¿Por qué tenemos que evitar comparar a unos niños con otros?

Comparar a los niños con otros suele disminuir la autoestima de nuestros hijos. Se debe evitar esta práctica que perjudica al desarrollo de la personalidad de tu pequeño.

Comparar a unos niños con otros es una práctica muy común que realizan los padres cuando desean corregir a sus hijos. Sin embargo, es un error porque trae como consecuencia problemas de autoestima en los pequeños.

Al medir las capacidades de tus hijos con sus hermanos, amigos o vecinos, se le está exigiendo de forma indirecta que debe ser como el otro. Esto genera en los niños un alto grado de impotencia e inseguridad cuando no pueden ajustarse a las expectativas de los padres.

Existen dos tipos de comparaciones, las que se realizan entre el niño y sus hermanos o las que se establecen entre el niño y sus pares. En la primera, se puede correr el riesgo de promover el rencor y los celos entre hermanos, sin darnos cuenta del daño que se crea en la relación fraternal. En la segunda, se incentiva negativamente la rivalidad en el niño y sus amigos.

Adicionalmente, se puede cometer el error de subestimar las cualidades y virtudes que el niño posee. Esto trae como consecuencia que el pequeño lo interiorice y pueda comenzar a tener conductas negativas.

Comparar a unos niños con otros no es lo ideal

Si bien, las comparaciones pudieran servir como herramientas motivadoras para alcanzar ciertos logros. También hay que prestar especial atención a la forma en que las hacemos. Puesto que el espacio entre lo negativo y lo positivo es muy pequeño, y los niños pueden volverse perfeccionistas extremos.

Comparación entre niños.

Por tal motivo, es importante mantenerse alerta para no hacer uso inconsciente de las comparaciones. Para evitar comparar a unos niños con otros, procura enseñar a tu hijo a identificar los aspectos positivos del otro que le sirvan de motivación e inspiración para lograr sus metas.

También, es fundamental resaltar las cualidades positivas que poseen tus hijos y reforzarlas. Hay que tener claro que cada niño es único y tiene su propia personalidad, la cual van desarrollando durante su formación y crecimiento.

Por otra parte, los padres deben tomar en consideración que cada niño va desarrollando sus capacidades a su ritmo. La participación activa de los padres en esta etapa es fundamental para nutrir las habilidades y reforzar la conducta positiva que el niño posee.

Te interesa leer: 5 consejos que te ayudarán a evitar futuros rencores en tus hijos

Identifica qué aspectos estás comparando

Es de vital importancia identificar y reflexionar sobre cuáles son los aspectos que valoramos cuando comparamos a un niño con otros. En la mayoría de las ocasiones, se le da más importancia a los aspectos superficiales como la popularidad y la imagen, en lugar de enfatizar las diversas cualidades y valores que posee cada niño.

Consecuencias de comparar a los niños.

En tal sentido, evita comparar a unos niños con otros, y orienta esa actitud hacia la aceptación de las virtudes y defectos de tu hijo. Esto refuerza conductas positivas como la simpatía, la perseverancia y el sentido del humor. Las cuales serán de gran beneficio en el equilibrio de su desarrollo para su vida como adulto.

Para poder criar niños con autoestima alta, felices y seguros debes evitar compararlos con otros niños. Esta es una práctica que realizan los adultos a diario sin tomar conciencia de los resultados. En vista de que cada niño es único la afectación es diferente y las consecuencias pueden ser negativas.

Leer también: Las personas rencorosas no perdonan ni olvidan

Aspectos a considerar

Cada niño es único y debemos evitar comparar unos niños con otros, enfocándonos en resaltar lo positivo de su personalidad. Los padres que intentan motivar a sus hijos utilizando las comparaciones no se dan cuenta de que puede ser perjudicial.

Motivación en los niños.

Inconscientemente imponemos nuestro deseo de cómo queremos que sean nuestros hijos. Esta actitud no produce ningún beneficio, ya que no concedemos espacios para que los pequeños demuestren sus habilidades innatas.

Si el niño se adapta a las comparaciones, puede quedar marcado por el resto de su vida. Este modelo lo repetirá a lo largo de su vida adulta destruyendo su autoestima y haciéndolo infeliz.

El niño debe aceptar y reconocer que todos tenemos debilidades, pero también que cada uno posee grandes virtudes y fortalezas. Los padres deben demostrarles a sus hijos que los aman y aceptan tal como son.

Adicionalmente, los padres deben asumir la responsabilidad de orientar y canalizar todas las cualidades de los niños. Así mismo, se recomienda que de no contar con las herramientas necesarias para manejar esta conducta es ideal acudir a un especialista en conducta infantil.