¿Por qué se produce el rechazo en los trasplantes?

Nuestro sistema inmunológico ataca a toda partícula extraña, por lo que, en ocasiones, puede reonocer como extraños a los órganos trasplantados.

Aunque cada vez es menos frecuente, el rechazo del organismo a un trasplantes puede ser tan grave que puede poner en peligro la vida del enfermo. A pesar de la gravedad, es una situación  evitable en gran parte y aunque ocurra, tiene tratamiento.

El mecanismo por el que se produce el rechazo en los trasplantes es el mismo por el que nuestro cuerpo se defiende de las infecciones. Nuestro cuerpo está hecho para atacar a las partículas extrañas, que en este caso son las células del órgano trasplantado.

La tolerancia inmunológica y el rechazo en los trasplantes

Sistema inmunitario

El sistema inmunitario se encarga de la defensa del organismo frente a agentes dañinos, bien sean internos, como células alteradas; o externos, como virus o bacterias. Además, nuestro cuerpo tiene que ser capaz de reconocer las células propias para no atacarlas. Es lo que se denomina tolerancia inmunológica.

La tolerancia inmunológica depende del sistema HLA o complejo mayor de histocompatibilidad. Este sistema está formado por moléculas que son reconocidas por el sistema inmune. Hay dos grandes grupos de moléculas HLA:

Las moléculas HLA-I son proteínas presentes en la membrana de todas las células con núcleo de nuestro organismo. Las células del sistema inmune tienen receptores para esta proteína. Al reconocer la molécula HLA-I, reconoce a la célula como propia y no la ataca.

Si, al contrario, esta molécula es distinta o no está presente, el sistema inmune se activa y la célula es destruida. Tras destruir la célula, se presentan restos de la misma unidos a otra proteína de membrana, las HLA-II, presente solo en células inmunes. La parte del patógeno que se une al HLA-II se conoce como antígeno.

Después, el antígeno se presenta a otras células del sistema inmune y se activan, generando una respuesta inmune más intensa.

Lee también: Cómo mejorar el sistema inmune en los niños

Tipos de rechazo en los trasplantes

En función del órgano trasplantado, el riesgo de rechazo es mayor o menor. Intervienen muchos factores, como el sistema inmunitario del receptor o la cantidad de sangre que llegue al órgano trasplantado entre otros.

Existen tres tipos de rechazo según el tiempo que ha pasado desde el trasplante:

Rechazo hiperagudo

paciente hospitalizado

Esta reacción se produce durante las primeras 24 horas después de la intervención. Es poco frecuente, ya que deben existir células específicas contra los antígenos del órgano.

Esto ocurre cuando ya ha habido contacto con estos antígenos. Puede ocurrir en las transfusiones de sangre si se utiliza un tipo de sangre incompatible.

Ocurre porque en nuestro organismo, si somos del grupo A existen de forma natural células contra sangre del grupo B, y viceversa. También ocurre cuando las moléculas HLA del donante son incompatibles con las del receptor. Es poco frecuente pero puede obligar a retirar de forma inmediata el órgano.

Te recomendamos leer: Como se relacionan los órganos de tu cuerpo con las emociones

Rechazo agudo

Ocurre en los primeros meses después del trasplante. El sistema inmune reconoce a las células trasplantadas como extrañas y se crean células específicas (linfocitos T) para atacarlas. Estas células tardan un tiempo en activarse, por eso el intervalo puede variar.

Rechazo crónico

cirugia

Ocurre tras varios meses o incluso años. No se sabe con exactitud qué lo produce, parece que en este caso la respuesta inmune es de menor intensidad. Ocurre principalmente en los vasos sanguíneos del órgano, que, con el tiempo acaban obstruyéndose y pueden requerir que se retire el órgano trasplantado.

¿Puede evitarse el rechazo en los trasplantes?

Existen medidas de prevención que evitan en mayor o menor grado el rechazo en los trasplantes. Para elegir a un donante adecuado, hay que asegurarse de que sus células son compatibles con las del receptor. Hay que tener en cuenta:

  • Compatibilidad del sistema HLA. Las células de este sistema son fundamentales en la tolerancia inmunológica. A veces no es posible encontrar a un donante con el sistema HLA idéntico al del receptor, pero hay que intentar que sean lo más similares posibles.

Después del trasplante, casi siempre es necesario que el receptor tome fármacos inmunosupresores. Lo que hacen estos medicamentos es debilitar el sistema inmune para evitar que ataque de forma intensa al órgano trasplantado.

El problema es que deprimir el sistema inmune tiene consecuencias. Los sujetos con este tratamiento pueden requerirlo de por vida, lo que predispone a padecer infecciones e incluso cáncer.

Con estas medidas, el rechazo hiperagudo es muy poco frecuente. En el caso del rechazo agudo, no tiene por qué provocar el fallo del órgano, puede remitir con la administración de más inmunosupresores.

La causa más frecuente de fracaso de un trasplante es el rechazo crónico. Al cabo de los años el órgano puede acabar fallando, y puede ser necesario otro trasplante.