¿Por qué es bueno el estilo de vida activo para el cerebro?

¿Por qué es bueno el estilo de vida activo para el cerebro?

Además de favorecer la conexión entre neuronas, así como su oxigenación, el ejercicio físico nos permite pensar con más claridad, mejora el estado de ánimo y evita el estrés y la ansiedad

¿Cómo ejercitas tu mente? ¿Cómo puedes entrenar tu memoria? Es bastante sencillo, hoy por hoy, mencionar una o dos formas de mejorar nuestro funcionamiento intelectual, sobre todo en estos tiempos en los que estar al 100% se ha vuelto imprescindible.

El trabajo, los niños, las citas con el médico o el banco, las tareas domésticas, la compra… un sinfín de actividades que nos consumen recursos y en las que la mayoría de las veces es fundamental no cometer errores. Entre las respuestas a esas preguntas solemos encontrar los sudokus, los crucigramas, la lectura, los videojuegos e incluso programas concretos de entrenamiento cerebral a través de juegos online.

La importancia del ejercicio físico

Sin embargo, pocas veces se plantea el ejercicio físico como vía de mejora del rendimiento cognitivo. No obstante, existen cada vez más investigaciones que demuestran las ventajas que tiene mantener un estilo de vida activo para mejorar nuestras capacidades.

Es recomendable empezar cuanto antes. En una estupenda revisión de trabajos científicos, Voss y sus colaboradores (2011) describieron como los niños que hacían más ejercicio físico rendían mejor en el colegio, en tareas de matemáticas o de creatividad, e incluso aumentaba su cociente intelectual.

Al mismo tiempo, estos hallazgos se relacionan con cambios en el cerebro, a nivel del volumen cerebral de zonas que participan en la memoria y el procesamiento de la información. En otro estudio, realizado por Rovio y su equipo (2010) se encontró que las personas que durante su madurez mantuvieron un nivel alto de actividad física tendieron a presentar un volumen cerebral mayor 21 años después. Estas diferencias, medidas con imágenes de resonancia magnética, fueron más amplias en los lóbulos frontales del cerebro.

Que no cunda el pánico

Si a lo largo de la vida tu ritmo ha sido más bien sedentario, aún puedes hacer algo para ayudar a tu cerebro. Voss y cols. (2011) explicaron que el ejercicio físico en los adultos mayores también tiene efectos positivos en lo que se conoce como ‘funciones ejecutivas’, incluyendo la capacidad de planificación, la de inhibición o la habilidad para hacer varias cosas simultáneamente, en las que la corteza prefrontal tiene un papel importante.

Los autores mencionaron  los hallazgos de Botvinick y cols. (2001) donde parece que el grado de actividad física parecía favorecer a los participantes en el estudio en cuanto a su capacidad para resolver conflictos y monitorizar los errores. Y ello iba acompañado por una mayor actividad en las áreas frontales y parietales del cerebro, así como con una menor activación de la corteza cingulada anterior.

En un estudio realizado por ellos mismos en 2010 encontraron además que el fitness aeróbico  producía cambios en la forma en que se conectan entre sí las áreas cerebrales, tanto la red neuronal por defecto (mientras estamos en reposo) como entre zonas prefrontales de ambos lados del cerebro cuando realizamos un ejercicio mental ejecutivo.

Cuando la vejez nos llega, Hyodo y su equipo de colaboradores (2012) nos dicen que incluso un breve intervalo de ejercicio moderadamente intenso es suficiente para aumentar la actividad en el área dorsolateral  izquierda (lateral y exterior) de la corteza prefrontal cuando realizamos una tarea que implica inhibir un comportamiento automático y realizar otro nuevo.

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Beneficios sobre nuestro cerebro

Además, parece ser que el ejercicio físico posibilitaría una activación ‘extra’ de la misma área en el lado derecho, que compensaría los cambios asociados a la edad. El ejercicio aeróbico que implica una rápida caminata parece incluso aumentar el volumen de una estructura cerebral importantísima relacionada con la memoria, el hipocampo, al mismo tiempo que mejora el rendimiento en una tarea de aprendizaje y recuerdo de información visual (Erikson y cols., 2011).

Otros estudios como el publicado por Foster, Rosenblatt y Kuljis en Frontiers of Neurology describen como las investigaciones parecen indicar que el factor neurotrófico derivado del cerebro se aumenta con el ejercicio físico y podría jugar un papel relevante sobre la función mental.

Como puede leerse, parece que realizar ejercicio periódicamente no sólo nos mantendrá la figura equilibrada y un buen tono muscular, sino que puede mantener en forma el órgano que dirige nuestras vidas: el cerebro.

Imagen cortesía de Pablo Fernandez