Cómo prevenir la angina de pecho

El problema con la angina de pecho es que, si no cuidamos de nuestros hábitos, puede repetirse y ser más virulenta, por lo que debemos extremar las precauciones

Se trata de una molestia o dolor en el tórax provocada por una irrigación insuficiente de sangre en el corazón.

Esta obstrucción parcial de las arterias coronarias puede derivar en angina de pecho (si se mantiene durante unos minutos).

En este artículo te contaremos más sobre una condición que afecta, sobre todo, a los mayores de 35 años.

¿Qué es la angina de pecho?

La patología se origina en el momento en que el corazón se ve en la obligación de hacer un mayor esfuerzo del que está acostumbrado y el cuerpo no puede aumentar el riego sanguíneo hacia el órgano.

La angina de pecho es más frecuente de lo que creemos y aparece en los hombres desde los 35 años y en las mujeres después de los 45 años.

Existen tres tipos de dolor anginoso según indican en la Sociedad Española de Cardiología:

Angina de esfuerzo

Está provocada por una actividad física o cualquier otra tarea que requiera mayor oxigenación en el corazón. El síntoma termina cuando se interrumpe el movimiento o esfuerzo.

Según su clasificación interna puede ser:

  • Inicial: Cuando hace menos de un mes que aparecen los signos.
  • Progresiva: Si empeora en frecuencia, intensidad o duración.
  • Estable: Si las características no se modifican en las últimas semanas.

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Angina de reposo

Angina de reposo

Es espontánea y no tiene relación con una mayor necesidad de oxígeno. La duración es variable y sus síntomas se pueden prolongar durante varios minutos, siendo parecido a un infarto.

Angina inestable o mixta

Combina los dos tipos de angina anteriores y no hay una que domine sobre la otra. El pronóstico es variable (por ello se la llama inestable).

El tratamiento es diferente a los demás porque puede ser el aviso de un infarto inminente.

¿Cuáles son las causas y síntomas de la angina de pecho?

En la mayoría de los casos la aterosclerosis es la causa principal de la angina de pecho.

Suele estar precedida de una excitación emocional o física y aparecer en situaciones cotidianas como, por ejemplo, conducir horas en el tránsito, comer de manera abundante o levantar un peso que no estamos acostumbrados.

También puede aparecer la angina de pecho si se practica ejercicio en ambientes fríos o al aire libre en otoño e invierno.

El alivio en este caso se experimenta al entrar en calor, ingresar en una habitación más agradable o darse una ducha tibia.

Entre los principales factores de riesgo relacionados con este problema se encuentran:

  • Fumar
  • Ser obeso o con sobrepeso
  • Sufrir diabetes
  • Padecer colesterol elevado
  • Tener hipertensión
  • Experimentar una excitación física o emocional

Cuando las arterias coronarias están afectadas y no cumplen con la demanda de sangre que el corazón necesita, el cerebro recibe avisos urgentes que se traducen en dolor (que no sobrepasa los 20 minutos).

pecho

Es importante tener en cuenta también los síntomas que nos advierten de una posible angina de pecho:

  • Confusión, aturdimiento
  • Falta de aliento
  • Sentir los latidos del corazón en el cuello o sienes
  • Opresión sofocante detrás del esternón o dolor torácico fuerte
  • Molestias en el brazo izquierdo
  • Sentimiento de ansiedad; sensación de muerte inminente
  • Palidez, sudoración excesiva, náuseas, mareos
  • Pitidos en los oídos

¿Cómo prevenir la angina de pecho?

Conocer los síntomas y los factores de riesgo es fundamental para prevenir cualquier enfermedad. El segundo paso es modificar ciertos hábitos cotidianos para evitar problemas:

Llevar una dieta saludable

Llevar una dieta saludable

De esta forma evitamos el sobrepeso y el colesterol. Las arterias no estarán taponadas de grasa y la sangre podrá circular más libremente y cumplir con las necesidades del corazón.

  • Es imprescindible eliminar las grasas saturadas, las frituras y los azúcares.
  • También se tendría que suprimir el consumo de harinas refinadas, estimulantes y alcohol y reducir la ingesta de lácteos o sodio. Por ejemplo, podemos llevar una dieta mediterránea que es sana y equilibrada.
  • Los alimentos crudos deben estar presentes en todas las comidas así como también los cereales integrales, los frutos secos y las legumbres.

Entre los alimentos que no pueden faltar en tu dieta se encuentran el ajo y la miel.

Cuida tu peso

Si bien llevar una alimentación saludable sirve para no engordar, es preciso a su vez llevar un control del peso y saber cuántos kilos deberíamos reducir para estar dentro de lo normal (basándonos en la estatura, la edad, el sexo, etc.).

  • El ejercicio moderado es una buena manera de cuidar tu peso y evitar la obesidad.
  • Ir tres veces a la semana a caminar al parque, practicar natación o hacer yoga pueden ser actividades perfectas y poco exigentes para comenzar a “moverse”.

Deja de fumar

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Los fumadores son más propensos a sufrir daños cardíacos (entre otros efectos perjudiciales de ese hábito) porque el tabaco obstruye las vías respiratorias e impide que los pulmones lleven oxígeno al corazón.

Evita el estrés

Evita el estrés

Trata de tomarte las cosas con más calma, reduce las situaciones que puedan provocarte nervios, ansiedad o irritabilidad.

Muchas veces nos alteramos de más por cosas que no valen la pena. Si algo excede nuestras posibilidades de acción, tendremos que relajarnos y hacer lo posible para que no nos afecte.

El corazón se resiente con cada enojo, pelea y problema.

Consume ácidos grasos Omega 3

De vuelta a la alimentación, para que el sistema cardíaco esté en buenas condiciones debemos ofrecerles ciertos nutrientes, como es el caso de los Omega 3.

Este ácido graso se puede encontrar en algunos pescados (salmón, caballa y sardina, por ejemplo) y en los aceites naturales (lino, oliva y trigo).