Procrastinación: el error de dejarlo todo para “mañana”

Raquel Lemos · 8 agosto, 2016
Aunque en un principio no lo veamos como un problema, la procrastinación termina derivando en uno, ya que las obligaciones llegan a retrasarse hasta tal punto que nunca se llevan a cabo

Son muchas las personas que, aunque tengan algo importante que hacer, lo dejan para otro día. Esto es algo que sucede de forma muy habitual y que tiene un nombre: procrastinación.

La procrastinación tiene como “costumbre” postergar tareas que, al final, nunca se terminan llevando a cabo. Es necesario mencionar que estas son de gran importancia, y que las de menos relevancia no se suelen retrasar.

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Pensemos, por ejemplo, en la época del colegio cuando dejabas aquellos ejercicios de la asignatura más difícil para el final. Pues lo mismo sucede en este caso, aunque si sufrieses procrastinación, nunca los realizarías.

La procrastinación y los problemas

La procrastinación puede provocar problemas de índole familiar, aunque también en tus relaciones con las demás personas. Siempre se tendrán dudas sobre un plan, se intentará aplazar o, en el último momento, llegarás tarde.

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Lo peor que puede pasar con este problema es que pierdas tu trabajo. La dificultad para la toma de decisiones importantes de forma rápida y efectiva, así como la tardanza en la entrega de proyectos, pueden derivar en despido.

Esto no deja de ser un problema que se manifestará en todos los ámbitos de la vida. Desde no saber mantener la casa ordenada hasta un alto nivel de desorganización en cuanto a otros quehaceres cotidianos.

Quizás estés pensando que tú también eres una persona desorganizada, que llega tarde a todas partes y que se toma un tiempo entregar cualquier trabajo o manifestar una decisión.

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Aunque dudes ahora mismo, esto es normal. La procrastinación, en cambio, es una barrera en tu vida que te impide llevarla de forma natural. Tus relaciones y tu trabajo se ven afectados y te encuentras imposibilitado para solucionar todo esto.

En realidad, no eres consciente de lo que estás haciendo. Piensa en la toma de decisiones, ¡no puedes forzarla! Igualmente, que no puedes terminar un proyecto si no te encuentras inspirado o motivado para ello.

Las razones de posponerlo todo para “mañana”

Aunque conozcas a alguna persona que puede dar el perfil exacto del procrastinador, la verdad es que esto es mucho más serio de lo que a simple vista pueda parecer.

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Ser procrastinador puede ser un síntoma de un problema como, por ejemplo, una enfermedad mental. Incluso, puede estar ligado a un desorden psicológico, como la ansiedad o la depresión, que puede ser grave o no.

Curiosamente, no todas las personas que tienen este problema sufren alguna patología o desorden que afecta a su mente. En ocasiones, es una clara muestra de una gran falta de autoestima.

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El procrastinador siente que no puede complacer a nadie y eso le hace sentirse culpable. En vez de solucionar el problema, se sumerge en un bucle de culpabilidad que hace que su autoestima baje cada vez más.

De este modo, tan solo conseguirá dudar de sí mismo y no logrará finalizar nada a tiempo, porque creerá que aún no está hecho de la forma correcta.

El procrastinador tiene miedo al rechazo, a que las decisiones que tome no sean las correctas y a que se le juzgue por ello. La gran mochila que carga a sus espaldas tiene la palabra “culpa” grabada.

Las excusas

Lo peor de esta actitud y de no solucionar el problema de autoestima que sufre es que las excusas empiezan a hacer acto de presencia.

Estas excusas no son solo un arma hacia los demás, sino hacia uno mismo. Con ellas, el procrastinador intenta sentirse mejor por su forma de actuar ante el resto. En realidad, es un intento vano de justificarse.

Sin embargo, las excusas no son lo único que define a este perfil de personas, sino que nos podemos encontrar con otro tipo de características. Por ejemplo, el perfeccionismo que muestran y que provoca que no entreguen los proyectos o trabajos a tiempo.

También, tienen un gran temor al fracaso por lo que intentarán evitarlo a toda costa de la forma que sea, posiblemente, utilizando las excusas.

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En otros casos, podremos observar cómo este tipo de personas son excesivamente críticas con ellas mismas y padecen un profundo pesimismo que les impide conseguir lo que quieren.

La procrastinación se puede superar, pero el primer paso es reconocer que tenemos un problema y que debemos solucionarlo si queremos que nuestra vida vuelva a la normalidad.

Solo de esta manera se podrá buscar el origen de todo esto, lo que ha causado esa falta de autoestima y excesivo sentimiento de culpabilidad.

Todo tiene una explicación y una solución.