Problemas con las cervicales

11 noviembre, 2013
Mantener una postura correcta es fundamental para la salud de nuestra columna. También podemos practicar técnicas como el yoga o la meditación si nuestro dolor cervical es fruto de problemas emocionales.

Seguramente te ha ocurrido alguna vez que no puedas mover el cuello o que sientas mucho dolor en la nuca, producto de algún esfuerzo o de tus actividades diarias.

Para poder no solo tratar este problema, sino también evitarlo, es bueno que tengas en cuenta algunos datos sobre los trastornos relacionados con las cervicales.

Localización de las cervicales

En primer lugar, has de saber que las cervicales son siete vértebras que se ubican en la parte más alta de tu columna vertebral, es decir, a la altura de la nuca.

Cada uno de los “huesitos” está unido al otro mediante las articulaciones. La distancia entre ellos se la dan los discos intervertebrales. Estos huesos son los más pequeños de la región y se mueven gracias a los ligamentos.

Son más que importantes, porque tienen como objetivo soportar los movimientos de la cabeza y sobre todo, su apoyo.

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El dolor en las cervicales puede ubicarse en la zona de la nuca, pero también irradiar para la espalda o los hombros, ya que el sistema está interconectado.

Esto limita el buen funcionamiento de cada hueso y vértebra y no nos permite movernos correctamente.

Por lo general, no se puede girar hacia uno de los lados o “tira” al moverla. En los casos más graves este dolor aparece junto con hormigueo, entumecimiento, mareos o dolores de cabeza.

¿Cuáles son las causas de los dolores cervicales?

Estos problemas suelen aparecer por movimientos inadecuados de la cabeza, el cuello o la espalda.

Los más frecuentes son:

  • Una mala postura mientras se lee o se mira la televisión durante tiempo prolongado.
  • Tener la pantalla del PC muy arriba o muy abajo.
  • Dormir incómodamente, con un colchón o almohadas defectuosas.
  • Agacharse para levantar algo del suelo de manera brusca.
  • Torcer o girar el cuello con velocidad cuando se realiza algún ejercicio.
  • Acumular mucha tensión en la zona.
  • La vida sedentaria y la obesidad.
  • Por traumatismos o golpes.
  • Artrosis cervical y debilidad muscular.
  • Dolores crónicos y no tratados en cuello, hombros, nuca y espalda.
  • Depresión, estrés o ansiedad.

¿Cómo prevenir el dolor cervical?

Si tienes tendencia a sufrir dolores en el cuello, hombros o espalda, es necesario que tengas mucho cuidado con la forma en que te sientas, caminas o duermes, en primera instancia.

La postura es esencial para que la salud de la columna esté en condiciones normales.

Procura siempre que tu columna esté en equilibrio con esa línea imaginaria de gravedad que recorre tu cuerpo de pies a cabeza.

Vigila todo el tiempo cómo te sientas, no encorves la espalda, no flexiones el cuello hacia adelante, que tus hombros no caigan hacia adelante. Todo ello genera mucha tensión en la zona.

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La postura ideal se consigue al apretar el abdomen y alinear la columna con la espalda y los hombros ligeramente hacia atrás. Debemos lograr que sea un movimiento natural, sin forzar.

Otra alternativa es colocar un libro en la cabeza (si es pesado, mejor) y no permitir que se caiga.

Puedes caminar algunos minutos con el libro y presta más atención a cómo te sientas, te acuestas o caminas.

Si tu dolor cervical se debe a problemas emocionales, algo que suele provocar tensión en el cuello, es preciso que te tomes todo con más calma, que analices las situaciones, que no te dejes vencer por los problemas.

Si los nervios te aquejan, busca actividades que te tranquilicen, tales como el yoga o la meditación. Esto te servirá para apaciguar tus emociones y relajar todo el cuerpo.

¿Cómo tratar los problemas cervicales?

Hay determinados tratamientos caseros que pueden serte de gran utilidad para aliviar los dolores cervicales:

  • Aplicar hielo o calor en la zona. Es preferible el frío primero (durante los tres días posteriores al comienzo del dolor) y luego el calor, que puede ser mediante duchas o almohadillas.

Nunca duermas con ella para evitar que te quemes.

  • Suspender la actividad física que realices, para poder calmar los síntomas y que la inflamación se reduzca.
  • Mueve la zona lentamente, hacia los laterales, de arriba abajo, en pequeños círculos, acercando la oreja al hombro, etc. Todo ello sirve para estirar los músculos y eliminar la tensión y el dolor.
  • Ir a un masajista.
  • Dormir en un colchón más firme y duro (algunos optan por colocar una madera debajo) y una almohada especial para el cuello (de las que tienen curvas).

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Imágenes cortesía de Simon James, Frank Kovalchek, Michael Dorausch, Averdeen proving ground.

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