Primeros síntomas del cáncer de vejiga

Julia Sedano · 14 junio, 2018
El cáncer de vejiga no es excesivamente frecuente, sin embargo, debido a sus notables síntomas, no suele dar lugar a metástasis, teniendo un pronóstico relativamente favorable.

Los primeros síntomas del cáncer de vejiga se relacionan con un tumor que aún no ha producido metástasis. Así, guardan relación con la ocupación de espacio en el interior de la vejiga. Esto causa disfunción (mala función) de este órgano.

También tienen que ver con la ulceración de esta masa cancerosa, generando sangrado. Es frecuente que tumores de todo tipo se ulceren. De modo que, en resumen, los primeros síntomas del cáncer de vejiga se agrupan en:

  • Cambio en los hábitos urinarios
  • Presencia de sangre en la orina

Sangre en la orina

El término médico para “sangre en orina” es hematuria. Como ya se ha explicado antes, es frecuente que tumores de todo tipo se ulceren. Esto quiere decir que aparecen erosiones en su superficie, muchas veces de gran tamaño. Estas lesiones alcanzan también los vasos sanguíneos que irrigan el tumor; así aparece el sangrado.

Se evidencia hematuria en el 70% de pacientes diagnosticados de cáncer de vejiga. Pero la cantidad de sangre es muy variable de unos casos a otros. Puede ser, por un lado, muy abundante, llegando a teñir la orina desde color rojo hasta rosa pálido pasando por el naranja.

Otras veces el sangrado puede ser mínimo, pudiendo observarse solamente mediante el análisis de orina. A esto se le llama microhematuria, y es más frecuente que la macrohematuria (el caso contrario). Sin embargo, la cantidad de sangre en la orina no se relaciona con el tamaño del tumor.

La hematuria puede estar asociada o no a dolor. Lo más frecuente, sobre todo en las primeras fases, es que no aparezca ningún tipo de dolor. La hematuria también puede desaparecer durante un tiempo pero, si se trata de un cáncer de vejiga, volverá a sangrar eventualmente.

Cambio en los hábitos urinarios

Este conjunto de síntomas vienen producidos por el hecho de que exista una masa tumoral comprimiendo la vejiga desde dentro. Al estar ocupadas por un cuerpo extraño, las distintas estructuras que conforman la vejiga son incapaces de desempeñar sus funciones correctamente.

Un síntoma de disfunción vesical es, por ejemplo, la polaquiuria. Es el término médico para designar el hecho de orinar con mayor frecuencia de lo habitual, sin cambios en la ingesta de líquidos. Otro síntoma parecido es el de urgencia urinaria: la sensación de que se necesita orinar inmediatamente, incluso cuando la vejiga no está del todo llena.

Puede aparecer también tenesmo, que es la sensación de querer orinar justo después de haberlo hecho. Como si no se hubiese expulsado toda la orina que se había acumulado. Puede experimentarse asimismo incontinencia, con inevitables escapes de orina. Por último, el individuo puede notar que su flujo de orina es débil o que al orinar siente dolor o ardor.

Síntomas del cáncer de vejiga más avanzado

Al desarrollarse, el cáncer de vejiga puede invadir estructuras adyacentes (útero, próstata, vagina). En último término puede generar metástasis. Un destino preferente de metástasis en el cáncer de vejiga son los huesos, aunque también los pulmones, por ejemplo.

De modo que, en un cáncer de vejiga más avanzado, se presentará dolor abdominal (por la invasión de estructuras). Se experimentarán también fatiga y pérdida de peso (como síntomas generales de cáncer). En caso de haber metástasis aparecerá, por ejemplo, dolor en los huesos (por ejemplo, en la zona baja de la espalda).

Otras afecciones relacionadas

Es necesario tener muy en cuenta que los primeros síntomas del cáncer de vejiga son altamente inespecíficos. Esto quiere decir que pueden aparecer también en amplia variedad de patologías del tracto urinario.

Ejemplo de lo anterior puede ser la infección de orina, durante la cual también aparecen hematuria, urgencia miccional, dolor al orinar, polaquiuria, etc. También pueden aparecer en una hiperplasia de próstata urgencia urinaria, incontinencia, pérdida de fuerza en el flujo urinario, entre otros síntomas.

La asociación de alguno de los síntomas anteriores puede tener que ver asimismo con una irritación inespecífica de la vejiga. Además, la micción suele quedar afectada por motivos psicológicos, dando lugar a síntomas psicosomáticos. Ejemplo de esto es la polaquiuria que aparece bajo influencia de nervios o estrés.