Polimiositis: causas y síntomas

Alejandro Duarte 26 enero, 2018
A continuación te revelamos los aspectos clave de esta enfermedad tan poco conocida.

La polimiositis se trata de una rara enfermedad reumática sistémica que se caracteriza por un proceso inflamatorio degenerativo en los músculos.

Las enfermedades reumáticas son aquellas que afectan al aparato músculo-esqueletico y generalmente son de carácter autoinmune; es decir, en las que el cuerpo confunde lo propio con lo ajeno, lo cual desencadena un proceso inmunológico en el que el organismo ataca a sus propias estructuras.

Pese a que no se tienen datos fiables de la prevalencia de la polimiositis, se sabe que es más frecuente en mujeres que en hombres en una proporción de 2:1.

La polimiositis puede desarrollarse a cualquier edad. Sin embargo es más usual en hombres que rondan los 50 años y en niños con edades comprendidas entre los 5 y los 15 años.

Etiología de la polimiositis

Etiología de la polimiositis

La causa exacta de esta enfermedad se desconoce. Sin embargo, al ser una reacción autoinmunitaria, sabemos que la probabilidad de padecerla aumenta en un individuo genéticamente susceptible.

¿A que nos referimos cuando hablamos de un individuo genéticamente susceptible? Para entender esto, primero hemos de hablar del sistema de antígenos leucocitarios humanos (HLA). Este es también conocido como complejo mayor de histocompatibilidad y hace referencia a los genes que codifican para estos antígenos (MHC).

El sistema HLA es básicamente un conjunto de moléculas que se encuentran en la superficie de la práctica totalidad de los tejidos del cuerpo humano y que constituyen regiones antigénicas. La función de este sistema es discernir entre lo propio y lo ajeno.

Cada individuo presenta un HLA único constituido por la combinación de un conjunto de moléculas. Cuando hablamos de individuos genéticamente susceptibles nos referimos a aquellos cuyo HLA está formado por al menos un subtipo de antígeno, el cual predispone al individuo a padecer enfermedades autoinmunes. Estos subtipos son: DR3, DR52 y DR6.

Esto no implica que los individuos cuyo HLA esté constituido por alguno de esos subtipos antigénicos vaya a padecer una enfermedad autoinmune. Para que eso ocurra ha de tener lugar un fenómeno desencadenante, los cuales pueden ser:

  • Una miositis viral (inflamación muscular debido a una infección vírica).
  • Un cáncer subyacente.
  • Entre otros.

De hecho existen estudios que hablan de patologías similares en animales desencadenadas por virus. Sin embargo no se conoce el tipo exacto de virus desencadenante.

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Fisiopatología

Fisiopatología

La fisiopatología de la polimiositis tiene aspectos comunes a cualquier otra enfermedad autoinmune, entre los que incluimos atrofia muscular y daño celular.

Estos padecimientos son consecuencia de que las células musculares han pasado a ser el objetivo del sistema inmune, el cual, gracias a la liberación de determinadas sustancias, consigue acabar con ellas.

Esta liberación de sustancias desencadena un proceso inflamatorio, cuya gravedad es directamente proporcional a la gravedad de la enfermedad autoinmune.

Por lo general afecta a todos los músculos del cuerpo. Sin embargo los músculos de la parte más distal de las extremidades y los músculos de la cara parecen ser los menos afectados.

Si no se trata adecuadamente, la afección de los músculos del esófago, la faringe o el corazón puede comprometer la función de estos órganos, con lo cual puede desencadenar consecuencias fatales para el individuo.

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Síntomas de la polimiositis

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Los síntomas de esta enfermedad pueden aparecer en un corto periodo de tiempo. Este es el caso más frecuente en niños. También puede aparecer paulatinamente. El síntoma más característico es el dolor articular y el muscular, característicos de las enfermedades inflamatorias.

La debilidad muscular es una consecuencia directa de la polimiositis. Se hace más evidente cuando el sistema inmune ha destruido casi la mitad de las fibras musculares del individuo, es decir, es un síntoma característico de polimiositis avanzada.

En los casos más graves el paciente puede dejar de caminar y verse obligado a utilizar una silla de ruedas o mantenerse siempre en reposo en cama. Especialmente si los músculos del cuello se han visto afectados, hasta tal punto, que el paciente es incapaz de sostener su propia cabeza. Por consiguiente tiene que mantenerla reposada sobre una almohada de forma permanente.

Los dolores articulares, conocidos como poliartralgias, cuando se presentan en más de cinco articulaciones, son una consecuencia directa del proceso inflamatorio circundante.

Suelen ser dolores leves. Sin embargo pueden resultar muy molestos al ser continuados. Se estima que un tercio de los individuos que padecen polimiositis presentan dolores articulares relevantes. Generalmente el individuo se ve obligado a tomar analgésicos y antiinflamatorios para poder hacer vida normal.

Alejandro Duarte

Biotecnólogo, divulgador y curioso por excelencia. Mi especialidad es la biomedicina molecular y dedico gran parte de mi tiempo a explicar a la gente lo que es, porque ¿por qué no?

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