Postura del acordeón: una nueva revolución en el sexo

Yamila Papa Pintor · 19 junio, 2018
Gracias a la postura del acordeón podréis sacar a relucir vuestra flexibilidad, resistencia y, sobre todo, vuestros gustos por probar cosas nuevas, eróticas y divertidas

Cuando llevamos mucho con la pareja, es lógico querer innovar y sorprender. ¡Así no nos ahoga la rutina! Podemos organizar una cena romántica, una escapada de fin de semana o un desayuno en la cama. Pero también podemos probar nuevas posiciones sexuales, como la postura del acordeón.

Más allá de aprenderse el Kamasutra de memoria, es bueno encontrar otras formas de disfrutar para lograr que esa noche sea inolvidable para ambos. En este artículo, te explicamos cómo es la postura del acordeón, una revolución en el sexo.

Postura del acordeón: qué hay que saber

Con esta posición sexual pondrás a prueba tu flexibilidad y estado físico. Pero eso no significa que debas ser un atleta. Si estás buscando algo para salir de la rutina y sorprender a tu pareja, la postura del acordeón es ideal.

Entre las claves que merece la pena destacar, hay que decir que la penetración es muy profunda y está controlada al 100% por la mujer. Ella, a su vez, hará algo de ejercicio porque para alcanzar el clímax deberá realizar sentadillas sobre su pareja.

¿Y él que gana? Tendrá ‘acceso’ completo a los pechos de ella, algo que le encantará y excitará. Además, otra de las ventajas de la postura del acordeón es que permite orgasmos múltiples y sirve para quemar calorías, debido a los movimientos y posición (sobre todo de la mujer).

¿Lo malo? Que se necesita bastante fuerza en las piernas y en el abdomen para evitar cansarse. Y por el lado del hombre, precisa algo de flexibilidad, y también resistencia para soportar el peso de ella y los movimientos sobre sus piernas.

Imagen de la postura del acordeón

¿Cómo se hace la postura del acordeón?

Ya sabes cuáles son los ‘pros’ y los ‘contras’ de esta postura tan erótica. Ahora es momento de que aprendas cómo se lleva a cabo. El hombre debe ponerse boca arriba en la cama o sofá (o incluso en el suelo). Luego debe flexionar las piernas y llevar las rodillas al pecho.

En ese momento es cuando entra en escena la mujer. Ella se sienta sobre los muslos de su pareja. Flexiona las piernas y las coloca a los costados del cuerpo de él y lo toma de los brazos para sostenerse. Además, las piernas masculinas pasan por debajo de los brazos de ella.

Es más fácil de lo que parece. Ahora es momento de moverse. La mujer hará ‘sentadillas’, moviéndose hacia arriba y hacia abajo o, si su capacidad se lo permite, hacia adelante y atrás.

¿Por qué se llama postura del acordeón? Porque eso es lo que forman las piernas y brazos de los amantes. Te aconsejamos que no dejéis de lado el contacto visual. Además de erótica, esta posición aumenta la complicidad entre ambos.

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Las posturas sexuales más acrobáticas

Si te ha gustado la postura del acordeón y te consideras una persona flexible y atlética, te recomendamos otras posiciones tomadas de la Kamasutra. Pueden servirte si tu idea para esta noche es tener sexo y al mismo tiempo hacer ejercicio:

1. El arco del triunfo

Pareja en la cama

Esta posición es muy sensual, pero precisa que ambos seáis demasiado elásticos. Aunque lo mejor de todo es que disfrutaréis al máximo del encuentro. Para comenzar, él se debe sentar con las piernas estiradas. La mujer se coloca encima, pasando las piernas por el costado del cuerpo de su pareja.

Ahora comienza lo más complicado: ella flexiona las rodillas y lleva los pies a los laterales de los muslos del hombre. Luego, inclina la espalda hacia atrás para apoyarla en las piernas de su amante. Al mismo tiempo, él dobla hacia adelante para llegar con la boca a los pechos de su pareja.

2. La curva ‘V’

Es una postura no requiere tanto esfuerzo como la del acordeón, pero que tiene sus secretos. Para empezar, la mujer se coloca boca abajo en el borde de la cama y desciende el cuerpo hasta que solo las piernas y la pelvis quedan apoyados.

Para ayudarse puede colocar los brazos en el suelo (o en una manta o cojín para que sea más cómodo). El hombre se coloca detrás de ella, con las piernas juntas a las de su pareja y tras la penetración, se sujeta de los muslos de su amante. La idea es que las demás partes del cuerpo queden ‘en el aire’.

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3. Fuerza G

En este caso, es otra postura para atléticos, pero sobre todo para mujeres flexibles. Ella debe ponerse boca arriba y elevar la pelvis lo máximo posible. Ayudada por su pareja, solo dejará apoyadas la cabeza, los hombros y los brazos.

Él se coloca delante de ella (apoyando las rodillas y puntas de pie) y la penetra. La mujer debe dejar las rodillas flexionadas y paralelas a la cama. Él puede sostenerle los pies o pantorrillas y ella sujetarse de los muslos de su pareja. ¡Placer asegurado!