Cómo preparar una rica salsa de ajillo

La salsa de ajillo es el acompañante ideal para muchas preparaciones. Un conejo al ajillo o unas gambas al ajillo, son elaboraciones exquisitas. A continuación te contamos más al respecto.

El ajo es una especie de gran valor en el mundo culinario. Su uso para elaborar diferentes platos está muy extendido. El sabor y aroma del ajo realza el gusto de verduras, vegetales, hongos y carnes. Tener a mano una buena salsa de ajillo puede ser el mejor secreto para destacar en la cocina.

Preparar una salsa de ajillo básica es muy sencillo. Solo se debe contar con aceite de oliva (125 mL), perejil (25 g) y ajo (2 dientes). Seguidamente, se precisa mezclar en la licuadora listo para usar. Lo mejor es que se puede conservar en un frasco de vidrio dentro del refrigerador.

Puede usarse cruda como aderezo para ensaladas, sobre pan e incluso galletas saladas. Igualmente, se puede emplear para marinar pescados, carnes rojas, cerdo, pollo, conejo y otras proteínas, para luego llevarlas a cocción.

Receta de conejo con salsa de ajillo

Receta de conejo con salsa al ajillo.

Son numerosos los platos que contienen salsa de ajillo. En España hay una comida típica cuyo nombre lo refleja. Se trata del “Conejo al Ajillo”. La carne del conejo es magra y va muy bien con este intenso sabor. ¿Cómo se hace y qué se necesita?

Ingredientes

  • Aceite de oliva.
  • Agua para el guiso.
  • Caldo de carne (200 mL).
  • ½ vaso de vino (100 mL).
  • 1 conejo picado en trozos (1,5 kg).
  • Romero, laurel, pimienta, sal (al gusto), ajo y tomillo.

Elaboración

  1. Después de lavar, limpiar y picar el conejo, calentar un chorro de aceite de oliva en una cazuela.
  2. Colocar el ajo picado, pero aún con cáscara, para que el aceite adquiera aroma y sabor. Pasados tres minutos, retirar el ajo y reservar.
  3. Agregar el conejo, previamente salpimentado para que se sofría en el aceite. Dar la vuelta a los siete minutos, cuidando que no se queme.
  4. Incorporar el ajo nuevamente y cocinar un poco más, pero no demasiado.
  5. Cuando las piezas estén doradas, es el momento de añadir el vino.
  6. Esperar un par de minutos hasta que se evapore el alcohol, e incorporar un vaso de agua. Lo siguiente será tapar la cazuela, poner el fuego a llama media y cocinar hasta que la carne esté blanda.
  7. El guiso puede quedar con líquido o seco según se prefiera. La mejor manera de acompañar este plato es con verduras horneadas, arroz o puré.
  8. El ajo destaca en la preparación. Como se usa con cáscara, lo mejor es retirarlo antes de servir.
  9. Otras formas de utilizar el ajo es fileteándolo, machacándolo o picándolo muy finamente.

¿No lo sabías? Deliciosa receta casera de salsa de ajo

Salsa de ajillo árabe

Receta casera de salsa de ajo.

En la cocina árabe el ajo es el rey. Es por ello que hay muchas preparaciones de salsa de ajillo, pero con su toque particular y no como la receta básica mediterránea. La más fácil y popular es la que preparan con aceite de girasol.

La salsa de ajillo árabe requiere: de 4 a 6 dientes de ajo (60 g) y 1 taza de aceite de girasol (200 mL). Además, se necesita ¼ de taza de jugo de lima o limón (60 mL) y 2 unidades de clara de huevo. Hacerla es muy simple y rápido. Lo primero es machacar los ajos y después añadir en una batidora los ingredientes, menos el aceite. Este se va incorporando poco a poco en hilo.

Ver también: Cuáles son los aportes del ajo para nuestra salud

Algunos consejos sobre el ajo

Ajo.

A algunas personas les resulta muy fuerte el sabor del ajo. Para suavizarlo se recomienda ponerlos a remojar durante aproximadamente una hora, antes de su uso. Este procedimiento no daña las propiedades de la especie, ni altera en exceso su gusto y aroma.

Igualmente, se aconseja no emplear fuego alto al sofreír los dientes de ajo, pues tienden a tostarse muy rápido. Cuando esto sucede, se amarga el aceite en el que se cocinó., con el añadido de que pierde aroma y sabor, lo que podría desmejorar el plato que se prepara.

Para que el aliento de los comensales no “repita” con el aroma del ajo, un truco consiste en retirar el germen del interior, antes de su cocinado. Este germen es una especie de brote, fácilmente identificable en la parte central de cada diente de ajo.

El aroma del ajo puede quedarse impregnado en las manos de quien cocina, y también en el cuchillo utilizado. El secreto para que este aroma desaparezca es poner las manos y el cuchillo debajo del grifo de agua, y lavar, pero sin frotar.

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