Postura de la cucharita: una de las mejores posiciones sexuales

6 abril, 2018
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Hay parejas que se animan a disfrutar de una siesta después del sexo en esta postura, para así mantener la sensación de intimidad por más tiempo. 

La postura de la cucharita es aquella que permite un acercamiento en la pareja que resulta tanto tierno como apasionado. Por ello, si bien se considera como una postura muy romántica, también es muy excitante. 

Se le denomina «cucharita» ya que la postura que adoptan los compañeros es similar a cuando se colocan dos cucharas una al lado de la otra. En inglés, la práctica de esta postura se le denomina spooning.

Independientemente de cuáles sean nuestras posturas preferidas, en algún momento hemos disfrutado de la cucharita. Incluso, hay quienes la consideran como una de las mejores posturas, dado que no es necesario esforzarse demasiado físicamente, sino dejarse llevar por la pasión.

¿Cómo se hace la postura de la cucharita?

Ambos miembros de la pareja se acuestan de lado sobre la superficie de su preferencia: la cama, la alfombra, el mueble del salón, etcétera. Uno de los dos debe quedar dándole la espalda a su compañero. Luego, el otro será quien tome a su compañero por las caderas, mientras lo penetra.

La cucharita es una postura muy sencilla y cómoda para ambos. Además, tiene como beneficio adicional el hecho de que deja cierta libertad para masturbar a la pareja al mismo tiempo que se le penetra. Por ende, la postura puede conducir fácilmente al orgasmo.

Cabe destacar que la penetración no siempre tiene que hacerse a través de la vagina; también puede hacerse a través del ano.

En ocasiones, en lugar de recurrir a la postura del perrito (por ejemplo), la pareja prefiere disfrutar con la práctica del spooning.

¿Por qué es una de las mejores posiciones sexuales?

La postura de la cucharita es una de las más comunes en la práctica sexual debido a los múltiples beneficios que ofrece. A continuación los detallamos uno por uno.

  • Libertad para las caricias y la masturbación. Como señalamos anteriormente, la postura de la cucharita da libertad para acariciar y masturbar a la pareja mientras se le penetra. Así, la estimulación de las distintas zonas erógenas del otro hará que ambos disfruten del momento.
  • Penetración vaginal o anal. En esta posición existe la posibilidad de llevar a cabo tanto la penetración anal como vaginal.
  • Control para ambos. Si bien es cierto que uno de los dos miembros de la pareja puede guiar el ritmo y la intensidad de la penetración, esta postura también permite que ambos cooperen (estimulándose así el uno al otro).
  • Sexo de larga duración. Con la postura de la cucharita, el sexo puede durar por más tiempo, ya que el hombre tarda un poco más de tiempo en llegar al clímax.
  • Menor esfuerzo físico. Como ya mencionamos, en esta postura ambos están tendidos de lado, sobre una superficie y no es necesario que realicen un gran esfuerzo físico. Al contrario, los movimientos se realizan en total comodidad.
  • Contacto visual. El compañero que queda delante puede elegir entre permanecer de espaldas a su pareja como girarse levemente para establecer contacto visual y así excitarse más mutuamente.
Postura de la cucharita.

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La postura de la cucharita, la ternura y el romance

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La postura de la cucharita puede ser una excelente oportunidad para disfrutar del sexo en pareja con una gran dosis de ternura. Uno de los compañeros puede abrazar al otro durante la penetración y así, transmitir cierta sensación de «protección», afecto y, en pocas palabras, cercanía. Dicho de otra forma: el spooning puede ir de la mano con el cuddling y convertirse en una experiencia muy romántica para ambos.

Ahora bien, es importante aclarar que no hace falta ser un romántico para disfrutar de esta postura. Todos pueden disfrutarla en el momento que lo deseen, tanto de una forma tierna como de una forma pasional. El placer estará presente y lo importante es aprovecharlo al máximo.