¿Por qué en Japón los niños siempre obedecen a los padres?

Las madres japonesas se dedican con devoción al cuidado y la educación de sus hijos. Este estilo de crianza les ha permitido tener niños que respetan las normas, son amables y tienen buen comportamiento.

Japón es un país muy admirado. Entre otros aspectos, en Japón los niños obedecen y tienen buen comportamiento, son amables y considerados. Aprenden y obedecen las normas o adaptan su comportamiento a lo que se espera de ellos. Una forma de criar que nos maravilla.

Los padres japoneses tienen plena confianza en que sus niños aprenderán cuál es el comportamiento adecuado, mediante el ejemplo que les dan, y se sienten responsables de los resultados de sus hijos.

Seguro te estarás preguntando cómo lo logran. Sigue leyendo y te daremos las claves fundamentales de la crianza japonesa, que en varios aspectos se aleja de los patrones de crianza que conocemos en las culturas occidentales.

En Japón los niños obedecen y son modelo de buen comportamiento

Según un estudio comparativo de los modelos de crianza de distintas sociedades, titulado Disciplina en la Primera Infancia, publicado por la Asociación de Kansas para la Salud Mental de la Infancia y la Primera Infancia, las familias japonesa cultivan el apego, la empatía y la armonía.

Tres niños japoneses.

La investigación arrojó que en Japón los niños obedecen y aprenden a comportarse socialmente como un adulto. Pero en el interior del hogar, los niños dependen totalmente de sus padres (sobre todo de la madre). La dependencia no se desalienta, sino que por el contrario, se acepta y se fomenta.

Los padres japoneses reducen la tendencia individualista del niño pequeño a hacer lo que quiere, a través de la cercanía extrema. Las rabietas no figuran en la lista de comportamientos de los niños japoneses, claro que siempre habrá excepciones.

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El apego en Japón

Los padres, pero especialmente la madre, tienen una relación muy estrecha con el niño. Los padres promueven esta cercanía y refuerza la dependencia. Según es costumbre en Japón los niños son vestidos y alimentados por sus padres. Practican el colecho hasta que los niños alcancen los 6 años, aproximadamente.

La relación de la madre y el niño es íntima. Una unidad en la que se ven como una “mente compartida”, en lugar de dos personas separadas e independientes. Los primeros tres años de vida, la madre llevará consigo todo el tiempo y a todos lados a su bebé.

La madre tiene una indiscutible dedicación y devoción hacia el niño. Difícilmente un niño japonés entrará al preescolar antes de los 3 años o será cuidado por sus abuelos. Después de cumplir 3 años inicia la escolaridad formal.

La técnica de crianza japonesa

Los padres japoneses consideran que el buen comportamiento de sus hijos se debe a que la crianza se basa en sus creencias filosóficas: el confucianismo. La crianza japonesa parte del ideal confucionista de educar a los niños con bondad, pues esta virtud genera paz interior y alegría.

Técnica de la crianza japonesa.

A partir de esa premisa inicial, la crianza de los niños tiene algunos componentes fundamentales que describimos a continuación:

El poder de la sugestión

Para hacer cualquier corrección, la madre en Japón utiliza la persuasión, la sugerencia, y en ocasiones la vergüenza, para evitar las confrontaciones directas con sus hijos pequeños. Esto minimiza las actitudes desafiantes o agresivas del niño.

La madre japonesa utiliza la sugerencia y la petición para indicar las obligaciones a los niños. En vez de decir, “¡recoge los juguetes!”, dirá “¿qué debes hacer ahora con los juguetes?”. Ante lo cual, el niño hará lo posible por salvar su responsabilidad con la madre.

Pero si el niño no está dispuesto a cumplir y finge no haber oído la pregunta o la sugerencia, la madre puede utilizar sutiles burlas. El niño prefiere obedecer antes de sentirse avergonzado.

La fuerza de los gestos

El niño japonés está muy involucrado con su madre. Al punto de que es consciente de las emociones y los gestos de su madre, en qué estado de armonía se encuentra. El niño hará todo lo posible por no quebrantar esa armonía.

Cuando la madre sugiere algo, acompaña su sugerencia con una expresión en el rostro que le indica al niño que le sorprendería que no actúe como se espera.

Madre e hija japonesas.

La madre no castiga ni amonesta al niño directamente. De nuevo, con su rostro hace un gesto de tensión que indica al niño que está decepcionada. Como el niño está tan interesado en preservar la armonía con la madre, evita la confrontación y hace lo que se espera de él.

La comprensión y el amor: en Japón los niños obedecen

Las madres en Japón también han aprendido a leer el estado de animo de sus niños. Ante lo cual, cambiará su técnica de persuasión. Si observa que el niño no parece estar en el ánimo de cumplir una petición, evitará hacer la solicitud. Dejará su pedido para cuando tenga más probabilidades de éxito.

Si el niño no quiere recoger los juguetes, la madre tendrá las más condescendientes explicaciones sobre su negativa. Dirá que el niño no está preparado o no se ha desarrollado lo suficiente para hacerlo, o tal vez está cansado o está interesado en jugar en ese momento.

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Los padres en Japón hacen lo necesario para que sus hijos se sientan amados, valorados y respetados. Son objeto de la paciencia, la bondad y la compasión de sus padres. Sin duda es un reto este tipo de crianza para las madres occidentales. ¿Te animas a probar esta forma de criar que hace que en Japón los niños obedecen a padres?

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