Lo positivo de las críticas constructivas

Yamila Papa Pintor·
01 Abril, 2020
Es importante tanto saber ofrecer como aceptar una crítica constructiva. Para ello, hay que aprender a ponerse en el lugar del otro y procurar que nuestra opinión le sirva para mejorar.

Las llamadas “críticas constructivas” pueden ayudarnos a avanzar en nuestros procesos. Estas se diferencian de las críticas destructivas en su objetivo.

Normalmente, la crítica constructiva se realiza con el objetivo de ayudar. Sin embargo, cuando tratamos de herir a una persona, podemos utilizar una crítica destructiva. Aunque las segundas pueden herirnos, el caso es que necesitamos las primeras para mejorar y crecer como personas.

¿Qué son las críticas constructivas?

Mujer recibiendo una crítica laboral, críticas constructivas

Podríamos definir las críticas constructivas como una opinión dada a alguien (o a nosotros mismos) con el objetivo de ayudar. Es una actitud madura, respetuosa y responsable hacia quien se dirige.

El valor de las críticas constructivas se basa en el propósito: lograr un cambio favorable en el otro, colaborar para que sea una mejor persona, etc.

Sin embargo, en muchos casos, dar nuestro punto de vista desde una postura totalmente altruista está mal considerado. Se cree que es para entrometernos en lo que le ocurre a terceros o que es una manera de descalificar lo que hacen. ¡Nada más alejado de la realidad! La crítica constructiva desarrolla valores respetables en nosotros mismos.

Algunos de ellos son la lealtad, la honestidad y el respeto. No obstante, como se suele malinterpretar, sería bueno avisar de cuál es nuestra intención antes de hacer la crítica correspondiente. Así, evitaremos malos entendidos y una mejor predisposición de quien recibe nuestro comentario.

¿Cuál es la diferencia con la críticas destructivas? Son varios los puntos en los que difieren ambas actitudes. En el caso de la crítica destructiva, esta es la que no aporta nada bueno, sino que tiene el objetivo de molestar, perjudicar, etc.

 

Es cierto que no siempre se dicen a propósito, pero pueden ser realmente insoportables. Y lo peor de todo es que las críticas destructivas suelen ser más repetitivas que las constructivas.

Las primeras suelen expresarse en una discusión o durante un problema. Las segundas, en cualquier situación cotidiana y para evitar inconvenientes a futuro. La crítica destructiva ataca… mientras, la crítica constructiva trata de ayudar.

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¿Cómo ofrecer críticas constructivas?

Muchas veces queremos ayudar a alguien y las cosas no terminan saliendo como esperábamos. Puede haber un mal entendido o una retroalimentación que no deseábamos. El proceso de quejarse constructivamente está basado en tres fases:

  • Empezar por un punto positivo.
  • Expresar la crítica de manera simple y sin herir susceptibilidades.
  • Terminar con una opinión optimista para incentivar cambios.

Cuando se recibe una crítica constructiva debemos sentirnos halagados. Tener a alguien con este tipo de actitudes hacia nosotros debería ser inspirador y motivante si conocemos su buena intención.

Tal como indica un artículo publicado en la revista Journal of Behavioral Studies in Business, existe un método llamado “sándwich” para dar este tipo de críticas que ayudan. A veces puede ser difícil llevarlo a cabo de principio a fin… ¡pero vale la pena el esfuerzo! Los pasos son:

1. Discutir el tema objetivo

Sería bueno que no utilizases palabras o frases del tipo “no lo hiciste”, “te falta”, “deberías”, etc. La idea no es atacar a la persona, sino hacerla mejorar. Entonces mejor si se pasa de una crítica personal a una opinión global.

Por ejemplo, en vez de decir “no explicas bien a los clientes”, podemos decir: “los clientes no están obteniendo lo que precisan”.

2. Hablar de las cosas buenas

Personas hablando

Es más fácil entablar una conversación con alguien si primero lo halagas. Esa es una de las máximas en el marketing o en la política. Es realmente un desafío decir primero lo positivo antes que lo negativo.

Felicita por las fortalezas y habilidades en primer término y motiva al otro a que sigan de esa manera. Luego, cuando llegue el turno de dar las “malas noticias”, el interlocutor no se sentirá tan mal o tan presionado.

3. Mostrar pruebas

No se trata simplemente de decir lo que se hace mal o de qué manera podría mejorarse. También es interesante añadir algún indicio, un estudio, etc.

A veces no contamos con una investigación sobre un tema en particular pero podemos citar consecuencias directas de tal tarea: “He notado que cada vez que los clientes entienden los beneficios del producto lo compran” siguiendo con el ejemplo inicial.

4. Ponerse en el mismo nivel

¿Qué sentirías o pensarías si la otra persona te dice lo mismo que tú le acabas de decir? Si es algo malo, entonces busca una mejor manera de entablar la conversación.

No es demasiado positivo hablar desde una posición de superioridad. Es mejor hacerlo de igual a igual, para demostrar que se quiere ayudar. Puedes usar una situación similar que te haya ocurrido y mostrar cómo lo resolviste.

Por ejemplo, se puede decir: “cuando los clientes no compraban los productos les hablaba más sobre ellos”.

5. Reafirmar la confianza

Reafirmar la confianza

Decirle al otro que tienes fe en que mejorará y cambiará es muy positivo y es una de las mejores formas de que una crítica constructiva surta el efecto deseado. Expresa que te fías de las capacidades y habilidades del otro, asegúrale que las cosas van a mejorar.

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¿Y si te hacen una crítica constructiva?

Por supuesto que los demás pueden (y deberían) hacerlo. Son muchas las ventajas de aceptar las quejas positivas. Algunas de ellas:

Las críticas constructivas permiten mejorar

Saber aceptar que nos equivocamos es el primer paso para mejorar y cambiar. Pero, además, demuestra cuán responsables somos con nosotros mismos y de qué manera podemos afianzar nuestras cualidades.

Si nos dicen que hacemos algo mal es porque el otro quiere que seamos mejores personas.

Las críticas constructivas ayudan a controlar el orgullo

No es fácil aceptar el error. Por lo tanto, si tenemos la capacidad para acatar tanto las críticas de los demás como las propias es porque nuestras ganas de mejorar son mayores que el orgullo.

Las críticas constructivas también ayudan a evitar conflictos

Aprender a manejar las críticas constructivas de los demás sirve para solucionar problemas internos y también externos y sociales. Colocarse en el lugar del otro es realmente muy productivo.

Y tú, ¿cómo das y recibes las críticas?

Ponerse en el lugar de la otra persona es algo clave en estos casos. En cualquier caso, si necesitas más información sobre las críticas constructivas, te recomendamos consultar la bibliografía.

  1. Leung, K., Su, S., & Morris, M. W. (2001). When is criticism not constructive? The roles of fairness perceptions and dispositional attributions in employee acceptance of critical supervisory feedback. Human Relations, 54(9), 1155-1187.
  2. Baron, R. A. (1993). Criticism (informal negative feedback) as a source of perceived unfairness in organizations: Effects, mechanisms, and countermeasures.
  3. Abbott, A. A., & Lyter, S. C. (1999). The use of constructive criticism in field supervision. The Clinical Supervisor, 17(2), 43-57.
  4. Kauth, Á. R. (2015). Crítica a la crítica constructiva. Teoría y Crítica de la Psicología, (8), 212-221.
  5. Von Bergen, C. W., Bressler, M. S., & Campbell, K. (2014). The sandwich feedback method: Not very tasty. Journal of Behavioral Studies in business, 7.