¿Por qué comer frutos secos?

Ángela Aragón 10 febrero, 2018
A pesar de que nos aportan cierta dosis de hidratos de carbono, comer frutos secos puede resultar una buena idea para conseguir bajar de peso

Durante mucho tiempo hemos sido muy reticentes a comer frutos secos, porque creíamos que tenían demasiado aporte calórico y mucha grasa.

Además, temíamos que esto se complicara, porque su sabor y tamaños nos lleva a tormarlos de manera compulsiva. ¿No te pasa que empiezas y ya no puedes parar?

Ingerirlos de este modo sí es un problema. Sin embargo, es distinto cuando los tomas con moderación: estos no solo te ayudarán a controlar el hambre, sino que también tienen grandes beneficios para tu salud general, que es lo que más nos importa.

No obstante, no todos son iguales. Cada uno presenta unas ventajas particulares, por lo que lo ideal es comer frutos secos atendiendo a los efectos positivos de cada una de sus variedades.

Así no nos cansaremos de los mismos y complementaremos nuestra dieta con estos alimentos tan eficaces.

Aprende a comer frutos secos

Nueces para los dolores crónicos

Nueces para los dolores crónicos

  • Las nueces son ricas en Omega 3, que tiene un gran poder antiinflamatorio. Por ello, es muy aconsejable para quienes tienen dolores crónicos o habituales, como el de las articulaciones o la migraña.
  • Por otro lado, contiene muchos antioxidantes, por lo que nos ayudan a ralentizar el envejecimiento y previene el daño celular.
  • Todo ello mejora, a su vez, la problemática de las que hablábamos antes, especialmente las del sistema óseo y muscular.

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Almendras para mejorar la circulación

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  • Está indicada para las personas diabéticas. Las almendras son reguladores naturales de la insulina, así que favorece el equilibrio de azúcar en sangre.
  • Asimismo, los antioxidantes y las grasas monoinsaturadas permiten que se reduzcan los niveles de colesterol.

Como sabemos, el exceso de este último y de glucosa dificulta mucho la circulación sanguínea. Provocan afecciones que pueden ir desde el síndrome de pies inquietos a otras más graves, como enfermedades cardio y cerebrovasculares.

  • Por último, su contenido en fibra es considerable. Esta propiedad es fundamental para que nuestro organismo elimine lo que nos hace daño, así como las grasas que no tienen valor nutritivo, pero que aumentan nuestro peso.

Anacardos para la actividad cerebral

Anacardos para la actividad cerebral

Comer frutos secos como los anarcardos supone una inyección de minerales. Uno de los más señalados es el hierro, básico para que el oxígeno llegue al cerebro.

Por esta razón, cuando no tenemos suficiente, percibimos problemas de concentración y retención de información.

Además del hierro, también es rico en magnesio y zinc, esenciales para el sistema inmunitario.

Cuando nuestras defensas están fuertes, evitamos el envejecimiento, por lo que la memoria se resiente menos con el paso del tiempo. Ten en cuenta que esta es vital para nuestra comprensión del mundo.

Pistachos para mantener la línea

Pistachos

De todos los frutos secos, los pistachos son los que menos calorías nos aportan. Además, al venir envueltos en una cáscara, nos obliga a comerlos con mayor lentitud.

Así, el estómago tiene más tiempo para asimilar su presencia, por lo que nos sentimos saciados antes.

Como sucede con los demás, concentra una gran cantidad de vitamina E, un gran antioxidante. Asimismo, nos proporciona potasio, ideal para enriquecer tanto nuestro sistema nervioso como los músculos.

Así, la digestión es mucho más ágil, lo que resulta muy adecuado de cara a la pérdida de peso.

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¿Podemos comer todos los frutos que queramos?

Como apuntábamos al principio, es cierto que comer frutos secos nos proporciona hidratos de carbono.

Y ya sabemos que, aunque necesarios, lo ideal es controlar su ingesta, ya que si no gastamos toda la energía que nos dan, estos se transforman en grasa.

Sabiendo esto, es obvio que lo deseable es ponderar cuánto tomamos. La cantidad media es de 30 gramos diarios, repartidos entre las comidas principales.

No obstante, no todos funcionamos de la misma forma. Este puede ser un buen punto de partida, pero puedes observarte tú y averiguar cuánto te conviene a ti.

El indicador lo tendrás en la báscula. Si aumentas de peso solo al introducirlos en tus hábitos, lo mejor es que rebajes el número de ellos.

Los frutos secos son muy nutritivos, fáciles de encontrar y muy económicos. Generalmente, llevar una dieta equilibrada es más caro de lo que nos gustaría.

Por ello, estos alimentos son una oportunidad genial para todos. Además, son muy fáciles de transportar, por lo que, con ellos, tienes resuelta la cuestión del picoteo entre horas.

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