Postura de la cucharita: una de las mejores posiciones sexuales

Claudia Pamela Forestello 6 abril, 2018
Mantener el romanticismo al hacer el amor es una buena idea para los recién casados, los jóvenes y los ancianos, y la postura de la cucharita les da ese beneficio. En este artículo encontrarás las ventajas de esta postura.

Tal vez no sea la más pasional de las posiciones sexuales, pero es una de las más románticas. La postura de la cucharita refleja ternura, protección y verdadero afecto. Sentimientos que a la pareja le hace mucho bien revivir cada tanto a través del cuerpo.

Los más inexpertos, que aún no incursionan en locas posturas, la valoran como una de las mejores posturas. Es una sensación continua de hacer el amor sin caer en lo salvaje o lo meramente carnal. Algo que, sobre todo, a las mujeres les encanta. Algunos especialistas en sexología recomiendan esta variante para los recién casados. Es una forma de crear mayores lazos emocionales.

¿Cómo se hace la postura de la cucharita?

Ambos enamorados se acuestan de lado, mirando a la misma dirección. El hombre detrás espera a que ella apoye la espalda en su pecho. Y el coito se produce desde atrás suavemente. O al ritmo que el deseo marque en ese momento.

Es muy sencilla, cómoda y utilizada por muchas parejas. A veces, simplemente se da sin planificación. Pues es común que estén abrazados, descansando y algún roce despierte el interés.

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¿Por qué es una de las mejores posiciones sexuales?

Existen diversos beneficios que se le atribuyen a la postura de la cucharita. Tanto para los hombres como para las mujeres  hay resultados muy positivos.

  • Romántica. Para aquellos hombres que quieren hacer sentir a su pareja la protección de sus brazos. Es muy relajante quedarse dormidos abrazados tras practicar sexo.
  • Antitimidez. Los jovencitos que se están iniciando suelen sentir vergüenza de nuevas posturas. Por inexperiencia o por sentirse observados, muchas lo pasan verdaderamente mal con algunos cambios. La postura de la cucharita les brinda la seguridad que les falta.
  • Estimulación del punto G. Ideal para satisfacer el deseo sexual de tu pareja.
Postura de la cucharita.

  • Libertad para las caricias. La postura de la cucharita es ideal para dejar al descubierto zonas erógenas que acariciar, tanto por parte del que está delante como del que está detrás.
  • Sueño sano. Los que eligen esta manera de hacer el amor con frecuencia logran un sueño reparador.
  • Vínculos emocionales. La oxitocina aumenta y trae como consecuencia sentimientos asociados a la fidelidad y a las conexiones profundas.
  • Menos esfuerzo físico. No requiere un gran esfuerzo, por lo que es ideal para aquellos días en los que el cansancio está ganando la batalla. O cuando vuelven de fiesta y las piernas se encuentran fatigadas de tanto baile.
  • Disimular fácilmente. A muchas parejas les sucede a diario que sus hijos irrumpen a la habitación en pleno acto de amor. En algunos casos, se torna muy difícil zafar de esa incómoda situación. Pero con la cucharita solo hay que dejar de moverse y nadie habrá notado absolutamente nada.
  • Diferentes tipos de sexo. En esta posición existe la posibilidad de realizar penetración anal o vaginal. Sin ningún tipo de inconveniente se puede hacer la variación.

Atreverse a las variantes de la postura de la cucharita resulta muy sencillo. Es tan popular y aceptada como la del misionero. Solo que aquí no existe un contacto visual.

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¿Quiénes pueden hacerla?

La respuesta es: TODOS. Muchachos sin experiencia que deciden hacer el amor por primera vez. O que están ampliando sus conocimientos desde hace poco tiempo en el maravilloso mundo del sexo. Los recién casados que sueñan con el matrimonio romántico y afectuoso. Y no quieren dejar de estar abrazados en ningún momento.

Las mejores posturas sexuales para los gays.

Los adultos mayores que no pueden hacer grandes esfuerzos físicos. O a quienes algunas poses sexuales ya le resultan bastante incómodas o arriesgadas para su salud. Incluso a veces tampoco el misionero les queda bien por el peso que deben soportar encima. Definitivamente, la postura de la cucharita es una de las mejores. Permite un goce biológico y emocional en el mismo momento.

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