¿Por qué se forman los cálculos renales?

Los cálculos renales pueden ser hereditarios. Para evitar su padecimiento, se recomienda tomar abundante líquido, evitar los lácteos y prescindir del alcohol y la cafeína.

Los cálculos renales o piedras en el riñón son pequeños cuerpos sólidos que se forman a partir de sustancias presentes de la orina. Nefrolitiasis es el término médico utilizado para nombrar esta dolencia. Es más frecuente en hombres que en mujeres, si bien su incidencia es relativamente baja. Muchas veces se les expulsa sin que se dé cuenta el paciente. Cuando no, es motivo de un agudo dolor, solo comparado en intensidad con los dolores de parto.

Saber identificarlo, por tanto, puede ser de gran ayuda para prevenir ese angustiante dolor que se conoce como cólico nefrítico. En este artículo, te explicamos cómo se forman los cálculos renales.

Conocer los síntomas, efectos, causas y posibles tratamientos de los cálculos renales, es de crucial importancia para eliminarlos. De no ser tratados a tiempo, podrían provocar no solo daños irreversibles, sino también su reaparición. Cabe decir que existen diferentes tipos de cálculos en dependencia de su composición química.

Causas de la formación de los cálculos renales

Cerca de 5% de mujeres y 10% de los hombres sufren de cálculos renales en los Estados Unidos a lo largo de sus vidas.

Como se comentó antes, los cálculos renales se forman cuando en la orina se concentran anormalmente ciertas sustancias. Ello da lugar a la formación de pequeños cristales que a veces se convierten en verdaderas piedras (de ahí uno de sus nombres comunes). Estos podrían tardar semanas e, incluso, meses en formarse.

De ahí que las personas que no toman suficiente líquido tengan más riesgo de padecer esta dolencia. De hecho, esta es mucho más probable si el riñón produce menos de un litro diario de orina.

A veces, los cálculos renales son eliminados del cuerpo sin que ello comporte cambios negativos en el organismo. Sin embargo, otras muchas veces son dolorosos y se regeneran.

Llegados a este punto, es imprescindible acudir al médico en busca de un tratamiento que corrija este preocupante problema de salud. De lo contrario, las repercusiones para la salud en general, y para los riñones en particular, podrían ser de consideración.

El doctor Glenn Preminger es director del Centro Completo del Cálculo Renal de Duke. El también profesor de cirugía urológica de la universidad del mismo nombre, afirmó que: “No hay ninguna duda de que los cálculos renales están relacionados con la obesidad” (1996: 34). Cabe resaltar también que este especialista es coautor de los hallazgos publicados en la prestigiosa revista médica Journal of Urology.

Síntomas

Dolor en los riñones

Es común que la formación de los cálculos renales sea asintomática. El dolor suele declararse en la etapa en que estos descienden por los uréteres, junto con la orina, hasta la vejiga. Esos conductos pueden llegar a obstruirse e impedir el paso de la orina.

En otras ocasiones, los cálculos, aunque con dificultad, viajan y consiguen salir al exterior por la uretra. Ello es causa de un gran sufrimiento para quien lo experimenta.

El principal síntoma de esta enfermedad es el dolor. Comienza de forma repentina y cesa espotáneamente también. No siempre se presenta igual, sino que:

  1. a veces, afecta la parte baja de la espalda o se refleja en el área abdominal.
  2. Otras, se extiende hasta los testículos (dolor testicular) o bien, al área de la ingle (dolor inguinal).

Otros síntomas son:

  • vómitos
  • sangre en la orina
  • náuseas
  • color anormal en la orina
  • escalofríos
  • fiebre

Perjuicios que causan los cálculos renales a la salud

La obstrucción de los conductos que comunican los riñones con la vejiga, suelen provocar complicaciones que podrían llegar a comprometer seriamente nuestra salud. El daño renal y las infecciones recurrentes se cuentan entre las más perjudiciales.

Otras posibles complicaciones podrían ser:

  • Infección de las vías urinarias
  • Uropatía obstructiva unilateral aguda y blanqueamiento del uréter
  • Daño renal y problemas con la cicatrización
  • Reaparición de los cálculos
  • Pérdida o disminución de las funciones del riñón dañado 

Tipos de cálculos

Cálculos renales

Con el fin de identificarlos para poder tratarlos, debe tomarse en cuenta que existen diferentes tipos de cálculos. Dependiendo de su composición química, se clasifican en cálculos de:

  • cistina: estos pueden formarse en personas con trastornos de cistinuria. Es hereditario y afecta tanto a mujeres como a hombres.
  • calcio: son los más comunes. Tiene mayor incidencia en hombres de entre 20 y 30 años. Se forman cuando el calcio se combina con otras sustancias como el fosfato, carbonato o el oxalato. Esta ultima es la más frecuente y se encuentra en varios alimentos como las espinacas o en suplementos de vitamina C. Además, otras enfermedades del intestino delgado incrementan las probabilidades de aparición de este tipo de cálculos.
  • ácido úrico: son más comunes en hombres que en mujeres. Suelen formarse como consecuencia de la aplicación de quimioterapias o en pacientes con gota.
  • estruvita: afecta a mujeres que padecen infección urinaria. Pueden alcanzar gran tamaño, por lo que podrían llegar a obstruir la vejiga, el riñón y los uréteres.

Además, algunas de las sustancias presentes en medicamentos como Indinavir, Aciclovir y Triamtereno, podrían contribuir a la formación de cálculos renales.

Tratamiento

1. Dieta

El tratamiento de los cálculos renales puede comenzar con una dieta especial. Tras la confirmación del diagnóstico por parte del médico, un nutricionista podría diseñar una dieta que contribuya a disolverlos.

Cualquiera sea la dieta indicada, deberá regular el consumo de ciertos alimentos. Nos referimos a los que aportan al organismo cantidades importantes de potasio, sal, líquido, proteína, oxalato y calcio.

2. Beber agua abundantemente

Tomar entre 6 y 8 vasos de agua al día podría ser otra una manera eficaz no solo de tratarlos, sino de prevenirlos. De esta forma, el cuerpo producirá mayor cantidad de orina. Sin embargo, la intensidad del dolor podría ser tal que el único paliativo posible es la administración de analgésicos narcóticos.

3. Hospitalización

En muchos de estos casos, el paciente tiene que ser hospitalizado. Su finalidad es la de suministrarle por vía intravenosa el líquido que no tolera por vía oral. Recordemos que los vómitos y las náuseas son síntomas de esta afección. Ambos podrían provocar el cierre de la vía oral.

4. Indicación de tratamientos específicos

Más allá de estos cuidados paliativos, el tratamiento específico dependerá del tipo de cálculo y los síntomas que lo acompañan. Cuando las piedras son pequeñas, los cálculos tienden a salir por sí solos.

De ahí la importancia de reservar un poco de orina. Su análisis permitirá determinar la naturaleza del cálculo y, por extensión, la conducta que seguir. Solo así podremos evitar que un episodio así pueda repetirse.

Los diferentes tipos de medicamentos que el médico podría indicar en estos casos:

  • Diuréticos (tanto de tiazida como naturales)
  • Antibióticos (en particular, para destruir los cálculos de estruvita)
  • Citrato de sodio y bicarbonato de sodio
  • Alopurinol (que incide sobre los cálculos de ácido úrico)
  • Soluciones de fosfato

5. Cirugía

La intervención quirúrgica es también en este caso, el último recurso. El criterio médico para decidir si intervenir quirúrgicamente es necesario o no, debe regirse por la valoración de estos parámetros:

  • El cálculo tiene que ser lo suficientemente grande para poder salir por sí mismo.
  • El cálculo tiene que estar obstruyendo el flujo de la orina y, por ello, provocando daño renal o infección.
  • El cálculo debe estar creciendo continuamente.
  • El dolor es extremo e insoportable.

Hoy en día, este tipo de tratamiento es menos preocupante porque ya no son tan invasivos como antes.

6. Otros métodos terapéuticos

No obstante, existen otras técnicas terapéuticas al margen de la cirugía. Algunas son más invasivas que otras. Que se emplee una u otra dependerá de la severidad del cuadro y del estado del paciente en cuestión. He aquí las que más se utilizan en la actualidad:

  • La nefrolitotomía percutánea: Se utiliza cuando los cálculos son muy grandes y están cerca o dentro del riñón. Si esto sucediera, el cálculo podría ser eliminado con la ayuda de una sonda llamada endoscopio. Se la introduce en el riñón a través de una pequeña incisión en la piel.
  • La ureteroscopia: Como su nombre indica, se introduce una sonda a través de la uretra para extraer el cálculo. Esta técnica procede cuando los cálculos se encuentran en las vías urinarias bajas.
  • La litotricia extracorporal: Consiste en utilizar ondas de choque para destruir los cálculos. Sus restos son eliminados posteriormente por la orina. Es condición indispensable que estos cálculos midan menos de media pulgada y se encuentren en el uréter o cerca del riñón.
  • Nefrolitotomía: Es el último recurso, por ser el más invasivo. En algunas circunstancias, la cirugía abierta o nefrolitotomía es necesaria. De ahí que se emplee cuando otros métodos no pueden ser ejecutados o bien, han fracasado.

Consejos para evitar la aparición de cálculos renales

Pero, la mejor de las opciones posibles siempre será la prevención. Lee, pues, con atención estos consejos:

  • Un sencillo cambio en la dieta, por ejemplo, podría evitar que padezcamos los severos síntomas de esta dolencia. En este sentido, se recomienda disminuir el consumo de lácteos como quesos y leche. En el caso de los cálculos de oxalato, es necesario reducir el consumo de bebidas gaseosas, cacahuetes y chocolates. Si se tienen cálculos cistinas, es necesario evitar el consumo habitual de pescados. A las personas que sufren de cálculos úricos, no les conviene comer carne, pollo ni anchoas.
  • Otro consejo que deberíamos seguir es tomar abundante agua. Como se mencionó antes, se debe beber entre 6 y 8 vasos de agua diarios para que el cuerpo pueda producir orina suficiente. Hay algunos facultativos que sugieren tomar 12 vasos de 8 onzas de agua al día. Esto es especialmente recomendable si la persona en cuestión hubiera padecido con anterioridad un episodio de estas características.
  • Con respecto a qué tipo de líquidos ingerir, no se debe olvidar que no todos hidratan. Las bebidas que contienen cafeína o alcohol no solo deshidratan, sino que lo hacen en muy poco tiempo. De ahí la importancia de evitar el consumo de estas sustancias.
  • Conviene saber cuál es el cometido de los medicamentos indicados para tratar esta dolencia. Pues bien, la mayoría de ellos reducen los compuestos presentes en la orina que contribuyen a la formación de cálculos.
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