflicto peor, en el agotamiento y la frustración.

Ver también: Cómo expresar nuestras emociones

La valoración y el paso del tiempo

La valoración y el paso del tiempo

  • Valorar lo positivo. Hay personas que se resignan en el dolor o en las sensaciones negativas que producen los reveses y sinsabores. Como si no hubiera nada que rescatar.
  • Antes que tener esta actitud poco sana para el bienestar personal, debe rescatarse aquello que sí tiene valor positivo para las diferentes etapas de la vida. Debemos reconocerlo, darle su justo valor, desarrollarlo y reproducirlo.

Hay que poner en la balanza las cosas buenas y las malas: hallar lo bueno y darle su justo peso contrarrestará lo malo.

  • El tiempo lo cura todo. Definitivamente es así y de nada sirve darle tanta importancia a los problemas.

Incluso, antes de decir o hacer cosas que generen arrepentimiento, dejar pasar un tiempo dará una mejor perspectiva de lo ocurrido. No hay que perder de vista que quizá lo que depara el futuro es mejor.

  • Es bueno y necesario buscar ayuda. Puede pasar que, por diversos motivos, se sufra en soledad y el malestar dure más de lo debido.

No hay que temer buscar apoyo de personas o profesionales, tomando en cuenta que lo que está en juego es la propia salud psicológica.

  • Pensar en uno mismo. Ya que los tropiezos son inevitables, no se debe perder el objetivo principal de la vida. Muchas veces las decepciones no tienen nada que ver con lo que mueve a la persona, su misión.

La misión debe ser la consecución del bienestar de uno mismo. Este sería el paso previo y necesario para poder ayudar a otros.

Es mucho lo que se puede aprender de las decepciones en la vida, para recuperar esperanza y el horizonte trazado. La paciencia, la ilusión y la constancia son actitudes imprescindibles.

Te puede gustar