¿Cuál es el procedimiento correcto para la extracción de sangre venosa?

La realización de la extracción de sangre venosa de la manera adecuada evitará que el paciente sufra o sienta algún dolor durante el procedimiento.

La extracción de sangre venosa es un procedimiento muy habitual en todos los centros médicos. Permite comprobar el estado de salud del paciente, así como posibles dolencias o enfermedades que pueda sufrir. Por ende, es indudable que resulta muy útil.

Mediante un análisis de sangre se puede detectar si un paciente tiene anemia, déficit de alguna vitamina e, incluso, si tiene alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS) o cáncer. Como podemos ver, la sangre brinda mucha información sobre nuestro estado de salud.

La manera correcta para la extracción de sangre venosa

Sacar sangre venosa.

Quizás para un médico, o enfermero, que lleva muchos años ejerciendo su profesión, el procedimiento para la extracción de sangre venosa le puede resultar algo obvio. No obstante, para un estudiante de medicina o alguien que está realizando sus prácticas, esta técnica puede generar dudas o cierta inseguridad.

Sin embargo, hoy vamos a describir, paso a paso, cómo se realiza una extracción de sangre venosa para que podamos llevarla a cabo de la mejor manera posible. No solo para sentirnos nosotros seguros, sino para que el paciente se beneficie de una buena extracción de sangre.

1. Primer contacto con el paciente

Aunque resulte un poco protocolario, saludar al paciente, preguntarle cómo se siente y si se ha mareado alguna vez durante alguna extracción de sangre venosa ayuda a crear un ambiente de confianza. En consecuencia, el paciente podrá relajarse y estar mejor dispuesto.

Durante este primer contacto, mientras entablas una breve conversación con el paciente, puedes ir preparando los tubos que sea necesario llenar y confirmar que el nombre que aparece en el formulario es correcto.

2. Buscar la vena

Buscar venas para extraer sangre.

Muchos pacientes tienen las venas visibles, pero otros no. En el caso de que alguien presente unas venas muy finas o apenas visibles, será necesario usar la aguja adecuada. Esta es más fina para facilitar la extracción de sangre.

Una vez tenemos el brazo del paciente sobre la mesa con la vena que más convenga y hayamos decidido la aguja que vamos a utilizar, ponemos la cinta de goma que apretará el brazo por encima del codo. Es conveniente preguntar al paciente si se encuentra cómodo.

Cuando la cinta esté apretada, le diremos al paciente que cierre su puño. Esto hará que la vena se hinche. La podemos palpar para comprobar que está perfecta para proceder a la extracción de sangre y continuamos con el siguiente paso.

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3. La extracción de sangre

Antes de clavar la aguja, vamos a desinfectar la zona en la que vamos a pinchar y nos ponemos unos guantes. Cogeremos, entonces, la aguja, le quitamos el capuchón que la cubre y con el bisel de la aguja hacia arriba la presionamos contra la vena. La aguja debe estar inclinada, en un ángulo de aproximadamente 10 grados.

Es normal que notemos una ligera resistencia de la piel, pero no debemos tener miedo. Con tranquilidad, seguridad y firmeza, la aguja penetrará en la vena.

Extracción de sangre.

Una vez esté dentro, introduciremos el tubo en el extremo de la aguja y le diremos al paciente que abra su mano. También tendremos que quitar la cinta de goma que está actuando de torniquete.

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4. Finalización del procedimiento

Cuando un tubo se llene, lo retiramos sin temor y procedemos a introducir otro. Así, hasta los que le hayan mandado al paciente llenar. Una vez esto está hecho, colocaremos un algodón justo donde la aguja entró en la vena y retiramos la aguja.

Le pediremos al paciente que presione el algodón y colocaremos un esparadrapo encima. Le preguntaremos cómo está mientras pegamos las pegatinas correspondientes en cada tubo y le indicamos que ya se puede ir.

Como podemos ver, el procedimiento es sencillo. En algunas ocasiones, la sangre no fluye o no se encuentra la vena. Si esto sucede, en vez de torturar al paciente pinchándolo repetidamente sin éxito, podemos intentarlo con las venas del dorso de la muñeca o en las de las manos.

En estos casos, el procedimiento de extracción de sangre es más doloroso. No obstante, lo es mucho más pinchar repetidamente tanto en un brazo como en otro sin éxito alguno. En todo momento, debemos mantener informado al paciente e indicarle la solución más rápida y adecuada para su caso.

También, tenemos que tener en cuenta a aquellos pacientes que se desmayan. En estos casos, la extracción de sangre debería siempre realizarse con el paciente tumbado por su seguridad.

Si has sido estudiante de medicina o enfermería, ¿te ha supuesto alguna vez un problema extraerle sangre a alguien la primera vez? ¿Qué experiencia tienes como paciente?