¿Por qué tengo siempre los pies fríos?

Una alimentación e hidratación adecuadas pueden ayudarnos a elevar la temperatura de los pies. La actividad física también es fundamental, porque favorece la circulación.

¿Sabías que los “pies fríos” podrían estar apuntando a problemas de salud? No tiene que ver con las veces que vas al salón de belleza o te pintas las uñas, sino con su temperatura y transpiración.

¿Sueles tener los pies fríos incluso en verano? Si fuera así, valdría la pena analizar sus causas. En este artículo, te contaremos algunas de las principales causas de la permanente sensación de frío en los pies. Te ofrecemos, además, algunas ideas para mantenerlos calientes.

Posibles causas de pies habitualmente fríos

¿Sientes que tus pies están fríos pese a que hay calor o a que tienes calcetines o zapatos puestos? Tal vez, se deba a:

1. Problemas circulatorios

Problemas de circulación

Si la sangre fluye correctamente, los pies deben mantenerse calientes. Sin embargo, podría haber obstrucciones en las arterias que no permitan una circulación adecuada. Ello provocará que la temperatura de las extremidades sea incluso menor que la que habitualmente tienen con relación al resto del cuerpo.

De ahí se infiere la importancia de comprobar que no sufres enfermedad arterial periférica.

Una manera de saberlo podría ser observar lo que sucede cuando te vas a acostar. Por ejemplo, si al elevar las piernas o al reclinarte sintieras que los pies se enfriaran demasiado.

Si fuera el caso, deberías evitar que quedaran colgando en el borde de la cama. Esta sería una forma de evitar la dificultad añadida que supone para el organismo la adopción de una mala posición.

Otra cuestión que podrías observar es si las heridas o lesiones no cicatrizan rápido.

¿Te interesa saber más? Descubre los 6 mejores ejercicios para estimular la circulación de las piernas.

2. Problemas neurológicos

Un nervio dañado, deficiencia de vitaminas o insuficiencias metabólicas, pueden hacer más probable que los pies se enfríen. También podría ocurrir si se padece alguna enfermedad de tipo renal o hepático, o bien, si está muy expuesta a ambientes tóxicos.

La neuropatía periférica comienza en los nervios más largos del cuerpo. (Nos referimos a los que llegan a los dedos de los pies.) El entumecimiento, el ardor u hormigueo son, pues, síntomas asociados a este cuadro.

En dependencia de la severidad de su condición, el paciente podría llegar a experimentar pérdida de sensibilidad y agudización del dolor. Y, en los casos más graves, acompañados incluso de una disminución significativa del tono muscular.

3. Sudoración excesiva

 

Usar un calzado inadecuado, hacer ejercicio o estar nervioso podría desencadenar las incómodas manifestaciones de la hiperhidrosis. Esta condición provoca que se transpire en demasía. Su resultado es refrigerante para el cuerpo. Junto con las manos, los pies son las partes del cuerpo más afectadas por este problema.

De ahí la importancia de usar calcetines de algodón y evitar la exposición sostenida al frío (durante el baño, por ejemplo). Lo contrario podría provocar por lógica que la temperatura de los pies bajara notablemente.

4. Otras causas

Entre las razones más frecuentes de los “pies fríos”, podemos destacar:

  • Problemas en la hormona tiroides
  • Metabolismo basal muy bajo
  • Tensión en las vértebras lumbares
  • Resfriados y estados gripales
  • Dieta no balanceada
  • Enfermedad de Raynaud
  • Nervios pinzados
  • Enfermedad de Buerger
  • Esclerosis múltiple
  • Problemas coronarios

Ideas para evitar los “pies fríos”

 

Una vez determinada la causa del enfriamiento de los pies, es aconsejable acudir al médico. Quizás pueda indicarte un tratamiento que te ayude a corregir el problema. Incluso, cuando no fuera necesario seguir un tratamiento, no están de más estos consejos:

1. Comer mejor

He aquí algunos consejos básicos:

  • Evita comer crudos y fríos, los vegetales los días fríos. En invierno, es mejor comer verduras hervidas o salteadas. 
  • También debes evitar los lácteos y la cafeína.
  • Opta por especias que aumenten la temperatura corporal como el jengibre, el curry y la pimienta de Cayena.
  • No deben faltar los aceites vegetales y los frutos secos en tu mesa.
  • Especialmente recomendados en estos casos, son los alimentos ricos en magnesio, vitaminas C, E y K y calcio.
  • Y, no olvides beber agua. Recuerda que la deshidratación también puede provocar frío en los pies.

2. Hacer hidroterapia

Hacer hidroterapia

Esta terapia no debe prolongarse más de 10 minutos. Por otra parte, es preciso prestar atención a la temperatura del agua para no quemarse. Una diferencia muy acusada de temperatura del agua con respecto a la del cuerpo, podría provocar problemas en los vasos sanguíneos.

Pasos que seguir:

  • Introduce los pies en un cuenco con agua moderadamente caliente.
  • Transcurrido el tiempo indicado, sácalos de ese cuenco y mételos en otro con agua de templada.
  • Deja pasar unos pocos minutos.
  • Sécalos tan pronto como saques los pies del agua.
  • Por último, ponte unos calcetines de algodón.

3. Abrigarse bien

  • Es preciso que el calzado, además de cerrado y de un material que guarde el calor, sea impermeable.
  • Ha de ser no muy ajustado; lo contrario impediría la circulación.
  • Los calcetines deben ser preferiblemente de algodón o lana.
  • Y, no olvides abrigarte la cabeza. Recuerda que esa parte del cuerpo alberga el órgano que regula todas nuestras funciones vitales; la temperatura, entre ellas.

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4. Mantener los pies secos

Poner alfombras

Muchas veces se nos enfrían los pies porque se mojan. A veces, pasan muchas horas hasta que finalmente se secan. Para evitar este tipo de contratiempo, podrías llevar una toalla o un par de calcetines en el bolso.

Esta puede ser una manera efectiva de conseguir que los pies estén secos cuando estés fuera de casa. Tenlo presente, sobre todo, para los días lluviosos o en los que nieve.

También se recomienda cambiar los calcetines al menos 2 veces al día. Lo deseable es que estos sean de material absorbente, como la lana, por ejemplo.

5. Moverse

Aunque hacer deporte podría hacer que aumentara la transpiración de los pies, siempre es recomendable hacer ejercicios. Son muchísimos los beneficios que estos le reportan al organismo.

Conviene, además, hacer altos para caminar, sobre todo si nuestras actividades cotidianas exigen que pasemos sentados o parados durante muchas horas. Así evitarás el enfriamiento causado por mala circulación.

A esos breves paseos, podrías añadir otros ejercicios que podrías hacer aún estando sentada en el escritorio. Por ejemplo, hacer movimientos circulares para mantener caliente la articulación de tobillos y muñecas. También podrías intentar contraer y estirar los dedos de los pies.

6. Masajes y acupuntura

Hacer masajes y acupuntura

Estas dos técnicas te pueden ser de mucha ayuda.

En el caso de los masajes, lo ideal es hacerlos inmediatamente después del baño o tras introducir los pies en agua tibia. Prueba a usar aceite de sésamo o lanolina; ambos mejoran la circulación.

Para la acupuntura, es indispensable contactar con un profesional. Podrías consultarle a ese mismo profesional por la posibilidad de que te practicara técnicas de la reflexología.

Maymont, E. (2005). La salud está en tus pies. Barcelona: Obelisco. Solish, N.; Bertucci, V.; Dansereau, A.; Hong, H.; Lynde, C.; Lupin, M., et al. (2007). "A Comprehensive Approach to the Recognition, Diagnosis, and Severity-Based Treatment of Focal Hyperhidrosis. Dermatologic Surgery", Dermatologic Surgery, 33: 908-923. Wang, M.; Tsai, P.; Lee, P.; Chang, W., and Yang, C. (2008). "The efficacy of reflexology: systematic review", Journal of Advanced Nursing, 62 (5): 512-520.