Primeros síntomas de la leucemia linfoblástica aguda

Alicia Romero · 21 marzo, 2018
Este tipo de cáncer afecta a la línea linfoide de las células de la sangre, viéndose comprometido el sistema inmunitario.

La leucemia linfoblástica aguda es una enfermedad neoplásica, es decir, un tipo de cáncer. Esta forma de leucemia es el cáncer más común en la infancia, suponiendo un 80% de las neoplasias infantiles. A diferencia de otros tipos de tumores, las leucemias no están localizadas ya que afectan a las células sanguíneas.

Por ello, aunque comparten síntomas comunes con los tumores sólidos, en este caso las células anormales no forman una masa sino que circulan por el torrente sanguíneo. Se denomina leucemia linfoblástica porque afecta a células sanguíneas llamadas células linfoides, que son las que forman el sistema inmunitario.

Patogenia de la leucemia linfoblástica aguda

Técnicas de diagnóstico de la leucemia linfocítica aguda

Las células sanguíneas se renuevan constantemente y se sintetizan en la médula ósea. La médula ósea es un tejido flexible que se encuentra en el interior de algunos huesos. Está formada por células madre hematopoyéticas o stem cells.

Estas células madre tienen capacidad para formar todas las células sanguíneas en un proceso llamado hematopoyesis. Es un proceso de distintas etapas mediado por distintas moléculas que se conocen como factores estimuladores de colonias.

En función de qué factor actúe las células que se formen serán unas u otras. Este proceso en el cual una célula madre da lugar a otros tipos de células se denomina diferenciación celular.

En condiciones normales, la hematopoyesis es un proceso controlado. Cuando este control falla debido a alteraciones en los genes o mutaciones, las células crecen descontroladamente. Además, la diferenciación se frena por lo que no se forman células sanguíneas normales sino que el proceso termina antes, dando células inmaduras llamadas blastos.

Estas células inmaduras son las células neoplásicas que producen las leucemias. Se sintetizan en la médula ósea y se distribuyen por el organismo a través del torrente circulatorio. En función de la etapa que esté alterada tendrán unas características u otras.

La hematopoyesis tiene dos grandes vías diferenciadas: la línea mieloide y la linfoide. Cuando las células neoplásicas son de la línea mieloide se habla de leucemia mieloblástica. De igual forma, si las células afectadas son las linfoides se llama leucemia linfoblástica.

En la línea linfoide se sintetizan las células principales del sistema inmunitario: los linfocitos, por lo que estas células son las afectadas en la leucemia linfoblástica aguda. Hay distintos tipos de linfocitos, en función de cuales estén alterados se distinguen varios tipos de leucemia linfoblástica aguda.

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Primeros síntomas de la leucemia linfoblástica aguda

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Las leucemias van a producir síntomas por distintas causas. En general, van a ser poco específicos por lo que para confirmar la leucemia es necesario realizar pruebas específicas. Por un lado, la leucemia linfoblástica aguda cursa con síntomas comunes a muchos tipos de neoplasias. Se conoce como síndrome constitucional:

  • Cansancio o astenia
  • Debilidad
  • Pérdida de peso
  • Anorexia o falta de apetito
  • Sudoración nocturna

Como hemos dicho, en la médula ósea se sintetizan todas las células sanguíneas. En las leucemias el crecimiento descontrolado de blastos ocupa gran parte de la médula ósea, por lo que pueden impedir que se formen otros tipos de células como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas.

Una disminución de los glóbulos rojos impide que el oxígeno llegue adecuadamente a los tejidos, apareciendo un cuadro de anemia. Los glóbulos blancos también forman parte del sistema inmune, por lo que estos pacientes tienen mayor riesgo de infecciones. Esta es una de las consecuencias más graves de las leucemias.

Cuando nos hacemos una herida, las plaquetas contribuyen de forma importante a frenar la salida de sangre. Si estas disminuyen los sujetos tendrán mayor riesgo de sufrir hemorragias.

Conforme avanza el cuadro, aparecen síntomas derivados de la afectación de otros órganos. Algunos ejemplos son el dolor en los huesos si la infiltración de la médula ósea es importante o lesiones en la piel.

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Cerca de un 80% de los pacientes tienen adenopatías, que son inflamaciones de los ganglios linfáticos. Son formaciones ovaladas que forman parte del sistema inmune y también se inflaman en otras circunstancias como en las infecciones u otras neoplasias.

Estos síntomas pueden hacer sospechar una leucemia pero para confirmar el cuadro hay que demostrar la existencia de células inmaduras en la sangre y en la médula ósea.

Para hacer esto, es necesario una muestra de sangre periférica para observarla al microscopio. Se denomina frotis, y en él pueden observarse las características y el número de células inmaduras en sangre.

Para comprobar la alteración funcional de la médula ósea se puede hacer una biopsia ósea o un aspirado de médula ósea. Estas pruebas permiten ver las células de forma directa. Para hablar de leucemia linfoblástica aguda los blastos deben tener características linfoides y suponer al menos un 20% de todas las células.