¿Cómo proteger los oídos de las actividades del verano?

Francisco María García 20 agosto, 2018
La época estival es sinónimo de placer y diversión. No obstante debemos saber cuidarnos para evitar molestias y enfermedades.

Los veranos son para la diversión y el descanso, pero difícilmente los espacios que visitemos o los eventos a los que asistamos serán silenciosos. Y es que las actividades del verano retumban a todo volumen

Los conciertos, los bares, las discotecas y ciertos parques de diversión serán los ambientes en donde los sonidos fuertes se harán notar. Nos exponemos a volúmenes poco saludables y a otras formas de contaminación acústica que pueden afectar nuestra salud auditiva.

Sin embargo, el problema no radica solo en el ruido, o en el volumen del mismo, sino también en los baños (en la playa, en la piscina o en cualquier otro medio acuático). Esto se debe a que sumergirnos en el agua, sin el cuidado ni la protección debida, puede llegar provocar infecciones como la otitis.

Poniendo límites al volumen en las actividades del verano

Existen referencias sobre cuál es la cantidad de decibeles aconsejable a la cual nos podemos exponer según cada periodo de tiempo. Por ejemplo, al escuchar un ruido de 90dB, similar al de una maquina podadora, lo correcto es no pasar más de 2 horas expuestos.

¿Y qué ocurre con el sonido de los auriculares de un mp3? Al estar en su máximo nivel, lo ideal es no pasar de 4 minutos. Por eso, al escuchar música lo recomendable es moderar el volumen. Este sonido equivale a 105 decibeles.

En las discotecas y los bares la frecuencia puede elevarse por encima de los 110 decibeles.

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El problema de los acúfenos

El acúfeno es un fenómeno auditivo caracterizado por la presencia de un zumbido extraño. Además, la escucha incontrolada de sonidos generados dentro de nuestro cuerpo: chirridos, silbidos y ecos desagradables. En las actividades del verano existe un riesgo mayor.

Experimentarlos no es doloroso, pero los acúferos son una clara señal de que nuestros oídos son propensos a una lesión. La razón es la excesiva exposición a sonidos fuertes. Ante este síntoma debemos estar alertas.

Evidentemente, la peor consecuencia de cualquier enfermedad o lesión auditiva es la posibilidad de quedar total o parcialmente sordos. Puede ser de una oreja o, incluso, de ambas. Sin embargo, existen medidas de prevención que podemos tomar.

Alejarnos de las bocinas en las actividades de verano

Si el problema son los sonidos estruendosos los mejor será alejarnos de ellos o exponernos de forma controlada.

Una buena forma de comenzar es tomar una distancia prudencial con respecto a las fuentes del sonido. Como ejemplo,  los altavoces. Este consejo debemos aplicarlo en medio de la oleada de conciertos que se programan durante el verano.

De igual forma, en fiestas y discotecas debemos alejarnos de los emisores de música. A mayor cercanía peor es el daño. Por otra parte, en los conciertos suelen obsequiar tapones para los oídos. Se recomienda hacer uso de ellos en estas circunstancias.

No será una mala idea bajar el volumen de la música cuando utilizamos los audífonos mientras realizamos otras actividades del verano.

Uso de tapones

Si no podemos escapar de los ruidos la mejor opción es bloquearlos. Los tapones son económicos, desechables y nos permiten escuchar todo lo que ocurre a nuestro alrededor a un volumen considerable.

Este es un implemento muy utilizado por las bandas de música durante sus ensayos. Su función consiste exclusivamente en proteger los oídos de la frecuencia del golpeteo de las baterías y amplificadores eléctricos.

También llamados: tapa oídos. Estas pequeñas piezas de material acolchado pueden ayudarnos a prevenir otra de las enfermedades auditivas más frecuentes del verano: la otitis.

Los tapones de oídos no deben introducirse de forma brusca en los oídos ni colocarse a profundidad, ya que se corre el riesgo de dañar los tímpanos.

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La otitis y la piscina

Se le conoce como otitis del nadador a la infección del oído ocasionada por el contacto directo con microorganismos externos. Este padecimiento es común tanto en la piscina como en la playa. Sus primeros síntomas son:

  • Inflamación.
  • Dolor de oído (de intensidad moderada o severa).
  • Sensación de que tenemos el conducto auditivo obstruido.
  • Secreción purulenta. Conforme avanza la afección, se segregan líquidos que pueden tener un color verde, amarillento o marrón.

Es posible que el afectado experimente inflamación en la garganta y de ganglios cercanos. Aunque no es una condición clínica de gravedad, es incómoda y puede permanecer durante algunas semanas.

¿Cómo prevenir la otitis del nadador?

Quizás la medida por excelencia, para prevenir la otitis del nadador, sea la utilización de tapones en las orejas durante el baño sumergido. También es importante limpiar nuestros oídos con agua limpia y jabón después de salir de la piscina y sobre todo: secarlos bien.

Otro aspecto clave es el tiempo de duración de nuestro baño. La propensión a adquirir cualquier tipo de infección en el agua se incrementa si pasamos largas horas metidos en el agua. Por ello, se aconseja tomar baños esporádicos y de corta duración.

Es muy útil secar bien cada oído y evitar meternos los dedos mojados con el agua de la piscina. Estas son otras precauciones que nos permitirán evitar esta molesta inflamación infecciosa. Si deseamos disfrutar de las actividades del verano, debemos saber cuidarnos.

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