¿Por qué es importante hablar de sexo con los hijos?

Thady Carabaño · 21 septiembre, 2018
El sexo es parte de la vida. Para los hijos la primera fuente de información y orientación sobre el sexo deberían ser sus padres, aunque para algunos progenitores será más fácil que para otros.

Hablar de sexo con los hijos no debería ser difícil. El sexo es parte de la vida, es natural. Sin embargo, para muchos padres no es tan fácil hacerlo. Los propios miedos salen a flote, y dificultan que el tema sea tratado con espontaneidad.

No obstante, por mucho que nos cueste, debemos saber que nuestros hijos necesitan de esa información para su formación integral. La educación sexual que reciban de los padres en el mejor soporte para luego disfrutar sanamente de su sexualidad.

¿Por qué hablar de sexo con los hijos es tan difícil?

Ideas erróneas durante la adolescencia

La dificultad para hablar de sexo con los hijos se encuentra, precisamente, en que es una conversación que nos ponen en la posición de confrontarnos a nosotros mismos, con nuestros temores y prejuicios.

Lo primero que necesitamos para hablar de sexo es naturalidad. Un niño de 4 años no necesita conocer todos los detalles del coito, pero cuando ya llega a los 14, la situación cambia radicalmente. La información varía de acuerdo con los intereses y la madurez de nuestros hijos.

La naturalidad para hablar de sexo con los hijos parte de una premisa fundamental: el sexo está en todas partes, no solo en nuestros cuerpos. En la televisión, en las redes sociales, en la música, en la publicidad, en la calle… En todas partes hay actitudes y mensajes eróticos.

Por mucho que los padres quieren eludir el tema, niños y adolescentes están en contacto permanente con manifestaciones de sexualidad. Por tanto, la mejor recomendación es abordar el tema desde la niñez. No hay que esperar a que llegue a la adolescencia.

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¿Cómo hablo de sexo con un niño pequeño?

Básicamente, hay que evitar dar más información de la que necesitan. No hace falta adelantarse a temas que ni siquiera está dentro de los intereses de los niños, salvo con una excepción: el abuso sexual.

A medida de que va despertando la curiosidad por la sexualidad, es posible dar más información. Buscar recursos pedagógicos en libros o internet puede ser de gran ayuda para dar respuesta a las inquietudes que vayan surgiendo.

Sin embargo, con el tema del abuso sexual no hay que esperar mucho. Seguramente será el único tema que introducirás sin esperar las preguntas, porque es poco probable que un niño pequeño tenga alguna idea.

Un gran momento para hablar de sexo con los hijos es la hora del baño. Mientras enjabonamos, damos primero el nombre exacto de los genitales. Los nombres inexactos trasmiten la idea de que hay algo malo con esa parte del cuerpo, y no es así: el sexo es parte de la vida.

Pero, lamentablemente, los abusadores son personas con problemas. Así que mientras más temprano puedas enseñarles que nadie debe tocar sus genitales, ni familiares, ni amigos, ni desconocidos, mucho mejor. La prevención del abuso sexual comienza en el hogar.

¿Y cuando los niños se hacen adolescentes?

A medida que crecen los niños, las preguntas sobre sexo se hacen más complejas. Para hablar de sexo con los hijos adolescentes hace falta mucha naturalidad y franqueza. También es necesaria mucha reflexión para poder orientar sin trasmitir nuestras propias inseguridades.

Abrir la comunicación con los hijos no significa intimidarlos con preguntas que los hagan sentirse incómodos. Evita juzgar. Lo principal es crear un clima de confianza, pero también de respeto a las decisiones que quieran tomar sobre su sexualidad.

Cuando los adolescentes empiezan a sentirse atraídos por otras personas, llegará el día en que piensen cuándo es el momento para iniciarse en la sexualidad. Sería extraordinario que antes de buscar orientación en otras personas, puedan confiar en sus padres.

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¿Hablar de sexo con los hijos los lleva a tener relaciones?

Cuando se ven los alarmantes índices de embarazo o de enfermedades de trasmisión sexual en adolescentes, es común preguntarse si el problema ha sido por el exceso de información.

Nada más alejado de la verdad. Hablar sobre la sexualidad o sobre métodos anticonceptivos no despierta el interés en iniciarse en el sexo. Eso es un mito, no solo falso, sino muy dañino.

Quizás tu hijo se acerque a confirmar contigo lo que ya pudo haber decidido o está a punto de decidir. Así pues, es mejor darle lo que necesita. Si tu hijo te busca es porque necesita tu apoyo y comprensión. Dale una respuesta clara y con la información completa.

Si no te sientes preparado para hablar de sexo con tus hijos, busca ayuda. Los hijos adolescentes que quieren tener relaciones sexuales lo harán con o sin tu autorización. Entonces, ¿no es mejor que mamá y papá estén preparados y los apoyen para evitar embarazos no deseados o enfermedades?

¿Y si ya quieren tener relaciones sexuales?

Iniciarse en la sexualidad es una decisión individual. Como padres solo nos corresponde dejarles claro que no se puede llegar al sexo por presión de la pareja o para ganarse la aceptación de los amigos. El mejor camino para comenzar a tener relaciones sexuales gratas y placenteras es la suma de decidir libremente y actuar con responsabilidad hacia uno mismo y con el otro.

En el sexo también se involucran las emociones. Nuestros hijos deben saber que el sexo tiene consecuencias, no solo las obvias. Sus sentimientos y los de la otra persona también formarán parte del encuentro. Así que siempre cabe la posibilidad de salir con el corazón lastimado.

Asimismo, es importante superar la idea de que solamente las chicas deben prevenir los embarazos. En esa responsabilidad también está involucrados los hijos varones. Presta mucha atención a esto.

Reflexión final

Para hablar de sexo con los hijos hay que revisarse. Es la mejor forma de abordar el tema sin prejuicios. Si hemos cuestionado la información que recibimos de nuestros padres, ¿no es mejor que hagamos un esfuerzo por ser lo más honestos posibles con nuestros hijos?

Nadie mejor que mamá y papá para dar las primeras informaciones sobre el sexo. Sin duda, las nociones que reciben en la escuela son un buen comienzo; los padres, por su parte,  deberían ser los que aporten la mejor orientación, en función de los valores que son importantes para cada familia.