Preparando un plan de tratamiento para la fibromialgia

6 junio, 2018
La fibromialgia, una de las enfermedades reumáticas de mayor incidencia, presente diversos enfoques de tratamiento en función de los síntomas del paciente.

La fibromialgia es una de las enfermedades de carácter reumatológico que aparecen con más frecuencia en España. La mayoría de casos clínicos, por norma general, corresponden a mujeres aunque también puede desarrollarse en varones.

Actualmente, las causas que desencadenan esta enfermedad permanecen desconocidas. Sin embargo, se están realizando estudios para identificar estas alteraciones. Asimismo, los primeros síntomas aparecen entre los 20 y los 40 años de vida pero el diagnóstico se lleva a cabo entre los 40 y los 50 años.

Esto se debe a que no existen pruebas específicas para detectar la fibromialgia. Por tanto, el diagnóstico se basa en la exploración física y en el descarte de otras patologías a través de las técnicas comunes. Por ejemplo, análisis de sangre y/o de orina, obtención de imágenes internas, etc.

Tratamiento de la fibromialgia

Normalmente los pacientes padecen una serie de alteraciones médicas que son asociadas a esta enfermedad. Entre los síntomas más frecuentes de la fibromialgia podemos destacar:

  • Dolor crónico y generalizado que puede aparecer en una amplia gama de músculos esqueléticos tanto en las extremidades como en el tronco. Normalmente los pacientes denominan a estas molestias como insoportables y se agravan en determinadas situaciones. Por ejemplo, si el paciente mantiene la misma postura durante un periodo prolongado de tiempo, carga algún objeto pesado etc.
  • Dolor de cabeza o cefalea que puede aparecer junto a mareos.
  • Alteración del sueño o incapacidad para quedarse dormido.
  • Trastornos psíquicos como ansiedad, cambios en el estado de ánimo o depresión. También pueden aparecer otras alteraciones mentales asociados a la memoria y/o a la capacidad para concentrarse.
  • Aumento de la sensibilidad química.

De esta manera, el objetivo final del tratamiento será calmar, en la medida de lo posible, los síntomas que padezca el paciente. Para ello se pueden utilizar medicamentos y otras medidas no farmacológicas.

Tratamiento farmacológico

Hasta el momento no se ha desarrollado todavía ningún compuesto químico que sea específico para esta patología. Sin embargo, el equipo médico suele recomendar una serie de medicamentos que pueden aliviar al paciente. Entre ellos podemos citar:

  • Analgésicos. Reducen parte de las molestias, algunos ejemplos son el paracetamol y el tramadol.
  • Benzodiazepinas. Se trata de un grupo de medicamentos usados como ansiolíticos y como relajantes musculares. Sin embargo, han demostrado poca efectividad y pueden causar dependencia psicológica en el paciente.
  • Otros relajantes musculares. Por ejemplo, la ciclobenzaprina.
  • Antiinflamatorios. Actualmente se está reduciendo su uso porque no se ha comprobado que pueda calmar algún síntoma del sujeto.
  • Anticonvulsionantes. Son capaces de reducir en gran medida el dolor y el cansancio, mejorando el sueño de la persona. Así, mejoran la calidad de vida del afectado. Por norma general los especialistas administran gabapentina y pregabalina.
  • Antidepresivos. Se utilizan para controlar los cambios de humor, los problemas para conciliar el sueño etc. Entre ellos podemos destacar a la amitriptilina, la fluoxetina y la paroxetina, entre otros.
  • Otros compuestos químicos como esteroides, medicamentos opiáceos…

Tratamiento no farmacológico

Por otra parte, dentro del tratamiento no farmacológico podemos encontrar diversos procedimientos o recomendaciones:

  • Realización de actividad física adecuada. Por norma general los especialistas elaboran un programa de ejercicios físicos personalizado y suave. Asimismo, se suele llevar a cabo dos o tres veces a la semana que mejoran el rendimiento del paciente y su calidad de vida. Por ejemplo, podemos incluir la hidrogimnasia, la natación, la danza, etc.
  • Terapia de carácter psicológico. Suele estar enfocada a la compresión de la enfermedad, sus efectos sobre su vida cotidiana y cómo el paciente puede afrontarla. En general se obtienen buenos resultados y el sujeto puede sentir las molestias de forma menos intensa, disminución del cansancio y mejora el estado de ánimo.

Finalmente, deberemos comentar que todavía no se ha conseguido realizar una cura eficaz contra esta patología. Aunque los pacientes pueden sentir distintos grados de dolor y cansancio, en la mayoría de los casos clínicos los sujetos pueden seguir trabajando.

No obstante, a largo plazo se producen bajas no por las alteraciones físicas sino por la amplia incidencia de enfermedades mentales. Existe una relación directa entre la fibromialgia y la depresión, recientemente se ha descubierto que el origen de esta patología se debe a alteraciones en los mismos neurotransmisores que en la depresión crónica.

Te puede gustar