¿Te sangra la nariz a menudo? ¡Descubre por qué puede ser!

Cuando la hemorragia surge de la parte anterior del tabique nasal, esta suele ser leve y de poca gravedad. Cuando sintamos la hemorragia nasal debemos taparnos la nariz, presionando con los dedos, e inclinar la cabeza hacia delante.

Si te sangra la nariz a menudo, debes saber que existen diversos motivos para ello. Por ejemplo, puede estar relacionado con la sequedad nasal, pero también puede ser un síntoma de rinitis, o bien un indicador de otros problemas de salud, como la hipertensión.

La epistaxis o hemorragia espontánea a través de las fosas nasales no debe pasarse por alto. A continuación te comentaremos alguna de las causas más comunes de este tipo de sangrado. 

¿Por qué nos sangra la nariz?

Dado que las fosas nasales son una zona del cuerpo rica en vascularización, al romperse uno de los vasos sanguíneos que irrigan la mucosa de la nariz, la sangre desciende hacia los orificios nasales y es cuando notamos que nos sangra la nariz. Por lo general, la sangre suele descender por una de las dos fosas nasales, aunque puede que en ocasiones baje por ambas.

Cuando la hemorragia proviene de la parte anterior del tabique nasal, no suele ser grave y tiene una duración corta. Asimismo, el sangrado es escaso. Suele estar causada por haberse tocado la zona en exceso, la sequedad ambiental o bien por una rinitis alérgica.

Por otra parte, la hipertensión arterial sin controlar también puede hacer que la nariz sangre. Se trata de un mecanismo de defensa del cuerpo ante la alta presión arterial que sufre. Al sangrar, se reduce ligeramente la presión y, con ello, se busca el alivio.

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En cualquier caso, si te sangra la nariz a menudo es necesario comentárselo al médico para que realice una evaluación y determine cuál puede ser la causa de nuestro sangrado con precisión.

Hemorragias nasales.

Falta de vitamina C

Una de las causas más comunes de la hemorragia nasal es la falta de vitamina C en el organismo. Esta vitamina ayuda a fortalecer los capilares nasales y, al encontrarse en cantidades insuficientes, puede provocar sangrado.

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La vitamina C se puede obtener a través de diversos alimentos, tales como: las frutas cítricas, en especial el limón con su peladura, los frutos rojos, el brócoli, el perejil, el pimiento, el escaramujo, la guayaba o el kiwi, entre otros.

Por supuesto, la vitamina C también se puede obtener de suplementos. Conviene realizar un descanso una vez finalizadas las cápsulas, pastillas, sobres en polvo, etcétera, de al menos un mes, antes de reanudar la toma. De esta manera, el cuerpo asimilará correctamente el nutriente y se beneficiará del mismo.

Vitaminas presentes en los cítricos.

Otras causas: patologías más graves

  • Enfermedad hepática.
  • Tumor benigno o maligno.
  • Leucemia.

¿Qué debes hacer si te sangra la nariz?

En el mismo momento en que sentimos la hemorragia nasal, lo primero que se debe hacer es taparse la nariz, realizando una ligera presión con los dedos sobre las aletas, e inclinar la cabeza hacia adelante.

Es importante que no echemos la cabeza hacia atrás, como nos han dicho muchas veces, o que nos tumbemos, ya que ambas posturas pueden provocar que nos traguemos la sangre y además nos impiden saber si ya hemos dejado de sangrar. Esperaremos unos minutos y, en caso de que no se detenga el sangrado, iremos a un centro médico de urgencias.

Si el sangrado se ha detenido, en las siguientes horas evitaremos hacer esfuerzos y tomar medicamentos con efectos anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios como, por ejemplo, la aspirina. También estaremos atentos a no sonarnos la nariz con fuerza.

Limpiarse la nariz.

La sales de Schüssler, un buen remedio

Las sales de Schüssler son un remedio natural que proporciona minerales, en dosis homeopáticas, por lo que tampoco tiene contraindicaciones ni efectos secundarios en el organismo.

De acuerdo con esta clasificación, existe un total de doce sales, que se corresponden con minerales que se encuentran en el organismo de forma natural y que se ingieren a diario a través de los alimentos.

Las sales no solo proporcionan al cuerpo los minerales que necesita, sino que los distribuyen correctamente para que estén en el lugar adecuado y en el momento preciso. Cuando se toman de forma individual, cada una tiene una función concreta, y para la epistaxis se recomiendan las siguientes:

  • Fosfato cálcico (Calcium Phosphoricum).
  • Sulfato potásico (Kalium Sulphuricum).
  • Fosfato de hierro (Ferrum Phosphoricum).

Nos pondremos dos comprimidos bajo la lengua tres veces al día, separados de las comidas, bebidas y sabores fuertes o mentolados (chicles, dentífricos, etcétera). La primera por la mañana, la segunda por la tarde y la tercera por la noche. Seguiremos este tratamiento durante al menos un mes.

Cabe destacar que este es un tipo de tratamiento complementario. No se debe descartar la ayuda profesional ni los tratamientos farmacológicos, sobre todo si la causa del sangrado es de cuidado.