Cómo preparar un saludable queso de arroz

Este tipo de queso es ideal para aquellos que han decidido optar por la vida vegana o vegetariana, y se antoja como alternativa riquísima a este lácteo

Lo primero que hay que aclarar es que el queso de arroz es una receta que no es para todo público. Este es un sustituto del tradicional hecho con leche y que normalmente es fabricado o empleado por aquellos que han optado por la vida vegana o vegetariana.

Así que, bien sea porque lo hayas decidido como código moral (veganismo) tanto como por motivos de salud (altos niveles de colesterol, grasas. diabetes, etc.) esta peculiar realización de queso de arroz, además de sorprenderte, te traerá grandes beneficios que quizás no conocías.

Ahora bien, ¿cuáles son esas ventajas que puedes encontrar con esta preparación? Para empezar, está absolutamente libre de lactosa, por lo que si eres intolerante podrás consumirlo tranquilamente.

En consecuencia, el valor de grasas es muy bajo y, por el contrario, las fibras y elementos nutricionales propios de arroz como el almidón, se presentan en índices altos. Así las cosas, al suplantar al queso tradicional, estarás obteniendo nuevas maneras de nutrir a tu cuerpo.

El queso de arroz también es bajo en calorías. Esto lo hace perfecto para iniciar una dieta estricta o simplemente para darte ese impulso el veganismo con una transición suave y muy saludable.

Además, para el aparato digestivo es recomendado porque lo acelera y hace fácil la asimilación de nutrientes sin provocar problemas gastroinstestinales como la acidez o el reflujo.

Uno de los problemas más críticos con el queso tradicional hecho con leche es que contiene altísimos valores de sodio (sal) y por lo general, el abuso de este ingrediente acelera y empeora varias condiciones. La buena noticia es que el queso de arroz está libre de esto y aporta nutrición y sabor.

En conclusión, si estás en búsqueda de un excelente sustituto del típico queso o simplemente te ha llamado demasiado la atención la preparación de queso de arroz, al menos ya conoces parte de lo que obtienes y cuál es el impacto en tu organismo.

Cómo preparar queso de arroz

Propiedades saludables del queso de arroz

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Líneas más arriba te habíamos explicado qué podrías encontrarte con este preparado y cómo actuaría en tu cuerpo nutricionalmente. A continuación te mostramos mostrarte cuáles son esos nutrientes que solo en la preparación de queso de arroz encontrarás.

En el orden de los minerales, obtendrás: calcio, hierro, fósforo, magnesio, zinc, silicio, etc. También nos aporta vitaminas (A y D y del grupo B) y fibra (típica del arroz como grano que es).

Bien sea porque tengas problemas con la hipertensión y no puedes dejar de ingerir quesos, o porque has optado por abandonar las proteína de origen animal, con esta singular preparación sí que te llevas varios beneficios que quizá no habías tenido en cuenta.

Ingredientes

  • 1 taza de arroz blanco (200 g)
  • 1 ½ de agua (375 ml)
  • 6 cucharadas de levadura de cerveza (90 g)
  • 1 cucharada de aceite de oliva (15 ml)
  • 2 cucharadas de zumo de limón (30 ml)
  • 1 cucharada de ajo en polvo (15 g)
  • 1 cucharada de cúrcuma (15 g)
  • 2 cucharada de sal marina (30 g)
  • 1 pizca de pimienta negra
Arroz a la cazuela.

Preparación

  1. Lo primero que harás será preparar el arroz como normalmente lo harías: en una olla, incorpora las tazas de arroz y seguidamente vierte las tazas de agua.
  2. Luego, tapa todo y ajusta el fuego con la llama baja hasta que evapore y notes que el arroz esté más blanco de lo normal. Es importante que no olvides este paso.
  3. A continuación, deja reposar el arroz y luego llévalo a una licuadora.
  4. Incorpora al vaso de la licuadora todos los ingredientes. Presta atención especial a la sal marina y a la pimienta y no la olvides, esto es parte del sabor de queso.
  5. Enciende la licuadora y procesa hasta que notes que has logrado una mezcla homogénea y pegajosa.
  6. La idea es que en la mezcla no queden ningún trozo de granos ni grumos. Tiene que ser completamente uniforme y con textura pegajosa.
  7. Si tienes problemas con este paso, de a poco vierte agua y observa cómo te va saliendo la consistencia.
  8. Finalmete, lleva al horno y congela de 12 a 24 horas.