¿Por qué es importante la lactancia materna?

Además de ser beneficiosa para el bebé, la lactancia también favorece la salud de la madre, ya que disminuye el riesgo de contraer cáncer de mama o de ovarios

La lactancia por parte de la madre es el mejor alimento que un bebé puede recibir, no sólo por los nutrientes sino además por el vínculo estrecho que se crea entre ellos. Es una experiencia única e inolvidable que protege al niño y a la mujer de contraer enfermedades.

¿Por qué es importante la lactancia materna para el bebé?

Ya que se trata de leche específicamente desarrollada para el ser humano, es más fácil de digerir que las que se presentan en polvo o líquidas. Además, es un fluido vivo, recién formado, que cubre todas las necesidades nutricionales del infante.

A su vez, porque ayuda a desarrollar mejor los músculos máxilofaciales, porque cuando bebe del pecho de su madre necesita hacer más fuerza que con el biberón.

Por otra parte, la leche sale directamente del pezón de la mujer hacia la boca del niño, con lo que está libre de contaminación por gérmenes o cualquier aditivo o ingrediente adicional.

¿Por qué es importante la lactancia materna para la madre?

La lactancia ayuda a que el útero se contraiga rápidamente, reduciendo las hemorragias post-parto. Mientras que ayuda a perder los kilos que aumentó durante el embarazo. Esto se debe a que la grasa acumulada es la que se utiliza para producir la leche, en forma de energía.

Es importante también porque se ahorra en tiempo (es un alimento que siempre está disponible y listo para beber) y en dinero (no hay que salir a comprarlo).

La lactancia materna promueve el amor, disminuye el riesgo de contraer cáncer de mama o de ovarios, integra a la familia y genera cultura.

Más aspectos importantes sobre la lactancia

Según la Organización Mundial de la Salud, el periodo de lactancia materna exclusiva (sin otro alimento) se debe llevar a cabo hasta los 6 meses del bebé y a su vez, continuar de manera gradual (con la incorporación de alimentos sólidos) hasta el segundo año de vida.

Se inicia tras el nacimiento, cuando la glándula mamaria produce un líquido cremoso y de color amarillo (llamado calostro) que tiene muchas proteínas, vitaminas, minerales y anticuerpos. Recién al tercer o cuarto día “sube la leche”, y a la semana se produce de color blanco, más acuosa, y rica en grasas y calorías. A partir de la tercer semana aproximadamente, se estabiliza y pasa a llamarse “leche madura”.

Está compuesta por un 88% de agua, lo que ayuda a su vez a una función adecuada de los riñones, porque el bebé no precisa ser hidratado con otro líquido.

Imagen cortesía de Myllissa

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