Procedimiento de Whipple o duodenopancreatectomía en el tratamiento del cáncer

13 junio, 2018
El procedimiento de Whipple es una intervención quirúrgica que se lleva a cabo en pacientes con cáncer de páncreas exocrino.

¿Qué es el procedimiento de Whipple o la duodenopancreatectomía? Por norma general, esta intervención quirúrgica se lleva a cabo en pacientes con cáncer de páncreas exocrino. Su duración está comprendida entre las 5 y 8 horas y la recuperación del paciente, entre 7 y 10 días. Dentro de esta patología podemos distinguir varios subtipos:

  • Adenocarcinoma pancreático. Se trata de la clase de cáncer de páncreas más frecuente y se puede originar en los conductos o en las enzimas pancreáticas.
  • Otros tipos de cáncer de páncreas exocrino como carcinomas adenoescamosos, de células escamosas, de células en anillo de sello, etc.

Por otra parte, en ocasiones se puede utilizar este procedimiento para tratar tumores neuroendocrinos pancreáticos.

¿En qué consiste este procedimiento?

Una vez identificado y localizado el cáncer pancreático, el equipo médico suele optar por realizar este tipo de cirugía. Así, los especialistas pueden extirpar el tumor y aumentar las posibilidades de supervivencia de los pacientes. Sin embargo, esto no siempre garantiza la curación total de esta clase de patologías y los expertos revisarán cuál es el mejor tratamiento para el sujeto.

En primer lugar, se realiza un incisión central de un tamaño moderado en el abdomen (vientre) del paciente y se comprueban los órganos de la zona. Así, el cirujano puede determinar si se ha propagado el cáncer y tomar una muestra para una biopsia.

Sin embargo, los expertos pueden elegir utilizar la laparoscopia, una técnica que requiere diversos cortes en la zona abdominal. Por eso, otra denominación que recibe es la de cirugía mínimamente invasiva.

A continuación, se extirpa la cabeza (y a veces también el cuerpo) del páncreas junto a otras estructuras corporales. Asimismo, se retira la primera parte del intestino delgado (el duodeno), la vesícula biliar y parte de los conductos biliares (o completo).

Por otra parte, en otras ocasiones los especialistas optan por eliminar también los ganglios linfáticos cercanos al páncreas e incluso parte del estómago. Tras realizar este procedimiento, el equipo médico une el conducto biliar y el páncreas al intestino delgado. De esta manera, la bilis producida en el hígado y las enzimas sintetizadas en el páncreas pueden participar en la digestión de manera normal.

Finalmente, el equipo médico reconecta el intestino delgado y el estómago a fin de que los alimentos fluyan como de costumbre y trata la herida producida por la incisión abdominal.

¿Cuáles son los riesgos de este procedimiento?

Por norma general, los pacientes que se someten a esta intervención quirúrgica pueden sufrir una serie de efectos adversos. Así, las complicaciones tras la operación son más comunes y graves si se realiza en un hospital poco especializado que si se lleva a cabo en centros oncológicos con profesionales experimentados.

Por ejemplo, entre los efectos secundarios más frecuentes de este procedimiento podemos destacar:

  • Sangrado o formación de hemorragias en la zona de la cirugía.
  • Desarrollo de diabetes. Asimismo, puede aparecer de forma temporal o permanente.
  • Dificultad para que se vacíe el estómago por sí solo tras la alimentación. Esto provoca que la comida se retenga en este órgano más tiempo del habitual.
  • Inapetencia o pérdida de apetito. También suele provocar una pérdida de peso indeseada en el paciente.
  • Dolor o molestia en la zona donde se ha llevado a cabo la incisión.
  • Formación de infección en la región operada.
  • Problemas para realizar la digestión de ciertas clases de alimentos. Por norma general aparece durante un periodo reducido de tiempo y se soluciona con la administración de fármacos con enzimas digestivas para facilitar el proceso.
  • Fugas entre los órganos que el equipo médico conecta durante la intervención quirúrgica. Asimismo, los efectos de esta alteración varían en función de la localización y gravedad que presente.

Por último, es importante resaltar que el procedimiento de Whipple es una técnica muy empleada en el tratamiento del cáncer de páncreas puesto que la calidad de vida del paciente mejora significativamente, a pesar de la agresividad de la enfermedad.

Las complicaciones mencionadas anteriormente son graves, pero poco frecuentes y prevenibles realizando un estudio preoperatorio completo. Dentro de estas medidas profilácticas cabe destacar el uso de antibióticos para evitar las infecciones y modificaciones en la dieta en los días previos a la intervención.

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