¿Por qué es tan importante el deporte para los niños?

Más allá de evitar los riesgos del sedentarismo, uno de los mayores beneficios del deporte para los niños es que establecen lazos de amistad con aquellos contra los que compiten

Nos lo repiten hasta la saciedad. Como un mantra, está en todas partes. Los pequeños tienen que hacer deporte, pero ¿alguien nos explica por qué, más allá de mantenerlos delgados?

Quizá es más fácil entenderlo si nos pensamos como lo que somos: animales.

Como les ocurre a ellos, la actividad física forma parte de nuestra naturaleza, al contrario de lo que sucede con la vida sedentaria.

No obstante, comprender esto tampoco implica ser consciente de los beneficios concretos del deporte para los niños. Si continúas con nosotros te explicaremos cuáles son y por qué son tan importantes.

¿Cuál es el mejor deporte para los niños?

Lo único que nos importa es la felicidad de nuestros hijos. Sin embargo, conseguirla es muy complicado, por lo que lo ideal es abrirles el mayor número de caminos posibles.

En este sentido, lo aconsejable es que sean ellos quienes elijan qué deporte hacer.

Si aún son muy pequeños, puedes probar con distintas disciplinas y que escoja una. De hecho, tener la capacidad de tomar dicha decisión será una de las primeras fuentes de felicidad para ellos.

Por el contrario, si les obligamos a hacer lo que nosotros queremos, puede convertirse en el origen de frustraciones e inseguridades, habida cuenta de que piensan que no pueden cumplir con nuestras expectativas.

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Por qué el ejercicio es esencial para la felicidad de los niños

Libera estrés

Libera estrés

Para empezar, los niños tienen mucha energía y necesitan usarla. Cuando la reprimen, aparecen problemas de concentración y de comportamiento.

El deporte es la vía perfecta para que la canalicen de un modo positivo, ya que su práctica fomenta una serie de valores y hábitos muy provechosos para ellos.

Comprenden y superan sus límites

Crecer sabiendo que hay muros que pueden derribarse o desplazarse es fundamental. Les ayuda a ponerse metas y creer en la posibilidad de que, esforzándose, pueden conseguir lo que se propongan.

Asimismo, también asimilan que para tener éxito, los objetivos deben ser realistas. Por ejemplo, alguien no consigue ser una estrella del fútbol sin trabajo diario y sin un talento natural.

Aprenden a moverse entre las normas

Aprenden a moverse entre las normas

Las normas de los deportes tienen dos finalidades: que todo el mundo tenga las mismas oportunidades y que los contrarios no se entorpezcan.

De esta manera, para lograr la victoria tienen que aprovechar al máximo sus condiciones físicas y mentales.

Así, para ganar tienes que conjugar la constancia con el ingenio y la inteligencia, pero siempre con respeto hacia los demás.

El deporte, a fin de cuentas, nos enseña que el éxito depende de nosotros y no de lo que hagan los demás.

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El deporte mejora la autoestima

  • Cuando los valores de los que hemos hablado forman parte de tu manera de entender la vida, tu aprecio por ti mismo aumenta.
  • Eres consciente de que puedes tener el control sobre determinadas cosas, aunque hay otras que se escapan de tus manos.

Así pues, los niños maduran conociendo sus puntos fuertes y cómo usarlos para compensar lo más débiles.

También lo hacen analizando sus fallos con sus entrenadores, por lo que encuentran normal equivocarse y rectificar, así como aceptar que ciertas situaciones son inamovibles.

Fomenta la amistad con el adversario

Fomenta la amistad con el adversario

Esto sucede tanto en los deportes individuales como en los de equipo. El deporte para los niños está segmentado por edad y por el lugar en el que viven.

Por esta razón, se enfrentan con los mismos adversarios durante años.

Lejos de implicar una enemistad malsana, acaban convirtiéndose en buenos amigos, a pesar de que cuando están en la cancha o en la pista lo dan todo para hacerse con la victoria.

Esto será muy ventajoso para su vida labora y personal, ya que la envidia y la venganza son sentimientos que perjudican sobre todo a quienes los albergan.

No obstante, a pesar de todo lo bueno que tiene el deporte para los niños, es necesario que las familias los acompañen.

Si nosotros los animamos y los orientamos a ello, reflexionarán más y extrapolarán este aprendizaje a otras facetas del día a día.

De lo contrario, corremos el riesgo de que lo contemplen como algo separado de su cotidianidad.