¿Por qué me siento culpable? El drama de las personas sensibles - Mejor con Salud

¿Por qué me siento culpable? El drama de las personas sensibles

El problema de ser demasiado sensible es que los demás pueden querer aprovecharse de este aspecto de nuestra personalidad, ya que nos sentimos culpables si no agradamos a todos
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¿Te sientes culpable muy a menudo? Es normal notar esta responsabilidad cuando tenemos un conflicto externo con alguien o con algo.

No obstante, si esto te limita, si te provoca pensamientos obsesivos y te resulta difícil escapar de la espiral de la culpabilidad, quizás seas una persona muy sensible.

Ser alguien sensible es una cualidad que te permite empatizar muy bien con los demás pero, al mismo tiempo, también a veces provoca que te eches a la espalda cargas que no deberías estás soportando.

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En este caso, por ejemplo, puede que hayas discutido con tu amigo o que le hayas dicho que “no” a algo que realmente no te apetecía hacer. Este hecho ha provocado un enfado por parte de la otra persona y sientes que podrías haberlo evitado.

Las personas sensibles, muchas veces, tienden a no ser asertivas ni expresar lo que quieren por miedo a la reacción de los demás que repercutirá negativamente en su estado emocional.

¿Eres tú una de ellas? Vamos a descubrirlo.

Tienes muchas dudas sobre casi todo

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Si eres una persona sensible, seguro que sabes que antes de tomar una decisión dudas absolutamente de todo. No obstante, esto no se termina una vez tomada la decisión, sino que incluso después te abordarán esos terribles “quizás“.

El gran problema de las dudas es que te hacen sentir culpable. ¿Por qué? Porque las decisiones que tomes jamás podrán agradar a todo el mundo.

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Tiendes a fijarte en cada detalle, a analizar todo al milímetro antes de decidirte.

Si tuvieses todo el tiempo del mundo para decidirte sobre algo, seguro que jamás lo harías. Sin embargo, como siempre llega el momento en el que no te queda otra, considerarás que has tomado una decisión precipitada.

Eres un gran pensador

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Reflexionas sobre todo, también sobre ti mismo. Por eso puedes decir con orgullo que tienes un mundo interior muy rico.

Sin embargo, esta capacidad para pensar y reflexionar sobre todo puede hacer que le des más vueltas de las que debieras a algo que no te hace bien.

Así, recuperando el ejemplo del amigo que se enfada, empezarás a tener pensamientos sobre cómo habría terminado la situación si hubieses actuado de otra forma y te culparás por no haber obrado diferente.

Todo esto te sumirá en un bucle sin sentido, ya que pensar sobre el pasado no solucionará lo que ya está hecho.

Es positivo pensar, pero no que estos pensamientos giren sin parar y terminen siendo obsesivos porque, quizás en algún momento, puedan derivar en ansiedad.

El respeto y la educación te definen

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La tendencia que tienes a sentirte culpable hace que vigiles cuidadosamente cada paso que das con el fin de no hacer sentir mal a nadie.

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Recuerda que tienes una gran empatía, aunque esto puede volverse en tu contra. Tu exceso de respeto y educación puede hacer que otros te manipulen, que sepan que bajo ningún concepto te rebelarás ni defenderás tu posición.

Cuidado con esto, pues otros pueden hacerte sentir culpable sin que tengas motivos para ello.

Buscas la soledad

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Como eres tan sensible, en ocasiones te sientes desbordado por las multitudes. Hay un montón de emociones que fluctúan a tu alrededor, de reacciones ante las que debes lidiar.

Esto, que está sujeto a una necesidad, también, de control para que los demás no se enfaden o para que no ocurra ninguna situación que pueda atormentarte después, puede resultar agotador.

Por eso, en contra de lo que cree la gente, para ti la soledad es un verdadero respiro y, de vez en cuando, la necesitas.

Esto no significa que no te guste estar con la gente, sino que requieres de esa soledad tan enriquecedora de la que muchos intentan huir.

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Las personas sensibles tienden a sentirse culpable con facilidad. Por eso deben prestar atención a todos aquellos individuos que pueden utilizar esto en su contra.

A veces, no es correcta esta culpabilidad. Tenemos derecho a decir “no”, a expresar lo que sentimos y a reaccionar de forma poco adecuada.

Somos humanos y nos equivocamos. No todo puede estar bajo nuestro control.