La práctica de la vela para dormir y descansar mejor

Elena Martínez 19 mayo, 2016
A la hora de dormir debemos procurarnos un ambiente tranquilo y oscuro para huir de los estímulos que pueden alterar nuestro bienestar y nuestra predisposición al descanso

Tanto si nos cuesta conciliar el sueño como si nos despertamos durante la madrugada, o bien dormimos las horas suficientes pero nos despertamos cansados, te proponemos una manera sencilla y natural para lograr dormir mejor y tener un descanso reparador.

Descubre en este artículo cómo podemos lograrlo dedicando 15 minutos cada noche a realizar la sorprendente práctica de la vela. 

Dormir mejor sin pastillas

Dormir mejor sin pastillas

Hay muchas personas que necesitan tomar fármacos, pastillas naturales u otros remedios para dormir y descansar bien por la noche.

Cualquier cosa les puede alterar el sueño, como los ruidos, la luz, lo que hayan cenado, el estrés, etc. Si no consiguen desconectar antes de acostarse, ya no logran un sueño reparador.

Por este motivo es fundamental evitar los trastornos del sueño a tiempo, educando a nuestro cuerpo para desconectar de toda la jornada y prepararse para descansar.

No es algo que se consiga de manera sencilla. No obstante, cuando lo logremos nos evitaremos depender de cualquier tipo de medicamento y notaremos cómo nos despertamos con energía y buen humor.

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¿Cómo desconectamos?

Cómo desconectamos

Si tenemos en cuenta que la cena va a convertirse, casi en su totalidad, en reserva, la mayoría de las personas suelen cenar tarde o demasiada cantidad.

Esto es lo primero que debemos valorar, ya que va a influir mucho en nuestro descanso. Una cena ligera es la mejor opción, para haber terminado la digestión en el momento de acostarnos. 

En segundo lugar, la tecnología. La televisión, el móvil, el ordenador…

Todo influye de manera negativa en nuestro sistema nervioso y nos mantiene demasiado activos en un momento en el que ya tendríamos que estar calmando la mente y situándonos en un lugar más silencioso y oscuro.

En la antigüedad, esto sucedía de manera natural, ya que se seguía el ciclo del sol y los biorritmos naturales del organismo. En la actualidad, por lo tanto, tenemos que buscar este ritmo en la medida de lo posible.

Silencio y poca luz

Silencio y poca luz

No hace falta que nos encerremos a oscuras antes de irnos a dormir, ya que debemos hacerlo de manera suave y progresiva. Se trata de ir desconectando, por dentro y por fuera.

Apagaremos los aparatos tecnológicos y optaremos por leer, escribir, realizarnos un masaje, hacer estiramientos, charlar un rato, tocar un instrumento, etc.

Apagaremos las luces principales y encenderemos alguna lámpara de luz suave y amarillenta, o una reconfortante lámpara de sal del Himalaya.

Así, en un espacio mucho más sereno, empezaremos a prepararnos para la práctica de la vela, que es el paso previo a acostarnos.

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La práctica de la vela

A continuación explicamos cómo debemos realizar la práctica de la vela:

  • Un rato antes de irnos a dormir, nos sentaremos en una postura cómoda en la que no tengamos que estar pendientes de ninguna molestia o dolor, ya que deberemos permanecer en la misma posición, al menos, 10 minutos.
  • La habitación estará en silencio y a oscuras, a excepción de una vela que colocaremos justo delante de nosotros, a un metro de distancia aproximadamente.
  • Nos aseguraremos de que la vela esté sobre una base segura y alejada de cualquier objeto.
  • La miraremos durante unos minutos, fijamente, pero sin tensión en los ojos, respirando con tranquilidad, y fijándonos bien en todos los detalles de la vela: la estructura, la llama, el resplandor, el movimiento, etc.
  • Al cabo de unos minutos, cerraremos los ojos e intentaremos visualizar la vela con todos los detalles que hemos estado viendo. Notaremos que, a pesar de tener los ojos cerrados, todavía podremos ver el resplandor de la vela.
  • Durante toda la práctica debemos evitar ponernos a pensar en cualquier cosa. Al principio es muy difícil, pero poco a poco lograremos ir aquietando la mente y concentrarnos solamente en la vela.
  • Empezaremos haciendo esta práctica durante unos 10 o 15 minutos, la mitad con los ojos abiertos y la otra mitad con los ojos cerrados. Podemos ponernos una alarma suave o progresiva para avisarnos, si lo deseamos.

Con el tiempo, podemos ir alargándolo durante todo el tiempo que nos sintamos cómodos.

  • Hay personas que se ponen nerviosas al hacer este tipo de prácticas. Les recomendamos que empiecen haciendo solamente unas respiraciones profundas con los ojos cerrados.

En poco tiempo notarán la diferencia y sentirán un gran bienestar.

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