Prefiero una soledad digna a una compañía de egoísmos

Valeria Sabater · 25 marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 6 febrero, 2019
Debemos aprender a estar cómodos con nosotros mismo y a ser capaces de disfrutar de nuestros momentos de soledad para no tener que recurrir a compañías a cualquier precio

Sócrates podía pasar inmóvil horas continuas en un mismo lugar, silencioso, indiferente hasta al castigo de la intemperie, todo con tal de mantenerse en un pensamiento, y sólo desistía hasta que terminaba con él.

En contraste a ello, a nivel técnico y psicológico, este estudio ha mostrado que, la soledad ha sido concebida como un estado subjetivo que contrasta con la condición de aislamiento físico; surge como una respuesta ante la falta de una relación particular, e implica un desequilibrio en el nivel deseado y logrado de interacción socioafectiva, cuyas consecuencias pueden afrontarse de manera negativa o positiva, dependiendo del grado de control que según el sujeto ejerce sobre el déficit relacional.

También puede decirse que, la soledad es un concepto que debería ser reformulado en nuestra sociedad y que, de algún modo, también debería enfocarse en su parte más positiva a nivel educativo. Cuando hablamos de soledad, son muchos los que no pueden evitar pensar, casi al instante, en una sensación de tristeza y fracaso personal.

En realidad, la soledad es también la compañía de uno mismo. Y si uno no está bien con sus pensamientos, aceptándose tal y como es en plenitud, entonces desarrollará un vacío en su corazón que otros deberán cubrir.

Y si hay algo que todos nosotros llegamos a descubrir en algún momento es que siempre es mejor estar bien con nosotros mismos que compartir vida con alguien que, en realidad, nos demuestra que la peor soledad es la que nos ofrecen los demás aun estando a nuestro lado. 

¡Te invitamos a reflexionar sobre ello en nuestro espacio!

La soledad es también un pacto de bienestar con nosotros mismos

Entre personas, a veces surge el tema de lo necesario que a veces puede ser el llegar a comprender también el lado positivo de algunos términos asociados culturalmente a lo negativo, a lo que todos deberíamos evitar, como es el caso de la soledad. Pese a que esto es un tema netamente subjetivo, por ende, obedece más a sentimientos que a datos.

Lee también 4 consejos para vencer la tristeza y el desánimo

  • «La soledad es el espacio del alma.» Hemos leído esto en alguna parte seguramente. Son instantes en los que nos permitimos hablar con nosotros mismos, atendernos, comprendernos…
  • Se dice que, quien busca de forma desesperada la compañía de otros, es porque suele temer escuchar su voz interior. Tal vez porque tiene aún demasiados miedos.
  • Algo que debemos tener claro es que, en ocasiones, la peor soledad es la que nos aportan otros: una persona que conviva con nosotros y no sepa escuchar, por ejemplo.
mujer con atrapasueños disfrutando de su soledad

La soledad en la infancia

Tal y como te hemos señalado al inicio, el concepto de soledad, tiende a ser muy subjetivo. Se cree que deberíamos transmitir a los niños un concepto positivo sobre esto para que la entiendan. Sin embargo, no hay todavía ninguna data que indique que la soledad sería positiva para los niños.

  • Muchos niños desarrollan el juego simbólico en soledad, imaginando, construyendo escenas, sacando conclusiones, pensando y conociéndose a sí mismos. Tiende a pasar con los hijos únicos.
  • No se trata de dejarlos «solos». Sino de propiciar instantes «supervisados» en que puedan pensar, relajarse mediante el dibujo o el juego.
  • Todo ello les generará comodidad y no una alta dependencia hacia nosotros. Un niño seguro, con una buena autoestima, no teme sus instantes de soledad.

Te recomendamos leer «solo tú sabes lo que has superado y lo que has dejado ir«

Mejor una soledad digna que una mala compañía

Un aspecto del que se suelen quejar muchas personas respecto a sus parejas, es que aun compartiendo casa y espacios con la persona que aman, se sienten solos. Y ello puede ser algo devastador. Una relación afectiva nos hace tener muchas expectativas:

  • Buscamos un compañero o compañera con quien compartir pensamientos, emociones y esas experiencias cotidianas que edifican una vida en común.
  • Hacer pareja es tenerse en cuenta el uno al otro, preocuparse, atenderse, comunicar opiniones, decisiones…
  • Es contar con alguien que sabemos que nos va a apoyar y respetar. Que nos tiene en cuenta.

Si esto no se cumple, no estamos ante una relación saludable, ni mucho menos feliz. Lo que tenemos son decepciones y una clara sensación de soledad.

mujer con luna ensalzando el placer de la soledad

Nunca inicies una relación de pareja para huir de la soledad

Este es un principio esencial que todos deberíamos interiorizar, y no solo por respeto a nosotros mismos, también por respeto a los demás.

  • Hay personas inmaduras que temen a la soledad porque ello supone estar consigo mismas, un espacio propio que no ven con comodidad y que les asusta.
  • Son personas con una autoestima muy baja que construyen relaciones muy dependientes y con una gran necesidad de control.
  • Quien teme a la soledad teme, ante todo, ser abandonado. Y ello implica establecer estrategias de manipulación o chantaje.

Descubre 5 maneras de frenar las relaciones tóxicas en la familia

No lo permitas. No te dejes llevar por este tipo de relaciones donde una persona te busca solo para huir de su soledad.

Tampoco debemos ser nosotros quienes lleguemos a hacer lo mismo. Es importante mantener la dignidad. Y ante todo pensar que también hay felicidad estando solos, porque estar solo no significa estar aislados. Dispones de amigos, de familia, de personas que te son significativas.

No obstante, la persona que siempre debe ser significativa para ti eres tú mismo. Tú eres el amor de tu vida. Y decirlo, pensarlo, no es un acto de egoísmo, sino de reconocer que debemos cuidarnos, atendernos.

Porque si tú no estás bien, si tú no eres feliz con lo que tienes y lo que sientes, nunca serás capaz de ofrecer una felicidad auténtica a quienes te rodean. No vale la pena.

  • Cheng, H., & Furnham, A. (2002). Personality, peer relations, and self-confidence as predictors of happiness and loneliness. Journal of Adolescence25(3), 327–339. https://doi.org/10.1006/jado.2002.0475
  • Journal, I. O., Sciences, E., & Akin, A. (2010). Self-compassion and Loneliness. International Online Journal of Educational Sciences2(3), 702–718. Retrieved from www.iojes.net
  • Ernst, J. M., & Cacioppo, J. T. (1999). Lonely hearts: Psychological perspectives on loneliness. Applied and Preventive Psychology8(1), 1–22. https://doi.org/10.1016/S0962-1849(99)80008-0
  • Zebhauser, A., Hofmann-Xu, L., Baumert, J., Häfner, S., Lacruz, M. E., Emeny, R. T., … Ladwig, K. H. (2014). How much does it hurt to be lonely? Mental and physical differences between older men and women in the KORA-Age Study. International Journal of Geriatric Psychiatry29(3), 245–252. https://doi.org/10.1002/gps.3998