Los mejores consejos para proteger los suelos de madera

17 mayo, 2018
Un ambiente con un buen suelo de madera resulta muy acogedor y, ciertamente, cálido. Descubre cómo puedes lograr darle un mantenimiento apropiado y sencillo que te permita tener un hogar agradable a la vista.

Para proteger los suelos de madera y evitar la pérdida del material, debido a su uso constante, es importante conocer unos cuantos trucos. Sin embargo, primero hemos de repasar las características básicas de este material tan popular en la construcción y decoración de hogares; estas nos ayudarán a conocer mejor de qué vamos a ocuparnos y cómo darle un tratamiento eficiente.

La madera es uno de los recursos de origen vegetal más utilizados, especialmente porque es fácil de trabajar. Por supuesto, se trata de un material orgánico, por lo que se puede llegar a reciclar y, en caso de que se decida desecharlo, es biodegradable. Y al no suponer un impacto ambiental negativo durante su degradación, no perjudica el crecimiento de vida vegetal a su alrededor. De hecho, alimenta el suelo y es capaz de albergar fauna. 

En otras palabras, la madera no tiene desperdicio. Sin embargo, cuando se tiene un suelo de madera, un mueble o cualquier otro objeto, lo que más se desea es conservarlo, para así poder disfrutar del su utilidad y gozar de un ambiente grato. En este sentido, el buen aspecto será un indicador de que realizamos las medidas adecuadas a la hora de cuidar el material.

Proteger los suelos de madera no siempre es fácil.

Aspectos básicos que se deben considerar

Cuando nos disponemos a proteger los suelos de madera, es necesario tener en cuenta ciertos aspectos. No hace falta ser un experto en madera, simplemente tenemos que prestar un poco de atención a lo que observamos y no olvidarnos de ello. Aunque no lo parezca, esto es muy importante al momento de ir a una tienda o a una ebanistería y comunicarle al encargado lo que tenemos y cómo nos gustaría cuidarlo.

  • Origen: natural o artificial. Las de origen natural se obtienen directamente de los troncos de los árboles y tienen un tratamiento orgánico en el aserradero. Por el contrario, las maderas de origen artificial se obtienen a partir de restos naturales (virutas o trozos) y otros materiales (por lo general, plástico).
  • Tipo de madera. Si es natural, se clasificará en maderas duras o blandas. Mientras que, si se trata de una madera artificial o comercial, puede ser: de fibras, aglomerada o contrachapada.

Las madera blandas son aquellas que provienen de árboles de crecimiento rápido y de hojas perennes (como los pinos, los abetos y los cedros). Este tipo de maderas suelen ser de tonos claros, son flexibles, tienen una textura uniforme y una resistencia mediana. En cuanto al coste, este suele ser muy accesible.

Las maderas duras son aquellas que tienen una constitución más maciza y provienen de árboles de crecimiento lento (como los olmos y los robles). Por ende, son más densas, de tonos más oscuros y con un grosor, dureza y resistencia superiores. A diferencia de las maderas blandas, las duras presentan más irregularidades, y esto hace que sean mucho más difíciles de trabajar.

Entonces, para proteger los suelos de madera naturales, es necesario conocer sus características básicas: origen, tipo, color, grosor, textura, dureza y flexibilidad. También hay que tener en cuenta la ubicación (si es interior o exterior) ya que los cuidados varían según los factores ambientales. Una vez tengamos claro todo esto, podremos decidir cuáles son los elementos que nos permitirán reforzar la resistencia del material.

¿Cómo proteger los suelos de madera?

Los suelos de madera artificial suelen tener una mayor tolerancia a la humedad, mientras que las naturales son mucho más susceptibles a la acción de este elemento. Por ello, es evidente que no se puede tratar una madera natural de la misma forma que una artificial, ya que podríamos deteriorarla hasta el punto que podríamos perderla por completo.

En otras palabras, las maderas artificiales suelen ser tratadas con barniz, lacas o tintes entre otros productos; por ende, suelen tener una mayor impermeabilidad. En consecuencia, su mantenimiento es mucho más sencillo. Se pueden trapear con un poco de agua y detergente (no está de más exprimir bien antes de limpiar la superficie, para no humedecer en exceso la misma).

Encerar suelos de madera.

Los suelos de madera artificiales no precisan un encerado regular, pero sí es conveniente programar, por lo menos, uno al año. De esta manera, se hidratará la madera y se cubrirán los arañazos. Esto permitirá que el suelo vuelva a lucir brillante en lugar de opaco y lleno de polvo.

  • A la hora de limpiar la madera, se recomienda utilizar jabones neutros o especiales para madera.
  • Si el suelo de madera es natural, será necesario encerarlo con frecuencia. Lo ideal sería una vez al mes.
  • Después de barnizar un suelo, es muy importante dejarlo secar bien para que la madera absorba el producto y con ello evitar que, al caminar sobre la superficie, este se quede en las suelas de los zapatos.
  • Hay diversos tipos de barniz: con protección solar, con fungicidas, etc. No se recomienda aplicarlos todos a la vez, sino utilizar un determinado tipo en cada ocasión.
  • En caso de que el suelo tenga demasiados arañazos, hendiduras y golpes, lo más adecuado será lijarlo antes de volver a barnizarlo y encerarlo.
  • Para proteger los suelos de madera (tanto interiores como exteriores) coloca adhesivos esponjosos en las patas de las sillas y muebles que suelan moverse con mayor frecuencia, de esta manera evitaremos que se generen roces.
  • En caso de que el suelo presente decoloración, si es natural lo mejor será recurrir a un barniz con tintura hecha a base de ingredientes orgánicos para que el acabado no desentone.
  • Evita utilizar una escoba para la limpieza, ya que esta suele hacer que el desgaste sea más evidente en poco tiempo. En su lugar, utiliza un trapeador de tela.

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Independientemente de tipo de madera, el buen mantenimiento de la misma contribuirán a alargar su longevidad y conservar sus propiedades. Como ya hemos visto, no se necesita ser un experto, sino ser conscientes de las propiedades que podemos evidenciar a simple vista. Por otra parte, hay que detenerse un momento y leer con cuidado las etiquetas de los productos. El hecho de que sean ”para madera” no significa que funcionen del mismo modo para todos los tipos.

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