Prepara estas deliciosas tortillas a la mexicana

Maite Córdova 28 mayo, 2018
Aunque las tortillas a la mexicana tradicionales no llevan conservantes ni aditivos que puedan alterar el sabor tradicional, ni siquiera levadura. No obstante, si lo deseas, puedes añadírsela

Las tortillas a la mexicana son un alimento sumamente versátil en la cocina, además de ligero. Existen dos presentaciones principales cuya única diferencia es el tipo de harina con que se preparan: hay tortillas que se preparan con harina de maíz y otras con harina de trigo.

Por lo general, se prefiere recurrir a las tortillas de maíz, razón por la cual se utilizan especialmente para las quesadillas. Sin embargo, las tortillas de harina de trigo han ganado una gran popularidad.

Si eres amante de la gastronomía de México, te conviene conocer la receta para preparar las típicas tortillas de harina de trigo para que entres por la puerta de los dioses aztecas por todo lo alto. Después de todo, estas son la base para diversos platos: enchiladas, fajitas, tacos o burritos, entre otros.

¿Y sabes por qué se les llama “tortillas”? por el parecido que encontraron los colonizadores, al llegar a América, con respecto a las tortillas de patata que se preparaban en España. No obstante, aunque ambas tienen forma circular, es evidente que una tortilla de huevos y patatas tiene un diámetro mayor que, digamos, unas diez tortillas a la mexicana.

Receta de las tortillas a la mexicana

Las tortillas de harina de trigo se pueden preparar tanto con aceite vegetal como manteca. La receta que te vamos a compartir a continuación lleva aceite, para que así sea apta para vegetarianos y veganos. Lo más importante viene a ser el proceso de amasado y compresión, ya que con ello se obtiene la forma y el diámetro requerido.

Ingredientes

  • ½ vaso de agua caliente (100 ml)
  • 1 cucharada de aceite vegetal (15 ml)
  • 2 tazas de harina de trigo (250 g)
  • Una pizca de sal

Materiales

  • Olla
  • Bol
  • Rodillo
  • Batidora de mano
  • Sartén antiadherente

Preparación

  1. Para empezar, hierve una taza de agua en una olla pequeña.
  2. A continuación, vierte en un bol la harina de trigo y añádele la sal, el aceite y el agua caliente. Mézclalo todo con ayuda de la batidora de mano para que los ingredientes se integren y se comience a formar una pasta espesa.
  3. Verifica que la masa tenga cierta soltura al remover (es decir, que no se llegue a compactar del todo) y, si es necesario, rectifica la cantidad de agua.

  1. En una superficie lisa y limpia, coloca un poco de aceite (para ello habrás tenido que impregnar previamente una servilleta o trozo de papel absorbente con aceite). Allí amasarás la masa con el rodillo por unos minutos hasta que esté muy suave y sea fácil de modelar. La elasticidad es clave.
  2. Toma la olla limpia y engrasa la base (por fuera) con un poco de aceite. Ahora llévala al fuego para que se caliente un poco; este será tu molde para hacer las tortillas.
  3. Coloca una bola pequeña de masa en el centro de la superficie lisa y aplástala con la olla caliente. Haz presión durante unos segundos y retira la olla. Toma la tortilla resultante y colócala en la sartén antiadherente (previamente calentada a fuego medio).
  4. Repite el procedimiento hasta obtener el número de tortillas deseado. Es muy importante que untes la base de la olla con aceite cada vez que vayas a hacer una nueva, de esta manera no se te pegará y no perderás la masa.
  5. Asimismo, recuerda que las tortillas deben dejarse en la sartén el tiempo necesario para que se doren, ni más ni menos. Una vez listas, colócalas en un plato o recipiente y cubre con un paño de tela mientras se enfrían a temperatura ambiente.
  6. Si te sobra algo de masa, puedes envolverla en plástico y guardarla un par de días en el congelador.
  7. Como último consejo, no te olvides de calentar las tortillas antes de rellenarlas con los ingredientes que desees.

Las tortillas a la mexicana son muy fáciles de preparar, así que no hay excusas para no hacerlas. No toman casi nada de tiempo y lo mejor de hacerlas en casa es que no van a contener conservantes ni aditivos que puedan alterar el sabor tradicional.

Así, nuestros platos resultarán aún más auténticos. Y, como habrás podido notar, no incluimos nada de levadura en esta receta. No obstante, puedes añadirle una pizca si así lo deseas.

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