Por qué es fundamental combatir el estreñimiento

El estreñimiento hace que, al no expulsar las sustancias nocivas, estas pasen a la sangre a través de las paredes intestinales. Se trata de toxinas y venenos que pueden provocar enfermedades graves

¿Cuántas veces evacúas diariamente? ¿Sabías que lo ideal sería evacuar una vez por cada comida que hacemos? Sin embargo, nos parece que lo normal es ir al baño una vez al día, y en muchos casos ni siquiera eso, por lo que se suele recurrir a medicamentos laxantes.

En este artículo te explicamos la verdad sobre el estreñimiento y los motivos fundamentales por los que debes tratarlo, a ser posible con la alimentación y/o suplementos naturales, para prevenir muchos problemas de salud en un futuro.

¿Qué sucede con el estreñimiento?

Cuando sufrimos estreñimiento de manera habitual, y no puntual por razones circunstanciales (como cambios de alimentación, estrés, etc.), los restos fecales que no evacuamos se van acumulando en nuestro intestino y aumentan la proliferación de bacterias. Hay una parte de esas bacterias que son saludables cuando están en equilibrio, pero cuando aumentan y los deshechos fermentan o se pudren, podemos sufrir algunos problemas de salud que comentamos a continuación.

Absorción de toxinas

En el colon es donde los nutrientes traspasan al riego sanguíeno. Desgraciadamente, si sufrimos estreñimiento las sustancias nocivas que pasan a la sangre a través de las paredes intestinales son toxinas y venenos que van a dispersarse por el organismo. Esto provoca que de manera progresiva nuestro cuerpo se vaya autointoxicando y generando enfermedades degenerativas o crónicas, inflamaciones, quistes o tumores, problemas articulares, problemas de piel, sobrecarga del hígado y el riñón, etc.

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Proliferación de parásitos

Los parásitos intestinales aparecen en un intestino sobrecargado de toxinas, como hemos comentado en puntos anteriores. El más conocido es la Cándida, pero también hay otros tipos comunes como las lamblias, áscaris o tenias, que en general produces los siguientes síntomas:

  • Trastornos del apetito (exceso o falta de hambre sin motivo aparente)
  • Ojos hinchados
  • Ansiedad y nerviosismo
  • Picores en la punta de la nariz, en los ojos o en la zona anal
  • Pupilas dilatadas
  • Empeoramiento de los trastornos intestinales (estreñimiento, diarrea)
  • Insomnio sin motivos aparentes
  • Cansancio
  • Dolor de cabeza

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Inflamación de las paredes intestinales

Si sufrimos estreñimiento puntualmente no debemos alarmarnos. Sin embargo, si lo sufrimos de toda la vida o por largas temporadas sí que debemos ponerle freno, ya que también puede provocar una progresiva inflamación de las paredes intestinales, que se agravará si además consumimos medicamentos laxantes o incluso laxantes naturales irritantes, como por ejemplo el sen.

Las paredes intestinales, además, están relacionadas con nuestro sistema inmunitario, por lo que si se ven afectadas podríamos sufrir de manera recurrente resfriados, anginas, gripes, alergias, etc.

Entonces… ¿cuántas veces?

Si hacemos tres comidas al día deberíamos evacuar también tres veces, y en horarios regulares. Esto es utópico en la mayoría de las personas, pero al menos deberían ser dos veces para asegurarnos que nuestro intestino funciona correctamente. También dependerá de la cantidad que evacuemos.

¿Cómo deben ser las heces?

Hay otros barómetros a tener en cuenta, además de las veces que evacuamos, como son:

  • El olor: no deberían ser muy olorosas. Si lo son, es síntoma de putrefacción o fermentación de los alimentos, que no hemos digerido correctamente. Sí que hay algunos alimentos que pueden dar olor, como la cebolla o la col.
  • La textura: la textura debe ser normal, ni demasiado seca (como suele suceder en el estreñimiento) ni demasiado blanda (más habitual en dietas más vegetarianas).
  • El color: el color debe ser marrón medio, aunque también debemos saber que algunos alimentos como la remolacha o los vegetales de hoja verde pueden teñir las heces.
  • ¿Flotan? Algunas heces flotan en el inodoro, y los motivos más habituales pueden ser un exceso de gases gastrointestinales o bien una mala absorción de las grasas. En el primer caso deberemos aprender a masticar mejor, evitar alimentos que nos causen flatulencias y estar atentos a posibles intolerancias alimentarias. En el segundo caso, la asimilación de las grasas está directamente relacionada con el hígado y la vesícula, por lo que podemos tomar alguna planta medicinal que ayude a estos órganos, como el boldo, el cardo mariano o el diente de león.

Cuando vayamos a evacuar deberíamos poder hacerlo sin grandes esfuerzos, sin quedarnos con la sensación de no haber vaciado el intestino.

Antes de realizar cualquier tratamiento recomendamos consultar con un médico o terapeuta.
Imágenes por cortesía de relaxingmusic, Mukleman

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