Por qué hay que evitar bajar la piel del pene de los bebés

Thady Carabaño 3 julio, 2018
Cuando se tiene un bebé varón asalta la duda: ¿bajar la piel del pene, circuncidar o dejar que las adherencias prepuciales evolucionen naturalmente? Distintas visiones de un tema fundamental para la salud de tu niño.

Cuando se tiene un bebé varón, toca enfrentarse a distintas posturas sobre un tema crucial: bajar la piel del pene. Entre los pediatras hay varias posturas: los que consideran necesario bajar esta delicada piel de un solo tirón y los que consideran que debe hacerse suavemente, muy poco a poco.

Igualmente, entre las madres que ya tienen hijos varones hay dos formas de abordar este tema, las que consideran que hay que bajar el prepucio y las que deciden esperar a que ocurra naturalmente. También están los que resuelven el tema desde el nacimiento del bebé haciendo una circuncisión.

Para cualquier madre, la primeriza o la que por primera vez tiene un hijo varón, este es un tema que es motivo de preocupación ante lo disímil que son las opiniones entre madres y médicos.

El pene del bebé

El glande está protegido por la piel del prepucio. En el recién nacido, el prepucio está adherido al glande y no es posible retirarlo. Eso es normal y se llaman adherencias prepuciales. En la medida en que el bebé va creciendo, el prepucio se va separando y deja el glande al descubierto.

Pene en bebés.

Las adherencias prepuciales se forman entre la piel del prepucio y la mucosa del glande. Estas adherencias impiden bajar la piel y pareciera que el bebé tiene fimosis, una enfermedad común del pene que estrecha la apertura del prepucio e impide descubrir el glande.

Pero en un bebé es muy temprano hablar de que hay una enfermedad. Las adherencias prepuciales son un mecanismo de defensa del organismo para proteger al pene de infecciones. Si se las deja evolucionar, la mayoría de ellas termina desapareciendo entre los 3 y 4 años.

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Bajar la piel del pene o no bajarla

Hasta hace muy poco, los pediatras recomendaban bajar la piel del pene con una dilatación rápida, de una sola vez, cuando el bebé tenía entre 3 o 4 meses. Algunos remiten al bebé a un urólogo para que sea quien realice el procedimiento.

Con un poco de anestesia local, el médico hace una dilatación forzada del prepucio. Sin embargo, es doloroso y sangrante para el bebé. La maniobra brusca para vencer la resistencia del prepucio puede producir una estrechez mayor al cicatrizar la herida resultante.

Bebé llorando.

Los pediatras de la actualidad recomiendan bajar la piel del pene progresivamente, con mucha suavidad durante el momento del baño. Son muy escasos los casos, de un niño que llegue a los 3 años sin que las adherencias hayan desaparecido espontáneamente.

En esos casos, el pediatra o el urólogo enseña a los padres a hacer una maniobra suave para bajar la piel del pene con una pomada o crema con corticoides.  En los casos en que se detecte que padece fimosis, se necesitará hacer la circuncisión. Pero esa decisión no se debe tomar aún.

Respetar los tiempos de nuestro bebé

Al nacer es normal que el prepucio esté adherido al glande. En muy contados casos, la piel del pene se retrae desde el nacimiento. Lo usual es que las adherencias prepuciales desaparezcan entre los 3 y los 4 años, aunque algunos quizás deban esperar hasta los 5 años.

Debido a que al bebé se le retira el pañal aproximadamente a los 2 años, el niño comienza a explorar su cuerpo. Él mismo comienza a halar o a bajar la piel del pene, que entre los 3 y 4 se hace más fina y flexible. Es la mejor manera de respetar los tiempos de crecimiento y evolución de tu bebé.

Bebé riéndose.

Las adherencias prepuciales van cediendo con el contacto y la exploración que el niño hace de su cuerpo y puede bajar con mucha facilidad. Si tu pediatra es de los que considera que hay que despegar esta piel del glande a la mayor brevedad, debes tener claro de que se trata de un procedimiento doloroso para tu bebé, con resultados dudosos.

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Últimas consideraciones

Dejarse llevar por la opinión especialista es frecuente, sobre todo entre las primerizas. Valoramos mucho la opinión del médico, y eso sin duda reporta sus beneficios. Pero también es importante que estés bien informada sobre cuáles son los mejores procedimientos y cómo son los procesos naturales y evolutivos de cada bebé.

Para hacer un diagnóstico de fimosis no se puede hacer en un bebé menor de 3 años. Así que tómate tu tiempo para considerar la valoración que tu médico hace de las adherencias. Si necesitas consultar con otro especialista, no dudes en hacerlo.

Alrededor de los 5 o 6 años, si la piel del prepucio no baja, se puede recurrir a la cirugía. Según cómo sea la fimosis, se puede esperar hasta los 14 años para hacer la circuncisión. Así que no te presiones en tomar una decisión tan importante de forma acelerada.

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