Probióticos para bebés

03 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador
Los suplementos a base de bacterias reportan diversos beneficios en el tracto gastrointestinal de las personas adultas, pero ¿sabes si es sano administrar probióticos a bebés y recién nacidos? Aquí te damos la respuesta.
 

¿Es adecuado aportar probióticos para los bebés muy pequeños? ¿Qué riesgos puede conllevar modificar la flora intestinal del infante? Antes de tomar cualquier decisión relacionada con la salud pediátrica, es esencial despejar estas incógnitas.

Los probióticos son microorganismos vivos que se adicionan a ciertos componentes de la dieta y permanecen activos en el intestino. Gracias a su actividad, modifican la microbiota del sistema digestivo de quien los consume.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ingeridos en una dosis adecuada, aportan diversos beneficios a la salud. Entre los alimentos probióticos encontramos yogures frescos, kéfir, chucrut y otros muchos productos lactofermentados.

Sobre la flora intestinal

Una microbiota equilibrada en el intestino es esencial para la salud de los seres humanos. El estado de cooperación que se establece entre la persona y los microorganismos que la habitan determina el estado de salud a corto y largo plazo.

Según diversos estudios, la flora bacteriana que habita el tracto gastrointestinal aporta diversos beneficios como los siguientes:

  • Ayudan en la especialización del tejido linfoide asociado a la mucosa del intestino. Esto se traduce en una sinergia con el sistema inmunitario, que aprende a reconocer cepas bacterianas beneficiosas y a prepararse ante futuros patógenos. En definitiva, es un estímulo para las defensas.
 
  • Las bacterias intestinales perciben y degradan ciertos polisacáridos de origen vegetal que nosotros solos no podríamos digerir. Según publicaciones científicas, esta actividad supone el 10 % de las calorías diarias de un ser humano.
  • Como el sistema digestivo es abierto a lo externo, siempre se encuentra en riesgo de ser atacado por agentes externos. La flora bacteriana normal coloniza superficies en contacto con el mundo exterior, evitando que organismos patógenos se multipliquen en él.

Estos son algunos de los múltiples beneficios que las bacterias del intestino aportan a los seres humanos. Esta es una relación de simbiosis, pues no existiríamos sin ellas, ni ellas sin nosotros.

Flora bacteriana del intestino
La flora habitual del sistema digestivo es vital para la supervivencia humana

Para saber más: ¿Por qué es tan importante la flora intestinal?

Probióticos para bebés

Los alimentos probióticos son aquellos que contienen bacterias beneficiosas para el funcionamiento general del microbioma intestinal. Algunas de estas son las pertenecientes a los géneros Lactobacillus, Bifidobacterius y a la especie Saccharomyces boulardii. 

Estos microorganismos ya se encuentran de forma normal en una microbiota saludable, pero impulsar su presencia puede ser una buena idea si no existen patologías previas en la persona que los consume. Ahora bien, ¿cambia la situación si hablamos de recién nacidos?

 

Estudios a favor del uso de probióticos para bebés

Una investigación llevada a cabo en el año 2014 arrojó los siguientes resultados:

  • Se monitorizaron 589 niños recién nacidos durante sus primeros 90 días de edad. A algunos se le administró la bacteria probiótica Lactobacillus reuteri, y a otros un placebo.
  • Se pidió a los padres controlar los episodios diarios de regurgitación, duración de llantos inconsolables, número de visitas al pediatra y hospitalizaciones, entre otros parámetros indicativos de la salud intestinal del bebé.
  • Se observó una notable diferencia de diversos parámetros entre aquellos tratados con el probiótico y los no tratados, lo que hace pensar que estos microorganismos protegieron a los neonatos ante desórdenes intestinales.

Pero esto no es todo, pues otros estudios como este también evidencian el beneficio de la bacteria Lactobacillus reuteri en el correcto funcionamiento del intestino. En este caso, se observó una reducción de síntomas asociados a cólicos en bebés con la aplicación de gotas del probiótico en la leche materna.

Beneficios generales de los probióticos

Como consenso clínico general, se estima que los probióticos ayudan tanto a adultos como a niños en diversos frentes:

  • Promueven el crecimiento de bacterias beneficiosas cuando el que los consume está tomando antibióticos.
  • Disminuyen síntomas de enfermedades intestinales, como es el síndrome del colon irritable.
 
  • Previenen diarreas causadas por agentes infecciosos.

Riesgos de los probióticos para bebés

Los probióticos son, de forma usual, un añadido seguro. Aún así, ciertas fuentes científicas advierten que, de forma excepcional, pueden generarse complicaciones por su empleo.

Personas con un sistema inmunitario comprometido, con enfermedades valvulares cardíacas o bebés prematuros, son grupos de posible riesgo. Esto es así porque las bacterias tendrían la tendencia, en esas situaciones, a multiplicarse de forma desorbitada, generando inflamación gastrointestinal, activación excesiva del sistema inmune y, en el peor de los casos, una bacteriemia.

No se conoce en su totalidad la extensión de estas patologías en recién nacidos. Además, los efectos del uso de estas bacterias a largo plazo en el desarrollo infantil son difíciles de averiguar, pues esto requeriría un seguimiento de varios años en bebés que lo consumieron.

Bebé con cólicos
Los cólicos pediátricos fueron menos frecuentes en niños que consumieron probióticos, según algunas investigaciones

Quizás te pueda interesar: ¿Cuál es la diferencia entre prebióticos y probióticos?

Probióticos para bebés: ¿qué recordar?

El uso de probióticos para bebés parece reportar diversos beneficios, pero es necesario que la ciencia siga estudiando las interacciones entre estos microorganismos y la salud intestinal del recién nacido. Se deben valorar, también, los posibles riesgos y efectos adversos.

 

Es por ello que la mejor elección es siempre consultar la idea con el pediatra antes de llevarla a cabo, pues él conoce el cuadro clínico del neonato mejor que nadie, y sabrá qué es lo que más le conviene. No todos deberán consumir probióticos, a la par que debe valorarse la disponibilidad de los mismos en el lugar donde viven los padres.

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