¿Por qué no podemos recordar nuestro nacimiento?

¿Son nuestros recuerdos reales o los hemos construido a partir de lo que nos han contado? Por su parte, los especialistas afirman que solo recordamos aquello que podemos explicar con palabras.

Seguro que te lo has preguntado alguna vez. Las personas recordamos nuestra infancia, nuestra adolescencia… pero sin embargo, no logramos recordar ese instante en que vinimos al mundo. ¿Por qué razón? Te lo explicamos.

1. La neurogénesis neuronal en los primeros años de vida

El nacimiento, no deja de ser un instante traumático. Venimos al mundo ayudados por unas manos extrañas que nos sacan de ese interior plácido y acogedor que es el vientre materno. Nunca existirá, seguramente, un lugar donde podamos estar más seguros, y donde seremos tan queridos.

Sin embargo salimos al exterior, a ese mundo lleno de luz, sombras y sonidos sin saber muy bien cómo y por qué. Y seguro que sentimos dolor. Fue ese primer momento en que estallamos en lágrimas, en nuestro primer lloro (luego vendrían muchos más, esos que ya no olvidaremos jamás). Pero, además de dolor ¿qué más sentimos en aquel momento? ¿miedo? ¿ilusión? ¿curiosidad? No lo sabemos, son preguntas sin respuesta porque nadie –o casi nadie- logra recordar ese instante vital.

La razón de que esto sea así se debe a la llamada neurogénesis neuronal. Compleja palabra para algo realmente fascinante. Antes de nacer y días después de venir al mundo, es el instante en que nuestro cerebro experimenta mayor crecimiento neuronal. Unas neuronas se van superponiendo a las otras en un proceso intenso y lleno de energía. Puede que esto te sorprenda… porque ¿entonces por qué olvidamos? ¿no se asocia normalmente el recuerdo y la competencia cognitiva a las neuronas? ¿el tener más neuronas no es sinónimo de mayor memoria?

niños responsables

En el caso de los bebés recién llegados al mundo no es así. No en los primeros meses de vida. Los recuerdos no se mantienen porque la neurogénesis neuronal es demasiado intensa, unas estructuras se sobreponen a las otras y los recuerdos no duran porque aparecen neuronas nuevas. El recuerdo no es estable en esos primeros instantes de vida a causa de ese crecimiento continuo. Llegados los cinco o seis meses el proceso se estabiliza. Siguen apareciendo neuronas nuevas, pero no de modo tan intenso.

Y el recuerdo ya puede estabilizarse y perdurar. Cumplidos los 6 o 7 años, el proceso se va a invertir, algunas neuronas empezaran ya a desaparecer. De ahí, que el periodo evolutivo más intenso para un niño, sea entre el año y los 5 años. Son “esponjas” ávidas de conocimiento, ese momento en que son capaces de aprender varios idiomas a la vez. Sin embargo, serán incapaces de recordar sus primeros días de vida.

2. La importancia del lenguaje y el recuerdo

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Según nos dicen los médicos y los psicólogos, solo podemos recordar aquello que podemos explicar con palabras. Para hacer una pequeña prueba y comprobarlo, intenta pensar en cuál es tu primer recuerdo. Es posible que sea una sensación, un olor e incluso una escena: tú en brazos de tu madre, un paseo por el parque…

Seguramente, en esa época ya estarías empezando a hablar. Son muchos los experimentos que se han realizado al respecto, demostrándonos que, efectivamente, es más fácil recordar aquello que podemos explicar con palabras. El cerebro lo organiza y lo almacena mejor en el hipocampo, esa estructura asociada a la memoria. Es un recuerdo significativo que poder evocar con palabras, puesto que la región lingüística está íntimamente relacionada con la memoria.

Así pues, es muy complicado poder recordar ese momento tan intenso como es el propio nacimiento, ahí donde aún no disponíamos de un lenguaje consolidado. Aunque eso sí, existen casos aislados de personas que conservan pequeños fragmentos de su nacimiento, pequeñas sensaciones… ¿eres tú quizá uno de ellos? Cuéntanos tu experiencia.