¿Por qué ya no queremos un príncipe azul?

6 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
¿Estamos esperando un príncipe azul o un hombre real que pueda brindarnos tiempo de calidad, amor sincero y compañía en nuestros proyectos?

La idea romántica del hombre perfecto que surgió a partir de los cuentos infantiles, ha perdido fuerza con el paso de los años. Y lo cierto es que las mujeres ya no queremos un príncipe azul que nos dibuje una historia. Esa fantasía del hombre ideal que viene al rescate ha quedado guardada en el baúl de los recuerdos.

A medida que crecemos y tenemos nuestras primeras experiencias amorosas, la idea se desmorona. Por ello, ya no vamos por la vida jugando a ser princesas, sino que nos creemos verdaderas guerreras de la vida capaces de valernos por nosotras mismas y elegir a quien queramos a nuestro lado.

Razones por las que no queremos un príncipe azul

1. La fantasía es solo para juegos

Si bien muchas hemos jugado de niñas a vestirnos de princesas en un reino ideal, la vida es otra cosa. El avance de las mujeres en todos los ámbitos ha generado un cambio importante de nuestra visión. Somos independientes y necesitamos un hombre que nos acompañe, no un salvador.

Deseamos un hombre simple con quien perseguir nuestros proyectos y que nos valore como mujeres. No queremos un príncipe azul que nos pinte un mundo que jamás podremos tener. Así, si desean vestirse para una noche de juegos eróticos se aceptan la propuestas, pero nada más que eso.

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2. Los hombres perfectos son ideales de la imaginación

Es cierto que en nuestra imaginación podemos visualizar a algún hombre perfecto para nuestros gustos. Pero, también tenemos que reconocer que si existiera esa persona que nos lo da todo en bandeja, sería aburrido.

Las mujeres queremos una vida normal con personas similares a nosotras que tengan los pies sobre la tierra. Y estamos seguras que muchos pueden hacernos más felices sin ser esa imagen de nuestros sueños.

Pareja feliz

3. La elección es meramente personal

En épocas anteriores, las familias buscaban acomodar a sus hijas con un marido importante. Actualmente, ese hábito se ha abandonado. Nosotras elegimos nuestra pareja a nuestro antojo.

Queda claro que no queremos un príncipe azul, sino que buscamos a alguien con quien divertirnos y tener sexo pasional. Una elección personal basada en preferencias y valores que nada tienen que ver con los de hace años.

4. Vivir a la sombra de un hombre ya pasó de moda

No queremos un príncipe azul porque significa ser su sombra en muchas ocasiones. Ya no somos personas sumisas que nos quedamos en casa sin otro objetivo que satisfacer a nuestro amor. De hecho, muchas ni siquiera tenemos en mente formar una familia.

La libertad tiene un precio incalculable para muchas personas, y no la abandonaríamos por un hombre imaginado. Muchos tienen que entender que quizá elegimos tener relaciones casuales o menos formales sin que esto nos haga sentir insatisfechas o incompletas.

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5. Un compañero para toda la historia

Hay mujeres que tienen el proyecto de casarse y pasar el resto de su vida con un hombre. En esos casos, buscan un chico con quien compartir cada día y cada momento. Un ser que esté disponible para ellas, sea paciente y atento.

Por lo general, el príncipe azul viene a ser un personaje idílico que aparece solo en algunos minutos de la historia. Ahora, ¿y cómo sabemos que no desaparecerá de la misma forma mágica que llegó?

6. Los imperfectos nos atraen más

En realidad, la mayoría de nosotras elegimos a ese chico que nos da seguridad y diversión. Ese que físicamente es muy diferente al chico ideal de nuestra imaginación.

En líneas generales, tenemos la sensación de que el hombre perfecto pierde demasiado tiempo en cuidar su cuerpo y alimentar su ego. Por lo tanto, al final, no queremos a un príncipe azul con quien competir por un lugar frente al espejo.

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Queremos un tipo de relación, no un tipo de hombre

Si bien podemos bromear o jugar a dar características de un hombre perfecto, lo cierto es que nada tiene que ver con nosotras. Lo que buscamos es un tipo de relación que se ajuste a nuestras expectativas.

No queremos un príncipe azul porque entendemos que la verdadera felicidad se consigue con relaciones saludables. La interacción y la conexión entre ambos es lo que interesa. Obviamente habrá discusiones y crisis, pero, sobre todo, mucho amor y confianza.

Consejo

Esperar a un príncipe azul hará que las expectativas sean tan elevadas que nunca encuentres una pareja. Las frustraciones se pueden suceder unas a otras en esos casos. O la soledad ser la única compañera de por vida.

El foco debe estar puesto en cómo llevar adelante una relación que nos satisfaga día a día. Pero no debe estar en un tipo de hombre con el que quizá, no tengamos nada en común.