¿Por qué sufrimos insomnio? ¿Cómo afrontarlo?

Valeria Sabater · 3 marzo, 2014
Para lograr un descanso real, debemos dejar los dispositivos electrónicos, como el portátil o el celular, dos horas antes de ir a dormir, para que no activen y exciten nuestro cerebro.

¿Si dormir es tan necesario para nuestra salud, por qué en ocasiones estamos largas temporadas sin conseguirlo? El no dormir afecta directamente ámbitos imprescindibles del día a día que, poco a poco, van mermando nuestra calidad de vida. Las razones por las que sufrimos insomnio son muy variadas. Te las explicamos a continuación y te aportamos estrategias para que puedas mejorar tu descanso.

En ocasiones acabamos recurriendo a los fármacos, recursos casi imprescindibles de nuestro siglo donde encontrar una solución. Pero siempre vale la pena conocer qué origina un estado, saber qué propicia nuestro insomnio. Si afrontamos las causas puede que podamos resolver las consecuencias, y aliviar así esas interminables noche de vigilia donde nos es imposible encontrar descanso.

¿Qué efectos tiene el insomnio?

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Debemos tener claro que el insomnio es una realidad bastante seria que va a afectar a muchas áreas de nuestra vida. El no obtener descanso durante tres cuatro o seis días seguidos repercute directamente en nuestro salud. Pero ¿cómo reconocer que empezamos a tener un problema?

  • Tenemos dificultad de encontrar el descanso cada noche. No se trata de cinco o seis días aislados al mes, es algo reiterado.
  • Nos despertamos muy temprano y muchas veces durante la noche.
  • Nos levantamos cansados.
  • Sufrimos irritabilidad, ansiedad e incluso tristeza.
  • Sensación de cansancio y lentitud durante todo el día.
  • No podemos concentrarnos, nos olvidamos cosas.
  • Podemos tener pequeños accidentes.
  • Padecemos de problemas gastrointestinales.
  • Pensar en la hora de dormir nos causa ansiedad.

Causas del insomnio

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1. Problemas emocionales

En ocasiones, la vida nos trae realidades duras que debemos tratar de afrontar. A veces incluso no son más que pequeñas cosas, aspectos que nos siguen preocupando igualmente. Cuando esto ocurre, cuando sufrimos cierta tristeza, cierta ansiedad, miedo o preocupación, se sucede un desequilibrio químico en nuestro cerebro que nos mantiene “alerta” y que nos impide poder descansar.

El estrés y la ansiedad son enemigos del sueño. Las preocupaciones diarias acaban tomando una relevancia vívida durante la noche, instante en que, el silencio, la oscuridad, permite que afloren esas sensaciones manteniéndonos alerta.

2. Estimulantes

El consumo de café, el té, bebidas gaseosas, alcohol y el tabaco, son estimulantes que van a evitar que podamos conciliar el sueño. Hay quien piensa que alcohol nos ayuda a dormir, pero es un grave error, ya que esta sustancia evitará “que podamos encontrar un sueño profundo”, provocando además que nos despertemos a menudo. Intenta evitarlas o consumirlas con prudencia.

3. Algunas enfermedades

La artritis, la diabetes, enfermedades cardíacas, Párkinson, problemas de tiroides, reflujo gastrointestinal, Parkinson y Alzheimer… provocan determinados efectos en nuestro organismo que nos van a impedir conciliar el sueño. Ya sea por el dolor, por la dificultad para respirar, por tener un cambios a nivel hormonal, o a nivel del sistema nervioso central…

4. Medicamentos

Los medicamentos como los antidepresivos, pastillas para la alergia o la presión arterial pueden afectar a nuestro sueño. En ocasiones contienen cafeína y otros estimulantes, que van a provocar que tengamos insomnio.

5. Estímulos externos

Puede que estés acostumbrado/a a usar el ordenador por la noche, o a consultar regularmente tu celular o teléfono móvil. Las ondas de estos aparatos alteran directamente nuestra melatonina y estimulando a su vez varias regiones neuronales que nos impiden obtener descanso. Si por ejemplo recibes un mensaje a media noche y lo consultas, es probable que luego tardes un buen rato en volverte a dormir. Las pantalllas de móviles y ordenadores son estimulantes que nos impiden poder descansar con normalidad.

6. Cuidado con las cenas abundantes

Las cenas copiosas son enemigas del descanso. El proceso digestivo tarda bastante en concluir, nuestro cuerpo no podrá descansar hasta que haya terminado, la acidez y los jugos gástricos nos mantienen alerta sin que nos demos cuenta. De ahí que siempre sea necesario comer al menos dos horas antes de ir a la cama, y a ser posible, cenas ligeras. 

¿Cómo afrontar el insomnio?

Lo que los gatos nos pueden enseñar en cuanto a dormir

  • Gestiona tus problemas, tus preocupaciones y ansiedades. Evita que cuando llegue la hora de acostarte, afloren esas dimensiones. En ocasiones no podemos evitarlo porque es parte de nuestra personalidad, pero intenta que al menos esas ansiedades no lleguen con tanta fuerza a tu almohada.
  • Acuéstate siempre a la misma hora.
  • Evita las cenas pesadas. Incluye al final de la cena una infusión de manzanilla, camomila o pasiflora, ideales para encontrar descanso. Si lo haces de forma continuada, al final tu organismo se acostumbrará y será más fácil encontrar descanso mediante la ayuda de las infusiones.
  • Evita irte a la cama con tu portátil o tu celular. Déjalos dos horas antes de irte a dormir, de lo contrario te activarán y excitará tu cerebro impidiéndote descansar.
  • Antes de ir a dormir, date un baño con agua caliente, o una ducha relajante.
  • Intenta no dormir siestas a medio día, haz algo de deporte, de ese modo llegarás más cansado a última hora del día, con ganas de cerrar los ojos y encontrar alivio en tu almohada.