Prevención del embarazo tras una agresión sexual

La protección a las víctimas del abuso sexual es algo necesario y obligatorio por parte de los estados. El asesoramiento, la prestación de ayuda médica y de información sobre posibles enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados forma parte de dicha protección.

Las agresiones sexuales traen consecuencias devastadoras para la víctima, siendo una de las más graves, el embarazo no deseado.

La violencia sexual

La violencia sexual comprende todo acto o comportamiento de índole sexual que se realiza sin el consentimiento de la otra persona. En la gran mayoría de los casos de violencia sexual, la víctima es una mujer y el agresor un hombre.

Este tipo de violencia contra las mujeres deja unas graves secuelas en ellas, tanto a corto como a largo plazo. La víctima presenta traumas de índole física, psíquica e incluso social, siendo necesarias múltiples medidas de apoyo que ayuden a superar lo vivido. Asimismo, dentro de la violencia sexual se enmarcan tres tipos de violencia:

La agresión sexual

La denuncia no siempre es fácil.

La agresión sexual es cualquier forma de agresión física de naturaleza sexual, que se realiza sin el consentimiento. De esta forma, se ataca a la libertad sexual de otra persona, utilizando para ello la violencia.

La violación es la forma más grave de agresión sexual. Consiste en la introducción del pene o de otros objetos por la vía oral, anal o vaginal de la víctima, de manera forzada y sin su consentimiento.

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El abuso sexual

En el abuso sexual se ataca la libertad sexual de otra persona, pero en este caso no se utiliza violencia o intimidación. En estos casos, se emplea el engaño o la coacción para abusar así de la víctima.

Este es el caso de abusos hacia personas que no pueden dar un consentimiento válido, ya sea por el estado de consciencia de la víctima (por estar drogada, inconsciente…), por ser una persona con discapacidades psíquicas o bien, un menor.

El acoso sexual

En este tipo de violencia sexual, se utiliza una situación de poder o superioridad para coartar y amenazar a la víctima. Desde esta posición superior, el agresor exige a la víctima favores de naturaleza sexual. Aquí también se enmarcan los casos de ciberacoso en los que se manipula y amenaza a la víctima a fin de obtener favores sexuales.

La atención médica tras una agresión sexual

Resulta especialmente importante recibir una atención médica inmediata, después de haber sufrido un episodio de agresión sexual. De esta forma, se podrán tratar cuanto antes los síntomas físicos y psicológicos de la persona afectada.

Las pruebas médicas que se llevarán a cabo tratarán de evaluar el estado emocional de la víctima, así como su estado físico general, incluyéndose un examen ginecológico. Se llevarán a cabo análisis complementarios de toxicología y pruebas para la detección de enfermedades de transmisión sexual y posibles embarazos.

De esta forma, la detección temprana de posibles ETS y, en los casos más graves, embarazos no deseados, ayudarán a la prevención de los mismos cuando aún es posible.

Profilaxis de ETS

Se tratarán de manera preventiva las posibles enfermedades de transmisión sexual. Así, se podrán administrar de manera preventiva ciertos fármacos para el tratamiento de enfermedades como gonorrea, sífilis o clamidia.

Se evaluará de manera especial la posible infección por el virus del VIH o el de la hepatitis B. Se realizarán pruebas y seguimientos médicos a fin de descartar o detectar lo más pronto posible la enfermedad. Además, en el caso de la hepatitis B, se administrará una vacuna contra el virus, en el caso de que no exista vacunación previa.

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Prevención del embarazo

A fin de prevenir un posible embarazo, y si la agresión ha tenido lugar en las últimas 72 horas, se administrará a la víctima la píldora del día después. Dicha píldora tienen un gran porcentaje de éxito en la prevención de embarazos, cuando se toma en dicho margen de tiempo.

Sin embargo, cuando han transcurrido entre 72 horas y 5 días tras la agresión, la píldora del día después ya no es efectiva. En estos casos puede procederse a la implantación de un DIU como “anticonceptivo de emergencia”.

Después de 15 días, se repetirá a la víctima la prueba de embarazo. En los casos más graves, en los que dicho embarazo no ha podido evitarse, la mujer podrá solicitar la interrupción del mismo antes de las 14 semanas de gestación, acogiéndose a la Ley de Despenalización del Aborto.

Finalmente, las víctimas de agresión sexual deben llevar a cabo un seguimiento, en el que se evalúe su salud mental. Así, se podrá tratar el estrés postraumático y otro tipo de trastornos y ofrecerles apoyo psicológico para ayudarles a superar lo ocurrido.

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