La protección de los oídos al nadar

Cuando vamos a la playa, la piscina, al río o a cualquier otro ambiente acuático y vamos a nadar, necesitamos utilizar protección para los oídos.

La protección de los oídos al nadar resulta necesaria para prevenir infecciones y otros malestares innecesarios. Nadar es una de las actividades preferidas del verano. Sin embargo, al hacerlo debemos tomar precauciones para la protección de los oídos.

Tanto el mar de playa como la piscina albergan cientos de agentes patógenos y entre los órganos que están en mayor estado de indefensión se encuentran los oídos.

Las infecciones del oído externo son una de las enfermedades más frecuentes durante las vacaciones. La combinación del agua y el calor generan un ambiente ideal para la reproducción de bacterias.

La aglomeración humana acelera la transmisión entre los nadadores. Sin embargo, existen medidas simples que garantizan la protección de los oídos de la molesta y dolorosa otitis.

Fuente de infecciones

Consejos para tener oídos saludables

Por más cloro que tengan las piscinas, no están totalmente exentas de la reproducción de microorganismos invasivos para el ser humano. En ocasiones, el exceso en el uso de productos de limpieza puede hacer su contribución al desarrollo de infecciones.

El problema no está solo en el agua estancada. Los hongos que causan enfermedades de nado pueden estar alojados en nosotros mismos. En todo caso, la piscina o la playa constituyen básicamente un caldo de cultivo adecuado para la proliferación de cuadros infecciosos.

¿Quieres conocer más? Lee: ¿Qué significan los zumbidos en los oídos?

La frecuente otitis

La otitis no es más que la inflamación del oído a causa de una infección. Esto ocurre cuando el órgano encargado de drenar el líquido en el oído se obstruye, lo cual causa una acumulación que a su vez degenera en una disfunción tubarica temporal.

Existen dos tipos de otitis: la externa y la media. La más recurrente y molesta es la media, siendo muy sencillo que la inflamación se extienda por días o incluso, semanas.

Los síntomas más comunes son secreción, inflamación, picor, irritabilidad y el acostumbrado dolor de oído. En algunos casos muy avanzados se puede experimentar hasta parálisis facial parcial, pero esto es poco frecuente.

Bloqueando el agua

Bloqueando el agua

La buena noticia es que existen métodos expeditos que facilitan la protección de las orejas y sus órganos internos. Lo vital es evitar a toda costa que nuestros oídos se llenen excesivamente de agua para evitar la obstrucción.

Lo más utilizado son los tapones. Se trata de pequeñas almohadillas de silicona que se introducen en la oreja para evitar la entrada del agua a lo interno de nuestro sistema auditivo. Pero además de este método, existen otras opciones que pueden ser tomadas en consideración.

El gorro de baño

Una de las razones por las cuales los nadadores profesionales utilizan el gorro de nado en sus prácticas y competenciases porque ayuda a contrarrestar el contagio de procesos infecciosos.

El gorro de natación es efectivo para bloquear el paso del agua. Para ello debe estar colocado de la forma correcta: que cubra la totalidad de ambas orejas y y se mantenga apretado en la cabeza. Lo importante es evitar que se deslice.

Cintas de silicona

Nadar

Un artículo que está entre la simplicidad de los tapones y el recubrimiento completo del gorro de natación es la cinta de silicona. La misma se coloca como una diadema, pasa por toda la frente y es un poco más gruesa en la parte de los oídos.

Esta es una buena opción para la protección de la otitis en los niños. Debemos recordar que estos son mucho más sensibles a padecer esta molesta enfermedad. Evidentemente, la cinta puede ser mucho más cómoda y estética.

No obstante, lo aconsejable para las personas con mayor propensión a infecciones del oído es la utilización del gorro. Y además combinado con la colocación de los tapones.

Visita este artículo: 10 beneficios de nadar para la salud

Medidas para la protección de los oídos durante la natación

La limpieza después de cada baño también es importante para evitar la aparición posterior de la otitis. Cada vez que salgamos del agua debemos limpiar nuestros oídos con un paño. Así evitaremos en lo posible que queden residuos de agua que puedan filtrarse.

Además cuando nos bañemos debemos evitar sumergirnos por tiempos prolongados. Si vamos a bucear, lo mejor es llevar los implementos y vestimenta adecuada para esta práctica deportiva.

Y en caso de sentir alguna pequeña molestia, lo aconsejable es dirigirnos rápidamente al otorrino, el cual se encargará de desbloquear nuestro oído medio. Mientras más rápido ataquemos el problema, menor serán las implicaciones y por supuesto, el dolor.

Categorías: Buenos hábitos Etiquetas:
Te puede gustar