Por qué es importante jugar al aire libre

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Fabián Ávila el 9 diciembre, 2018
Los niños del siglo XXI están inmersos en la tecnología y dejan de jugar al aire libre. Para los padres es cómodo dejarlos encerrados, en vez de beneficiarse del ejercicio y del contacto con la naturaleza.

El juego es esencial en la vida del niño.  Sin embargo, cada vez más los niños de las ciudades dejan de jugar al aire libre, con lo que se privan de los múltiples beneficios que conllevan para su salud física, mental y emocional.

Los niños pasan la mayor parte de su tiempo libre viendo televisión, jugando con videojuegos o en línea. Para los padres es más cómodo que estén en la casa o en su habitación, porque podemos dejarlos jugar sin mayor supervisión. Nuestra comodidad ha privado a los niños del gozo de jugar al aire libre.

Ello, además, sume a los niños en las novísimas adicciones a los videojuegos y a los dispositivos electrónicos. Por supuesto, es una realidad que afecta más a los niños de las grandes urbes. No tanto a los que viven en localidades más pequeñas con mayores espacios libres a su alrededor.

El contacto con la naturaleza

Organización y responsables del campamento.

La falta de contacto con la naturaleza que vivimos adultos y niños en el siglo XXI, ha llevado a los psicólogos a hablar de la existencia del Trastorno de Déficit de Naturaleza. Este malestar está asociado con problemas como falta de concentración, hiperactividad, obesidad, depresión y ansiedad.

La forma de remediar esta dolencia es muy sencilla: basta con permitir a los niños reencontrarse con la naturaleza. El simple hecho de respirar aire puro, gatear por el césped, correr entre los árboles, oler el aroma de las flores o apreciar el vuelo de las aves son experiencias fundamentales en la vida de los niños.

Jugar al aire libre les permite relajarse y reencontrarse con la tranquilidad que les roba la hiperconectividad de los dispositivos electrónicos y de los juegos en red. Ello mejora sus capacidades de atención y concentración, fundamentales para asumir sus responsabilidades escolares.

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Positivo para todas las edades

No tenemos que esperar a que los niños tengan edad para jugar al aire libre. Desde que es bebé se puede beneficiar del contacto con la naturaleza. Así esté dormido, tu bebé se beneficia de pasear en un parque, un área natural o el jardín.

Estas sensaciones tan agradables quedan grabadas en su memoria para siempre. A medida de que crecen, a los niños les encanta jugar al aire libre, donde tenga contacto con el sol, la brisa, los aromas y sonidos de la naturaleza.

La naturaleza les regala el contacto con un montón de situaciones y aprendizajes nuevos, que difícilmente son comparables al vértigo informativo que ofrece Internet o los juegos en línea. A su vez, los padres también nos beneficiamos del contacto con la naturaleza. Liberamos estrés, descansamos mentalmente y compartimos gratos momentos de diversión y encuentro con la familia, lo que fortalecen el vínculo de amor que nos une a los hijos.

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Beneficios de jugar al aire libre

Los juegos al aire libre reportan numerosos beneficios para bebés, niños y adolescentes. Por supuesto, demandan que los padres estemos atentos para evitar accidentes. Si los niños van a jugar en un parque muy extenso, una playa o un campo, la supervisión también es necesaria para evitar que puedan extraviarse.

  • Los niños juegan con una sensación de libertad, aun cuando sea controlada por los padres. Una experiencia distinta a la de jugar dentro de una vivienda.
  • Jugar al aire libre mejora el desarrollo físico, ya que hacen ejercicios, pueden correr, saltar y desarrollar nuevas habilidades.
  • La actividad física extra les permite descargar energías y tensiones. Así llegan a casa mucho más relajados y duermen mejor.
  • También es posible prevenir la obesidad infantil, ya que queman muchas calorías de una manera natural y saludable.
  • Jugar al aire libre alimenta la imaginación y la creatividad. Inventan pasatiempos nuevos y son capaces de jugar con una rama o una piedra.
  • El contacto con la naturaleza hace que se fortaleza el sistema inmunitario. Se hacen más resistentes a todo tipo de bacterias y al polvo.
  • Los niños aprenden a adaptarse a varias condiciones atmosféricas, desde el sol, hasta la lluvia y el viento.
  • El contacto con el sol es fundamental en la absorción de la vitamina D y del calcio, lo que fortalece los huesos en crecimiento de los niños.
  • Entran en contacto con otros niños, lo que favorece la socialización. Ello les permite cultivar nuevas amistades, gestionar emociones y conflictos que puedan surgir.
  • Para los adolescentes, la posibilidad de irse de campamento no solo les beneficia del contacto con la naturaleza, sino que además les invita a asumir nuevas responsabilidades.
jugar al aire libre

Reflexión final

Jugar al aire libre brinda una excelente oportunidad para disfrutar de tiempo en familia. Padres e hijos, incluso la familia extendida que incluya a abuelos, tíos y primos se beneficia de estos encuentros a la sombra de un árbol, junto a la corriente de un río o acampando en una montaña.

Organiza planes familiares que les permitan disfrutar de la naturaleza y compartir preciados momentos de unión y encuentro con sus seres más queridos. Todo el esfuerzo valdrá la pena.

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