¿Por qué duermo tan mal? Ideas y posturas para descansar mejor

Elena Martínez 30 agosto, 2018
La clave para descansar mejor es que nuestras horas de sueño sean lo más reparadoras posibles, por lo que deberemos evitar todo aquello que pueda perturbarnos.

Una de las acciones más comunes y cotidianas como es dormir puede convertirse en un problema si algo nos impide tener un buen descanso. Por esta razón es importante conocer los motivos por lo cuales dormimos mal y descubrir algunas ideas y posturas para descansar mejor.

En este artículo descubrimos cómo aprovechar al máximo las horas de sueño para empezar el día siguiente con energía y vitalidad. Es fundamental encontrar la postura que se adapte a nuestras necesidades y conocer algunos factores decisivos como, por ejemplo, el dormitorio o la cena. 

La importancia de un buen descanso

Debemos aprender a descansar mejor

El sueño repara la energía que necesitamos durante el día. Las horas de descanso y, sobre todo, su calidad, actúan como una batería sobre nuestro organismo. La vitalidad con la cual empezamos el día y el rendimiento, tanto físico como intelectual, dependen de cómo hemos dormido.

El pensamiento es más veloz y lúcido cuando hemos descansado bien. Los niveles de estrés y ansiedad disminuyen cuando permitimos que la mente no se sobrecargue pensando. Por este motivo, es necesario desconectar y dedicar las horas necesarias a dormir. Descansar mejor no es una cuestión de placer o de pereza. Es tan necesario e importante como respirar o alimentarse.

Además, con una media de 7 horas de sueño:

  • Las células se oxigenan y se regeneran.
  • Los ojos descansan de la cantidad de luz que reciben durante el día.
  • Favorecen el control de las enfermedades como la diabetes o la hipertensión.
  • El organismo segrega melatonina y la hormona del crecimiento.
  • También ayuda al corazón e, incluso, se mejora la coordinación física.

¿Lo sabías? Descubre los 6 malos hábitos te impiden descansar bien

¿Cómo descansar mejor?

Todos tenemos rituales y manías para encontrar la postura que nos permita acomodarnos mejor. Hay quien usa almohadas duras, hay quien se pone cojines entre las piernas. ¿Colchones de viscoelástica o de muelles? ¿Duros o blandos? ¿Cuál es la mejor opción? En realidad no existe una fórmula exacta que funcione para todos igual. La elección del colchón y las posturas más adecuadas, dependen de nuestro estado físico.

  • Congestión nasal: Si estamos con dificultad para respirar debido a una congestión nasal es conveniente usar dos grandes cojines para que el cuerpo no esté del todo horizontal.
  • Reflujo gástrico: Al acostarnos, la postura horizontal puede provocar que los ácidos del estómago asciendan por el esófago y darnos sensación de ardor y tos seca. Una gran idea es elevar la cama en su parte delantera con unas cuñas y recostarnos sobre el lado izquierdo.
  • Dolor de espalda: Para aliviar las lumbares durante la noche nos podemos colocar una almohada debajo de las piernas. Tanto si dormimos boca arriba como si dormimos de lado, una almohada bajo las rodillas redistribuirá el peso y nos ayudará a descansar mejor.

La cena también influye

Cenas ligeras para descansar mejor

Los alimentos que tomamos en la cena son decisivos para descansar mejor. En primer lugar, hay algunos alimentos excitantes que desvelan, como las bebidas gaseosas, el café, el chocolate y algunas infusiones (té, mate). Es importante que la cena sea liviana y temprano. Basta con irnos a dormir sin tener sensación de hambre.

De otra forma, el organismo tiende a almacenar y convertir en grasa toda la cena. Una cena copiosa perjudica a nuestro hígado y, al mismo tiempo, hace trabajar al estómago dando sensación de pesadez. Por lo tanto, deberíamos elegir alimentos vegetales (por la noche, mejor cocinados en lugar de crudos), proteína magra y una pequeña cantidad de grasas saludables (huevo, pescado azul, aguacate, frutos secos, etc.).

No te lo pierdas: Trastornos inducidos por cafeína

Malos hábitos que debemos corregir

Existen muchas malas costumbres que hacemos de forma inconsciente y dificultan nuestro descanso. Por ejemplo, tener una habitación en la que entra luz. Cuanta mayor sea la oscuridad, mejor descansaremos. En el mismo sentido, otro mal hábito es ver la televisión o dispositivos con pantalla lumínica antes de irnos a la cama.

Debemos procurar que nuestro dormitorio esté bien ventilado a diario y sea lo más acogedor posible. Podemos pintar las paredes con tonalidades suaves y claras. Los colores pastel relajan la vista y aportan sensación de paz y tranquilidad, mientras que los rojos y naranjas son demasiado energéticos.

Por último, en cuanto a la decoración debemos buscar un ambiente que no esté sobrecargado y tratar de mantener el orden y la limpieza. Una cama bien hecha con sábanas perfumadas ofrecerá calidad a nuestro descanso y nos invitará a disfrutar de esas horas de recuperación.

Te puede gustar