¿Por qué los niños llaman a su mamá sin parar?

Cuando nuestros hijos no paran de llamarnos, puede resultarnos muy tierno al principio. Pero si esta conducta la mantienen por mucho tiempo, puede ser un signo del llamado síndrome de inseguridad. Entérate de más aquí.

Algunos niños llaman a su mamá con excesiva frecuencia desde el mismo momento en que aprenden a relacionarla con la palabra. Este comportamiento puede ser divertido al principio, pero luego de un tiempo puede resultar algo incómodo y difícil de manejar.

Muchas madres se preguntan si estarán haciendo algo mal, pues el llamado de su hijo se agudiza si ella se aleja, aunque solo sea hasta la habitación de al lado. Esta conducta se conoce como inseguridad infantil, y es normal en el proceso de crecimiento del niño.

Los niños pequeños son muy sensibles a los cambios. Muchos eventos les puede generar ansiedad, tales como la llegada de un hermano o el cambio de habitación o de casa. Igualmente, la separación de la madre por tiempo prolongado o la reincorporación de esta a la rutina de trabajo puede provocar en ellos angustia y miedo.

Si no sabemos afrontar esta etapa, podrían llegar a padecer del síndrome de inseguridad y afectar sus vidas de adulto.

¿Por qué los niños llaman a su mamá sin parar?

Los niños con asperger son socialmente más activos

Esta situación se desencadena por el apego físico, psicológico y emocional que el niño siente hacia su mamá. Es normal que esto suceda, ya que es la madre quien le provee de todo lo que necesita. Recurrir al papá, por ejemplo, cuando solo lo ve unas horas al día o a otra persona de su entorno no es lo usual.

Los niños llaman a su mamá sin parar porque hay un vínculo afectivo y de dependencia, que debe pasar por distintas etapas para que el desarrollo de su personalidad sea sano.

La madre, al ser la principal proveedora de cuidados, abrigo y alimentos, se convierte en “su mundo”. Cuando el niño crezca, deberá adquirir independencia. Por ello, resulta fundamental que lo apoyes a reforzar su individualidad.

Correr en su ayuda, cada vez que los niños llaman a su mamá, no es siempre la mejor opción. Como madre, debes encontrar un equilibrio y ayudar a tu hijo a adquirir nuevas habilidades que refuercen su autonomía.

Dependiendo de la susceptibilidad del niño y de la edad que tenga, pueden presentarse síntomas de inseguridad ante asuntos triviales, tales como el cambio de su cobija favorita o el que los padres llegan tarde a casa. Como madre, debes comprender la etapa de estrés infantil por la que atraviesa tu hijo y hacerle entender que todo va a estar bien.

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¿Qué hacer cuando los niños llaman a su mamá todo el tiempo?

Abuso niños

Es normal que los niños pasen por la etapa conocida como “mamitis”. Algunos niños la viven de manera tan aguda que presentan niveles muy elevados de ansiedad y desesperación.

El niño se muestra desconfiado, incluso en su propia casa y frente a familiares cercanos. En algunos casos, puede sufrir algún tipo de regresión conductual, tal como comenzar a gatear cuando ya camina correctamente.

Cuando tu niño te llame sin parar, sé asertiva. Nada ganas mostrando indiferencia o perdiendo el control. Enséñale con tu ejemplo que para atender sus necesidades, debe conservar la calma.

Por otra parte, debes hacer acopio de toda tu paciencia y dulzura. Trata de encontrar la manera de darle tranquilidad, sin tener que cargarlo a tu lado todo el día. Puede ser de utilidad inventar algún juego donde debas esconderte y que él te busque.

Dejar a tu niño jugando y hablarle mientras te mueves por la casa es una alternativa eficaz para que pierda el miedo a estar solo. No estás cerca, pero puede oír tu voz. De esta manera, él sabrá que estarás allí cuando te necesite, aunque no te vea.

Es importante que promuevas la confianza en sí mismo. Aminorar las situaciones de apego, lo cual es muy frecuente en las madres primerizas. Dale su espacio. Así, un día podrá ser el adulto equilibrado que esperas que sea.

Consideraciones adicionales

Casi siempre este tipo de comportamiento es pasajero y, en cierta medida, puede resultar beneficioso. Por ejemplo, ante la posibilidad de irse con extraños. No obstante, cuando el niño va creciendo debe ir comprendiendo que los padres salen de casa, pero siempre regresan;  que puede jugar tranquilo en su habitación, mientras mamá está en otra área de la casa. 

Prepararlo para enfrentar nuevas situaciones hablando con él antes de que sucedan constituye otra forma de ayudarlo. Enseñarle a expresar sus emociones y a descifrarlas es fundamental para que pueda manejarlas en el momento oportuno. Como dijimos anteriormente, la paciencia y el amor son la clave para superar esta etapa con tranquilidad.