¿Por qué el cuerpo retiene líquidos?

31 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la médica Karina Valeria Atchian
La alteración en el equilibrio de los fluidos del organismo da lugar a lo que conocemos como edema o retención de líquidos. Sus causas son diversas, al igual que su tratamiento. Por eso, es importante consultar al médico.
 

El organismo contiene un alto porcentaje de agua, que se encuentra dentro y fuera de las células. En condiciones normales, estos fluidos mantienen en equilibrio; sin embargo, ante ciertos problemas de salud el cuerpo retiene líquidos.

A esta situación, se le llama edema y se define como una hinchazón palpable producida por la acumulación de líquido extracelular (que se encuentra fuera de las células). Es  muy común en la práctica, y las posibles causas son muy variadas. A continuación, detallamos más al respecto.

¿Por qué el cuerpo retiene líquidos?

Todo el organismo necesita líquido para su correcto funcionamiento. El agua se encuentra presente en la sangre, los músculos, los huesos, la grasa y en cada órgano. Como hemos comentado, estos fluidos están presentes tanto dentro de las células como fuera de ellas.

A su vez, la que está por fuera puede dividirse entre la que se encuentra en el interior de los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares), y la que está fuera de ellos en un espacio llamado intersticio.

De manera permanente, en un organismo sano se producen desplazamientos de líquidos entre los diferentes compartimientos (células, vasos sanguíneos e intersticio), según el cuerpo lo necesite. Esta constante redistribución de líquidos se regula gracias a un complejo equilibrio de gradientes de presión (diferencias de presión).

Existen situaciones en las que el equilibrio en los líquidos se puede ver alterado, con el consiguiente aumento del mismo en el intersticio. Esto es lo que todos conocemos como «retención de líquidos » o «edema». Puede ocurrir de manera generalizada o localizada. Veamos sus posibles causas.

 
Edema en los pies con dolor
Algunas situaciones de enfermedad pueden alterar el equilibrio de los fluidos del cuerpo. Esta situación es la que conocemos como retención de líquidos.

Causas de la retención de líquidos

Si el cuerpo retiene líquidos es conveniente solicitar una consulta médica. Aunque no siempre esconde un problema grave, algunas veces sí es el signo de una enfermedad. Por eso, si el síntoma es persistente o aparece y reaparece con regularidad, es mejor solicitar los exámenes pertinentes.

Insuficiencia cardíaca

Cuando el corazón no funciona de manera adecuada, le cuesta trabajo bombear la sangre hacia otros órganos. En consecuencia, se produce una acumulación de sangre en la circulación venosa y la función de los riñones se ve reducida.

Ambas situaciones generan una retención de líquidos en la circulación venosa, con edemas que se evidencian clínicamente en zonas de declive, por ejemplo, en las extremidades inferiores al permanecer de pie. También se puede presentar agrandamiento cardíaco y dificultad respiratoria.

Descubre más en: Insuficiencia cardíaca

Cirrosis hepática

La enfermedad en el hígado genera retención líquida en el abdomen, llamada ascitis, y también edemas en zonas en declive. De acuerdo con un artículo publicado en An International Journal of Medicine, es la complicación más común de la cirrosis y afecta hasta al 50 % de los pacientes diagnosticados.

 

Síndrome nefrótico y otras formas de enfermedad renal

En situaciones como el síndrome nefrótico o las afecciones renales se produce retención líquida y pérdida de proteínas en sangre. También se evidencia hipertensión arterial y edemas en regiones corporales en declive. Por las mañanas, el edema en los párpados es más notable. El cuerpo retiene líquidos de manera generalizada.

Embarazo

Durante el embarazo se producen cambios en el cuerpo a nivel vascular, ya que aumenta el volumen de la sangre, disminuye la presión arterial, entre otras situaciones cuyo fin es favorecer el crecimiento del feto.

Esta adaptación cardiovascular suele provocar la presencia de edemas, sin que estos signifiquen una anormalidad o una enfermedad. En cualquier caso, hay que prestar atención a la presencia de dificultad para respirar, hipertensión, tos o fiebre, ya que pueden indicar una complicación.

Obstrucción venosa o linfática

El edema que se produce en estos casos puede ser limitado a una extremidad o zona corporal, dado que la alteración circulatoria es localizada. Por eso, decimos que se trata de una retención líquida focal. Los ejemplos más comunes son los siguientes:

  • Insuficiencia venosa crónica.
  • Trombosis venosa profunda (obstrucción por coágulo).
  • Linfangitis crónica (inflamación de conductos linfáticos).
  • Resección de ganglios linfáticos regionales.

Estar de pie o sentados por mucho tiempo

El cuerpo también retiene líquidos como resultado de la gravedad, sobre todo al estar sentados o de pie por un periodo prolongado. En estos casos, es común notar las piernas y los pies hinchados, sobre todo en horas de la tarde. 

 

No es una causa grave y se puede mejorar con medidas como los ejercicios de estiramiento, el consumo adecuado de agua y una buena alimentación. En general, deberíamos evitar la ingesta excesiva de sodio y de productos procesados.

Estar de pie o sentados por mucho tiempo
Pasar mucho tiempo en una misma postura, sea de pie o sentados, incide en la aparición del edema, en especial en las piernas y los pies.

¿Cómo saber si el cuerpo retiene líquidos?

La alteración del equilibrio de los fluidos del cuerpo trae consigo varias consecuencias. Que sean graves o no depende de su causa. De todos modos, lo mejor es solicitar atención médica para descartar complicaciones o riesgos. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Aumento de peso.
  • Al aplicar presión en una zona de piel con retención de líquido, por al menos unos cinco segundos, se produce una depresión, que persiste luego de que se retira la misma. A esto se lo denomina edema con fóvea, y puede durar unos cuantos minutos, hasta desaparecer.
  • Dificultad para sacarse los anillos o para colocarse los zapatos, en especial por las tardes.
  • Hinchazón en la cara, más marcada en los párpados.
  • Edema en zonas de declive. En piernas, al estar de pie; o bien, en la zona baja de la espalda si se encuentra acostado.
  • Piel estirada o brillante.
 
  • Dificultad para respirar o caminar.

Ver también: Dieta recomendada para la retención de líquidos

¿Qué hacer si el cuerpo retiene líquidos?

Los síntomas de la retención de líquidos pueden desaparecer por sí solos en los casos leves. No obstante, si ocurren de manera recurrente o severa, lo mejor es acudir a consulta médica. No hay que ignorar que muchas enfermedades pueden traer entre sus síntomas este problema.

Además, aunque se trate de casos leves, es necesario hacer ajustes en el estilo de vida para evitar su reaparición. Mejorar la alimentación e iniciar la práctica de ejercicio físico moderado será determinante para afrontar esta situación. Asimismo, en algunos casos se requiere la administración de diuréticos y otros tratamientos médicos.

 
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