¿Por qué son saciantes las dietas ricas en proteínas?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 13 noviembre, 2018
Al aumentar el consumo de proteínas nuestro organismo tiene que gastar más energía para quemar la glucosa, y así digerir estas sustancias de forma adecuada.

Las dietas ricas en proteínas son más saciantes que las que carecen o son bajas en este tipo de nutrientes. Analizaremos las razones de este fenómeno y cómo podemos sacar provecho de ello para crear una dieta más sana y que nos ayude en la pérdida de peso.

La moda de las dietas ricas en proteínas

Para empezar, debemos tener en cuenta que una dieta sana y equilibrada debe ser aquella que nos ayude a gestionar correctamente el control de nuestro peso. En este sentido, tenemos que tener en cuenta que nuestro organismo requiere alrededor del 30 % de la energía destinada a la digestión en metabolizar las proteínas.

En comparación, los hidratos de carbono tan solo necesitan alrededor de un 10 %, mientras que las grasas apenas requieren de energía. Por ello, al consumir proteínas, solo obtenemos el 70 % de la cantidad de calorías aportadas.

Además, estas dietas producen el temido efecto rebote tras su cese. Por ello, al cambiar el tipo de alimentación, la ganancia de peso puede ser incluso mayor que al inicio de la dieta. No obstante, lo cierto es que las dietas ricas en proteínas ayudan en la pérdida de peso; conocer el mecanismo por el que se da este fenómeno podría llevar al desarrollo de fármacos que frenen el creciente problema de la obesidad.

Cuando consumimos proteínas y estas son digeridas, se libera un producto final conocido como fenilalanina, que desencadena hormonas que nos hacen sentir menos hambrientos. Las hormonas impulsan nuestro apetito diciéndonos si tenemos hambre y determinando cuándo estamos saciados.

  • A modo de ejemplo, la grelina es una hormona que nos indica cuándo tenemos hambre, mientras que la hormona GLP-1 es la que nos indica si ya hemos comido suficiente.

Por todo esto, es importante entender los mecanismos que regulan nuestro metabolismo, de manera que podamos llegar a identificar nuevas formas de tratar o prevenir la obesidad.

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La digestión de las proteínas

Durante la digestión, los alimentos se metabolizan para ser convertidos en sustancias más sencillas de asimilar. Después, estas son absorbidas en un proceso llamado gluconeogénesis. Es decir, se produce la formación de glucosa, que actúa como una fuente de energía para nuestras células. Esta glucosa es captada por los receptores de la vena porta, situada cerca del intestino, que a su vez envía una señal al cerebro para que se inicie la sensación de saciedad.

De esta manera, tras una comida rica en proteínas, las moléculas que se obtienen de ellas son liberadas en el torrente sanguíneo. Esto hace que se bloqueen los receptores opioides mu (μOP). Estos son unos receptores que están en las paredes de la vena porta, un grueso vaso sanguíneo que transporta la sangre desde el intestino y el bazo hasta el hígado, lo que da lugar a la metabolización de los nutrientes.

Así es como se genera la sensación de saciedad tras las dietas ricas en proteínas, especialmente si incluye carne roja o blanca, pescado, huevos y algunos vegetales. De hecho, hasta no hace mucho tiempo, se desconocía que los receptores μOP eran los encargados de regular la sensación de hambre y de saciedad.

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Las consecuencia de una dieta rica en proteínas

Proteínas en la dieta.

Las personas que consumen proteínas para perder peso probablemente noten un grado similar de reducción del apetito. Esto será independiente de la cantidad de proteínas que consuman, dentro del margen en el que esté programada la dieta. El hecho de que menos es más es una buena noticia para aquellos que buscan bajar de peso, no solo por su consumo en calorías, sino también para lograr un cierto ahorro económico.

Las proteínas desempeñan un papel bastante importante en la transmisión de información en nuestro organismo, incluso más que otros tipos de alimentos. Además, tras una ingesta muy rica en proteínas, nuestro organismo necesita gastar más energía para quemar la glucosa y digerir correctamente estas sustancias.

Un alto consumo de proteínas aumenta el tráfico de información entre el cerebro y el aparato digestivo. Como resultado, esto da lugar a una mayor y más temprana sensación de saciedad.

En definitiva, debemos recordar que los alimentos como las carnes rojas o blancas, los embutidos, el pescado o los huevos nos ayudan a conseguir una mayor sensación de saciedad. Sin embargo, siempre debemos procurar controlar bien las cantidades y las proporciones, para seguir en todo momento una dieta equilibrada que nos aporte nutrientes de todo tipo.

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